Los oficios en el Serrablo

Pero el oficio en el que realmente se vislumbra la esencia histórica de los pueblos serrableses es el de pastor, que sólo se puede entender como profesión en el caso de los tiones o cabaleros que iban a ofrecer sus servicios para San Miguel a la feria de Biescas; ya que todos sus habitantes participaban de esta tarea milenaria y de sus complejos saberes.

La sucesión y conexión matemática de las actividades ganaderas para sacar el mayor rendimiento posible. El rico vocabulario especializado en esta actividad, por ejemplo la cópula de los animales se designaba con distintos términos: "marecer", para las ovejas; "buquir", para las cabras; y "turir" para el vacuno. Las distintas clases de cortes que se pueden hacer en la oreja de una res para conocerla: "resacao palante", "resacao patrás", "espuntada", "ofendida", "osqueta palante" y "osqueta patrás"; son meros ejemplos para intuir que es la ganadería la tarea milenaria del Serrablo y que la agricultura es una disfusión impuesta por las circunstancias.

"La Sanmiguelada", palabra que señala lo que tuvo que luchar la Iglesia para borrar las costumbres paganas; y que sin embargo trasluce a estas, pues sería lógico un culto temeroso a las fuerzas de las estaciones que les daban o quitaban todo, y que a llegar el Cristianismo sería San Miguel el aglutinador de aquellas "fuerzas" que actuaban en los procesos que comenzaban en el otoño. Su comienzo marcaba los preparativos para bajar a Tierra Baja: "Si a la hora de la cena ves salir la estrella de los Tres Fustres, fuera pastores a tierra ajena"; entonces comenzaba el andar sin descanso hasta la noche, en que "mairales" o "mayorales" así como "repatanes" daban con sus huesos en las cadieras de los mesones de Escusaguás, Nueno o de La Foz. Las reses de un pueblo bajaban todas juntas, cada casa aportaba hombres con relación a su ganado; si alguna no podía, contrataba alguien para San Miguel; sólo las casas fuertes en algunos casos bajaban solas. Las ovejas iban ya con sus retoños en el vientre y parían para la Purísima en Tierra Baja, al recién nacido se le llamaba "caloy".

En la casa por funcionalidad se quedaba un rebaño, "el casalizo", compuesto por las ovejas aún jóvenes para parir y los "padres". Este rebaño salía a aprovechar las "ralladas del sol" que fundía la nieve y descubría el escaso pasto; poco antes de recoger el ganado, uña zona rica en alimento, que durante la jornada no se había corrido, era batida por el ganado, a esta operación se le denominaba "dar cencero".

Para Mayo regresaban de Tierra Baja, y había quince días de intensa actividad en que se "desvezaban" a los corderos paridos en el invierno, es decir se les quitaba de su dependencia a las madres, para lo que se ordeñaban, "muian", en un espacio rodeado de una cerca de madera, "cletao", o en uno de paredes de losa, "musal". Este trabajo se solía hacer en común por todo el pueblo y luego se distribuía la leche para hacer quesos, requesones y sericuetas. También una semana más tarde de subir de Tierra Baja se esquilaba, ayudándose mutuamente entre las casas o sino se buscaba en otros pueblos gente, a los que se pagaba devolviéndoles el favor o dándoles "bellones" de lana; un "bellón" era la lana de una oveja.

Hasta que llegaba en Julio el pastor contratado por todo el pueblo en Biescas, cada casa proporcionaba pastor un número de días en relación con las ovejas que tuviese; en la misma proporción de días se "amallataba", encerraba, el ganado en los campos de barbecho para que los "femasen".

En algunos pueblos como Ainielle, los vecinos establecían la cantidad de ovejas que su Puerto podía albergar; la mayoría, menos Casa Juan Antonio y Franco, no llegaban al tope; por lo se les concedía que cubriesen el resto con ganado de otros pueblos, ganado "logao", que no tenían puerto como Rapún, Latas, Oliván, etc.; provecho del que no tenían que rendir cuentas a nadie;

El rebaño se dividía finalmente en tres grupos, era imprescindible el hacerlo así para no romper la sucesión de los ciclos: el primero lo constituían las ovejas "desvezadas", el segundo los corderos separados de éstas, y finalmente el tercero o "bacibo" formado por sementales, carneros y chotos. Clasificación que meditada, refleja la antiquísima tradición de los hombres serrableses; la ganadería.