El arte románico en Serrablo

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Imagen de Garcés Romeo, José

Tras el periodo constructivo del mozárabe serrablés se desarrolla en la comarca el estilo románico en el último cuarto del siglo XI y, sobre todo, en el siglo XII.

En mejor o peor estado quedan iglesias o ermitas en más de una veintena de núcleos. No obstante, puede asegurarse que debieron existir más iglesias románicas en la comarca pero debido a transformaciones sufridas en diversas épocas no han quedado restos de ellas.

En la zona más septentrional de la comarca tenemos las iglesias de San Salvador de Biescas, San Esteban de Espierre y Santa Bárbara de Betés. Estas iglesias conservan su ábside semicircular con sencillos canetes bajo el tejado, habiendo sufrido el resto de su fábrica no pocas reformas y añadidos, en función de las necesidades de cada momento, que las apartan de su estado original. La de Espierre fue restaurada por “Amigos de Serrablo” en los años 1986 y 1992, en los tiempos de la Escuela Taller.

En las proximidades de Sabiñánigo pueden visitarse las iglesias de San Andrés de Sorripas, San Martín de Latas, Santa María de Sardas y San Félix de Rapún, todas ellas de similares características que las citadas anteriormente. Son iglesias muy sencillas, sin decoración, a las que se ha dado en llamar como de estilo románico rural.

La de Sorripas se mantiene en buen estado (fue restaurada por el Obispado de Jaca a finales de los sesenta). Presenta nave rectangular y ábside semicircular con bóveda de horno; el ábside tiene una ventana abocinada y canecillos que sostienen el tejaroz. En el Museo Diocesano de Jaca se conservan restos de pintura mural al temple (siglo XIV) que decoraban parte del ábside, pinturas que han sido reproducidas fotográficamente y pueden verse en la propia iglesia desde el verano de 2002 (gracias a la aportación del Ayto. de Sabiñánigo, Ibercaja y Bieffe Medital). En el mismo Museo puede admirarse una bellísima pintura gótica sobre tabla de tendencia hispano-flamenca (1485-1495), parte principal de un retablo desaparecido, que representa una Virgen con el Niño entronizada cuyo autor es Juan de la Abadía, el Mayor.

Las iglesias de Latas y Sardas conservan sólo el ábside semicircular. Esta última fue reformada ampliamente en el siglo XVII. En ambas se han realizado trabajos de restauración por parte de la Asociación en los años 1992 y 2003, respectivamente.

En la de Rapún, a pesar de las remodelaciones sufridas, todavía se conserva su fábrica primitiva. Enclavada en paraje singular, al borde mismo de unas “rallas”, responde al mismo modelo, es decir, pequeña nave rectangular con ábside semicircular; su suelo es de canto rodado. Fue restaurada por la Asociación en 1981.

En el valle del Basa dos son las iglesias de la época que se mantienen en pie: San Juan de Orús y San Juan Bautista de Allué. Las dos han sido restuaradas por “Amigos de Serrablo” en la década de los ochenta.

La de Orús responde al románico de influencia jaquesa, presenta planta rectangular y ábside semicircular además de dos capillas laterales levantadas con posterioridad. En el exterior del ábside hay una ventana con dos columnas bajo arcada de medio punto; sus capiteles tuvieron decoración pero la erosión apenas ha dejado rastro. En todo el exterior del ábside aparece el típico ajedrezado jaqués. Bajo el tejado varios canetes, algunos de ellos decorados (cabezas de animales, bolas,...). Su muro meridional, enmascarado por la torre y un porche construídos en época posterior, tiene tres ventanas y su puerta de acceso de medio punto. Restos de pinturas murales (siglo XV) de esta iglesia se conservan en el Museo Diocesano de Jaca.

La iglesia de Allué, a pesar de las reformas que ha tenido a lo largo del tiempo, no ha perdido su aspecto original. Como todas, presenta planta rectangular que acaba con ábside semicircular con su correspondiente ventana central; debajo del tejaroz aparece un sencillo encanetado con algún motivo decorativo geométrico.

Siguiendo el curso del Gállego, hacia el sur, encontramos templos románicos en Orna, San Vicente, Latre, Javierrelatre y Sieso. De los cinco, sobresalen los de Orna y Javierrelatre, restaurados por la Asociación en 1976 y 1992 respectivamente, aunque el de Orna ha vuelto a ser objeto de otra restauración recientemente por parte de la DGA y el Obispado.

La iglesia de San Miguel de Orna, de clara influencia jaquesa, responde al mismo esquema estructural que todas las que vamos señalando. Lo más interesante es su ábside, ricamente decorado. Tiene una ventana central, similar a las del muro meridional, de arco de medio punto remarcado con el ajedrezado jaqués y que se prolonga por el resto del muro. En la parte superior, justo debajo del tejado, un friso de arquillos lombardos, dos de los cuales se alargan por el muro a modo de pequeñas columnas.

Sin duda, el templo románico de más empaque en la comarca es el de la Adoración de los Santos Reyes de Javierrelatre. De su fábrica original queda su ábside, el muro norte y parte del sur, puesto que el resto es del siglo XVIII, cuando se amplió y transformó tras sufrir un incendio. Ciertamente, impacta su ábside semicircular de gran belleza. Presenta tres ventanas, con derrame interior, estando el vano en el exterior flanqueado por dos columnas rematadas por sendos capiteles decorados con motivos geométricos o vegetales, así como unas molduras que recorren todo el muro con el típico ajedrezado jaqués, que también se repiten en el interior; debajo del tejaroz se sitúan unos canetes ricamente decorados a base de modillones, bolas, piñas, animales del bestiario medieval, etc.

Muy cerca de Javierrelatre encontramos cuatro lugares que conservan sus iglesias románicas, eso sí, en condiciones algo diferentes. En San Vicente su iglesia de San Bartolomé mantiene el ábside que tiene bajo el tejaroz un friso con ajedrezado y dientes de sierra y una ventana con arco de medio punto en el centro, que en su interior conserva decoración con motivos vegetales y geométricos; asimismo, también en su interior puede observarse una moldura con ajedrezado jaqués.

La iglesia de San Miguel de Latre se conserva en buen estado y responde al mismo esquema que venimos señalando. En su ábside semicircular, con ventana central, aparecen buen número de canetes de los que cuatro tienen decoración similar a los de Javierrelatre; en la puerta de entrada a la iglesia se conserva un crismón que debe pertenecer a la original.

En Sieso, su iglesia de San Miguel está en ruinas, siendo similar a las descritas. En el Museo Diocesano de Jaca se conservan unas pinturas murales del segundo tercio del siglo XVI que representan alegóricamente los siete pecados capitales.

Por último, en el antiguo despoblado de Medianeta, junto al río Moro, todavía se adivina la planta de su iglesia románica a pesar de no quedar en pie sino el arranque de sus muros; y es que estas ruinas han sido expoliadas sin misericordia en los últimos años.

En las proximidades de Latrás existió una ermita románica en la pardina de Ubieto. De esa existencia nos ha llegado una bellisima imagen románica, Nuestra Señora de Ubieto, una Virgen con Niño del siglo XII que se custodia alternativamente en Latrás y Orna.

Dirigiéndonos hacia el este, en la Guarguera quedan algunas iglesias de interés. En la pardina de Arasilla, al igual que ocurre con Medianeta, podemos adivinar su planta al conservarse la parte baja de los muros. En Castiello de Guarga la iglesia de San Roque y San Martín presenta ruina total y, aunque puede apreciarse su planta, ha perdido todo su encanto al haber sido despojada de sus elementos más significativos (por ejemplo, un crismón que se exhibe en la plaza de Sallent de Gállego).

Mejor suerte han corrido las iglesias de Santiago de Arruaba y la Virgen del Pilar de Cerésola, restauradas por “Amigos de Serrablo” en los años 1985 y 1986. Son iglesias sencillas y con la misma estructura que venimos repitiendo en toda la comarca. En el Museo Diocesano de Jaca se conservan pinturas del gótico lineal del siglo XIV procedentes de la iglesia de Cerésola.

Dos ermitas muy sencillas pero con gran encanto a pesar de su estado ruinoso son las de Fragén en Fablo y San Ramón en Belarra. Sobre esta última hay un proyecto de restauración que esperemos pueda llevarse a efecto.

De Gésera procede un frontal de pintura al temple sobre tabla de la segunda mitad del siglo XIII, en el que se representa a San Juan Bautista, que puede verse en el Museo de Arte de Cataluña.

En la zona más meridional de la comarca, a la sombra de la sierra de Guara, destaca lo que se ha conservado de época en el monasterio de San Úrbez de Serrablo en Nocito, la iglesia de Bentué de Nocito, la de Bara y una ermita en Used. En San Úrbez se conservan los ábsides laterales semicirculares, el crucero y parte de los muros de la nave.

Por último, cabe señalar que en Sasa de Sobrepuerto también parte de su iglesia es románica, aunque está en ruina total. En Acumuer la torre y parte de los muros de su iglesia pertenecen también a esta época; de la ermita de Nuestra Señora del Pueyo, de este mismo pueblo, se conserva una preciosa talla del siglo XII, una Virgen sedente con Niño, recientemente restaurada y depositada en el Museo Diocesano de Jaca.