La ermita de la Virgen, en Basarán

A las afueras del pueblo, en el extremo nordeste, se encuentran los restos de la ermita de la Natividad de la Virgen, denominada popularmente ermita de la Virgen, de un valor artístico notable, cuyos gruesos muros se siguen manteniendo en pie, como si quisieran dar testimonio de la vida que a su alrededor hubo, reducida ahora a unos desordenados pedregales, que la vegetación a toda costa está tratando de ocultar.

Presenta una planta rectangular (12 x 4 m. aprox.) y ábside plano, cubierto con un pequeño tramo de bóveda apuntada (2,5 m.), que cubre la mesa-altar. En los muros laterales se abren dos grandes arcos de medio punto, configurando cuatro vanos a modo de capillas, en uno de los cuales se abre la pequeña puerta adintelada de acceso, en la fachada sur. La escasa iluminación entraba a través de tres estrechas y aspilleradas ventanitas practicadas, dos en el muro sur y otra en el hastial de la fachada oeste.

La techumbre que cubría la nave, desde hace tiempo hundida, era de madera, a base de pares, con tejado a dos vertientes y lajas de piedra.

En los muros se alternan el sillarejo y la mampostería, excepto en las aristas, con sillares bastante trabajados. El suelo aparece empedrado.

La fachada del altar estaba decorada con pinturas murales de tipo popular, dispuestas a modo de retablo. La figura central representaba a la Virgen con el Niño, flanqueada por la escena de Pentecostés (dcha.) y la Epifanía (izda.). En la parte superior había una Crucifixión, con un Cristo silueteado, y a los pies la Virgen y San Juan. Ya se encontraban muy deterioradas en 1971, cuando fueron fotografiadas y descritas por D. Luis Fernández Fuster,

Dr. en Arqueología y maestro de Basarán en los años cuarenta, testigo, junto a los vecinos, de su existencia, pero hoy se encuentran totalmente desaparecidas por la acción inexorable de los accidentes meteorológicos.

En el solar adosado a la fachada oeste se encuentran los restos de un cementerio medieval, con sepulturas de lajas de piedra, en uno de cuyos ángulos se erigía un rústico crucero cilíndrico de unos 3 m. de altura.
Observando con detenimiento la estructura del edificio, cabría plantearse la hipótesis de que en su origen los vanos enmarcados por los arcos apuntados de los muros laterales estuviesen abiertos, permitiendo un doble uso, como ermita y "esconjuradero", donde se bendecirían los términos, cada primavera, puesto que los paños de muro con que posteriormente se cerraron, están literalmente adosados a dichos arcos y con unos materiales constructivos de diferente e inferior calidad.

Recordemos que en Basarán hubo una iglesia del modelo mozárabe serrablés, siglo XI, trasladada en los años setenta para construir una réplica en Formigal, añadiéndole una torre similar a la de Lárrede, deshabitado ya el lugar, tras su venta al Patrimonio Forestal en la década de los cincuenta. En la actualidad las casas son inmensos pedregales cubiertos de zarzales y los recios muros de la ermita descrita se siguen manteniendo en pie, recordándonos que allí había un pueblo.

Basarán es un pueblo deshabitado, pero jamás olvidado por los antiguos vecinos, descendientes y amigos, que pediríamos a quien corresponda la restauración de esta antigua ermita de la Virgen, de modo que se convirtiese en un hito permanente y silencioso del lugar, otero majestuoso de Sobrepuerto, que nos acogería en las múltiples visitas que le hacemos. El término pertenece al ayuntamiento de Broto y a la comarca de Sobrarbe, entidades que deberían gestionar el rescate de este simbólico edificio.