El medio geográfico

Imagen de Garcés Romeo, José

La comarca de Serrablo se asienta de lleno en el Pirineo aragonés, al norte de la provincia de Huesca. Ocupa buena parte de la depresión intrapirenaica, quedando delimitada al norte por las Sierras Interiores (Limes, Telera y Tendeñera) que confrontan con el valle de Tena, al sur por las Sierras Exteriores o Prepirineo (sierras de Javierre, Monrepós y Guara) que en sus vertientes meridionales otean la Hoya de Huesca, siendo la Jacetania y Sobrarbe las comarcas que le amparan a oeste y este. El río Gállego es su arteria fundamental con un recorrido de unos cuarenta kilómetros desde Biescas hasta Anzánigo.

La comarca abarca los términos municipales de Biescas, Yésero, Sabiñánigo, Yebra de Basa y Caldearenas. Debido a su orografía podemos distinguir ocho zonas bien diferenciadas: Sobrepuerto, Sobremonte y el alto valle del Aurín, las tierras más elevadas asentadas al amparo meridional de las Sierras Interiores; la Tierra de Biescas, Galleguera, valle de Basa y Guarguera, la zona de valle y más llana de la comarca; y La Sierra, la parte más meridional al cobijo de la cara norte de Guara.

Desde el punto de vista geológico los materiales son de origen marino o sedimentario de finales de la era Terciaria. Así, en la zona norte abunda la formación denominada flysch , con estratos alternantes de calizas, areniscas y margas; se presenta un relieve de cierta envergadura sobrepasándose ligeramente los 2000 m. en la Sierra de Limes, Manchoya, Erata, Pelopín,... para concluir hacia el sur en Güé (1580 m.) y Oturia (1920 m.), en este caso con una fractura superpuesta a los conglomerados de Santa Orosia. En la depresión media se encuentran los terrenos más deprimidos y llanos, donde la altitud desciende bruscamente hasta los 600-800 m.; constituye un sinclinorio de margas (salagón) y otras rocas blandas que conforman buenos suelos agrícolas de cultivo. Ya en la parte meridional hallamos la zona de la Guarguera, prolongación de la estructura sinclinal de San Juan de la Peña, en la que predominan las arcillas, areniscas y conglomerados, repitiéndose de la misma forma en la depresión Nocito-Bara.

La mayor parte de la comarca se incluye en la cuenca hidrográfica del río Gállego, al que afluyen tres afluentes de cierta envergadura: el Aurin por su derecha y el Basa y Guarga por su izquierda. Parte del Sobrepuerto bascula hacia la cuenca del Ara a través del barranco de Otal y la zona de Nocito-Bara vierte sus aguas hacia el Cinca por medio de los ríos Flumen y Guatizalema.

El clima puede catalogarse como de transición entre el húmedo atlántico y el mediterráneo, con rasgos de continentalidad, todo ello matizado por la climatología propia de zonas de montaña. Evidentemente hay una gradación norte-sur tanto en las temperaturas como en las precipitaciones. La temperatura media anual se sitúa entre los 10 ºC y 11 ºC y las precipitaciones van desde los 1200 mm de la Tierra de Biescas a los 800 mm. de la Guarguera.

Los núcleos de población se sitúan en altitudes que van desde los 600 m. a los 1400 m.. Dentro de la comarca hay una zona enteramente despoblada, el Sobrepuerto, y otras dos, la Guarguera y La Sierra, en las que la presencia poblacional es meramente testimonial. En el resto del territorio la mayor parte de población se mantiene en la ribera del Gállego.

Y esta población escasamente sobrepasa los diez mil habitantes. El municipio de Sabiñánigo, según el padrón del año 2002, tiene 8586 habitantes, lo que significa que la ciudad en sí misma está en los 8000 distribuyéndose el resto por su dilatado municipio en pequeñas poblaciones (Senegüé y Larrés, las más pobladas, no llegan siquiera a los 100 habitantes). El municipio de Biescas cuenta con 1305 habitantes, el de Caldearenas 244, el de Yebra de Basa 157 y Yésero 79.

Hasta la llegada del ferrocarril en 1893 y la implantación de las industrias en Sabiñánigo en el primer cuarto del XX, estas tierras vivían de la agricultura y ganadería con una economía de mera subsistencia. Las cosas comenzaron a cambiar pues con el ferrocarril y la industria al producirse el asentamiento y crecimiento del nuevo Sabiñánigo, circunstancia que decantó sobremanera la actividad económica de la comarca hacia los nuevos sectores económicos. En la actualidad, son la industria, la construcción y el turismo los que dinamizan la economía de la comarca; las actividades agropecuarias han quedado reducidas, en la mayoría de los casos, a una ocupación complementaria a las citadas anteriormente.