Cómo se gestó la creación del museo

Imagen de Garcés Romeo, José

El punto de arranque para la creación de un museo etnológico en Sabiñánigo hay que situarlo en el año 1975, cuando se producen las primeras gestiones para la adquisición de un inmueble. La idea parte de Julio Gavín, preocupado por el desmantelamiento que se estaba produciendo en los pueblos deshabitados o a punto de serlo a los que acudían, como aves de rapiña, desde anticuarios sin escrúpulos hasta gentes de tierras lejanas con el único afán de cargar en sus camiones cuantos materiales pudiesen.

Desde un principio se piensa en Casa Batanero de El Puente y en la escuela de Sardas, edificios ambos de singular interés y además en lugares anejos a Sabiñánigo; siendo al final la primera opción la que se consideró más oportuna. Esta casa de El Puente de Sabiñánigo había sido comprada recientemente por el escultor Ángel Orensanz, al que se le propuso a su vez que la vendiese a la Asociación. No lo hizo, ofreció una contrapropuesta : hacer un museo conjuntamente, él ponía la casa y “Amigos de Serrablo” la restauraba. Se aceptó ese trato por considerarlo entonces adecuado, aunque con el tiempo se ha constatado que ha conllevado más inconvenientes que ventajas.

A raiz de esa primera toma de contacto con el escultor, las reuniones y gestiones para dar solución al nacimiento del nuevo museo se sucedieron rápidamente. Una primera reunión formal se tuvo a finales de 1976 en el Ayuntamiento de Sabiñánigo, a quien se pretendía involucrar en el proyecto, estando presentes en la misma los hermanos Orensanz (el escultor y su hermano Aurelio), el entonces alcalde Ángel Lasaosa y Julio Gavín por parte de “Amigos de Serrablo”, quien había sido elegido Presidente de la Asociación hacía pocos meses.

En abril de 1977 se lleva a efecto una segunda reunión en Zaragoza a la que concurren los hermanos Orensanz, Julió Gavín, Antonio Durán y Domingo Buesa. En esta cita se acuerda nombrar como propietario del museo al Ayuntamiento de Sabiñánigo, si acepta, a Domingo Buesa como director y denominar oficialmente al museo como “Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo”. Denominación ésta que nunca ha calado entre el público al ser conocido simplemente como "Museo del Serrablo".

En julio de ese mismo año Julio Gavín, como concejal del Ayuntamiento de Sabiñánigo, presenta una moción que la somete a la consideración del Pleno corporativo. En septiembre se certifica que el Pleno adopta el acuerdo, siendo el 4 de enero de 1978 cuando se acepta definitivamente la donación del inmueble con destino a Museo.

Asi pues, este Museo nace de la confluencia de intereses de tres partes: el escultor Ángel Orensanz que compró la casa en ruinas, “Amigos de Serrablo” que la restauró y el Ayuntamiento de Sabiñánigo que la aceptaba como suya comprometiéndose a su mantenimiento y funcionamiento. Las tres partes salían “favorecidas”: el escultor se reservaba toda una planta para exponer sus obras y además su nombre debía figurar en primer lugar en la denominación del Museo; “Amigos de Serrablo” conseguía un marco ideal para exponer todo el material recogido en la comarca; el Ayuntamiento iba a poder “presumir” de tener un museo ejemplar y pionero en Aragón.