Acerca del funcionamiento del museo

Imagen de Garcés Romeo, José

Como se ha señalado anteriormente este museo nació a tres bandas: “Amigos de Serrablo”, Ayuntamiento de Sabiñánigo y Ángel Orensanz. Esto marcó de entrada la forma de gobernarse: un Patronato con cinco representantes por cada tercio, presidido por el Alcalde de Sabiñánigo.

Desde su inauguración, el día 25 de agosto de 1979, el Museo ha tenido cuatro directores: Domingo Buesa, Enrique Satué, Javier Lacasta y ahora Begoña Subias. Ni que decir tiene que la Dirección del Museo siempre ha estado rodeada de un grupo de colaboradores que han realizado labores concretas, colaboradores que han ido sucediéndose en todos estos años y que sería prolijo mencionarlos además de correr el riesgo de olvidarnos de alguno. Lo importante es que todo el que ha colaborado en uno u otro momento ha servido para enriquecer el museo y eso es de agradecer.

Pasados los años, el Museo fue quedándose pequeño y hubo que proceder a su ampliación. De tal manera, se añadió un edificio nuevo, también de tres plantas, junto a la Casa Batanero, al que se accede por medio de un pasadizo a la altura de la última planta y que hace de nexo de unión entre ambos edificios. Tras más de dos años de obras, el 4 de enero de 1998 se procedía a la inauguración de la parte ampliada de este museo.

Pilar, la guía del museo, recibe amablemente al visitante y si le es posible le acompaña en su recorrido por las diferentes estancias. Una pequeña sala de audiovisuales puede ser utilizada para ver documentales de carácter etnológico; asimismo, existe una biblioteca, que lleva el nombre de Rafael Andolz, de la que puede hacerse uso previa la correspondiente acreditación. Además, a la entrada pueden adquirirse diversas publicaciones alusivas a la comarca o al Pirineo aragonés en general.

Respecto al número de visitantes debe señalarse que ronda los diez mil al año. El máximo de afluencia se produce en los meses de mayo y agosto, coincidiendo con las visitas escolares y los turistas veraniegos respectivamente. Un Libro de Visitas permite plasmar el parecer de los visitantes, casi siempre de forma laudatoria.

En el buen funcionamiento de este Museo tienen mucho que ver, desde luego, sus directores. que han puesto todo su empeño en que el Museo no se haya quedado anquilosado, sino todo lo contrario. Cualquier visitante se percata enseguida de que es un museo vivo, dinámico, abierto.