Redescubrimiento de una comarca

Imagen de Garcés Romeo, José

Hoy cuando hablamos de Serrablo todo el mundo sabe a que nos estamos refiriendo. Pero no siempre ha sido así. Este topónimo ha sufrido sucesivas oscilaciones en su implantación geográfica, tanto en la extensión como en la ubicación.

Durante los últimos siglos dicho topónimo había estado relegado a la zona alta de la ribera del río Guarga, pero en épocas anteriores abarcaba un territorio bastante más amplio. En un documento fechado en 1054, procedente del monasterio de San Andrés de Fanlo, se menciona a “Don García obispo in Sarrauli” (Ángel Canellas, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo). El manuscrito Super Officiis Aragonum, del siglo XV y de carácter jurisdiccional, señala el territorio por el que debía velar el sobrejuntero de Serrablo, territorio que comprendía desde Gavín, al norte, hasta Las Bellostas, al sur, y que se situaba entre los condados de Aragón y Sobrarbe comprendiendo el antiguo distrito rural del Gállego, Sobrepuerto y los valles del Basa y Guarga, es decir, la zona sobre la que ha venido actuando la Asociación en sus años de existencia.

Como muy bien señala Antonio Durán en la geografía eclesiástica medieval, el concepto “Serrablo” se complicó al desplazarse hacía mediodía, con lo que quedó como una especie de “tierra de nadie” que fue repartida salomónicamente entre los obispados de Jaca y Huesca (Antonio Durán, Arte altoaragonés de los siglos X y XI). A partir del siglo XV, y hasta el desmantelamiento en la segunda mitad del siglo XX de la vieja sociedad rural, las nuevas compartimentaciones administrativas fueron arrinconando el topónimo a la cuenca alta del río Guarga, apareciendo indistintamente con las grafías Serrablo o Sarrablo, esta última más popular y propia de los habitantes de la zona.

En cuanto al topónimo, no hay acuerdo entre los especialistas. Así, su origen podría ser prerromano, latino o árabe, según diversas versiones. Quizá la hipótesis más probable sea que proviene de una etimología prerromana que haría alusión a una cota orográfica.

Recientemente se ha configurado de forma oficial la comarca del Alto Gállego. Ello no significa que haya quedado oscurecida la denominación “Serrablo”, puesto que ésta se entiende referida a una parte importante de aquélla. Y es tal el éxito que ha logrado esta denominación que constituye toda una “marca de origen” irrenunciable.

Lo cierto es que razones demográficas, económicas y culturales han forjado un hecho tan insólito como ha sido el renacimiento de un viejo topónimo, renacimiento que debe ponerse en el debe de Antonio Durán Gudiol y la labor de tantos años de “Amigos de Serrablo”.