Restauración y nacimiento del museo

Imagen de Garcés Romeo, José

Museo de Dibujo Julio GavínComo se ha señalado anteriormente la idea de restaurar el castillo de Larrés y convertirlo en museo de dibujo parte de Julio Gavín. A finales de los setenta ya entabla conversaciones con Antonio Almagro centradas en la posibilidad de recuperar este castillo-palacio. Pero por entonces, no lo olvidemos, la Asociación estaba centrada de lleno en las restauraciones de las iglesias mozárabes y se había embarcado en la consecución del museo etnológico. Así, la idea tuvo que esperar y a la vez ir madurando a la espera de una coyuntura más favorable. Es a comienzos de la década de los ochenta, siendo ya “Amigos de Serrablo” una asociación plenamente consolidada y con cierto prestigio, cuando tal idea va a llevarse a la realidad. Desde luego, la empresa no era nada fácil.

Para llevar a buen término los objetivos planteados tres eran los requisitos básicos: la compra del castillo, las ayudas necesarias para restaurarlo y el compromiso de los artistas que creyesen en el proyecto. La seriedad demostrada por “Amigos de Serrablo” en lo que venía haciendo anteriormente lo hizo posible. Si había sido capaz de restaurar varias iglesias mozárabes y crear un museo etnológico, ¿por qué no iba a poder ahora con esta nueva empresa?.

Las gestiones con los propietarios del castillo no fueron excesivamente complicadas. Tras contactar con todos los hermanos y plantearles la idea, la respuesta no se hizo esperar: donaban el castillo de Larrés a la Asociación sin ninguna contraprestación. Este gesto de los Hermanos Castejón Royo siempre será recordado con gratitud en “Amigos de Serrablo”. Estábamos a finales de 1982.

El paso siguiente consistía en conseguir comprometer a las administraciones públicas para que aportasen las ayudas pertinentes para rehabilitar el castillo. En este caso la respuesta también fue positiva. Las obras de restauración se llevaron a cabo en tres fases.

La primera fase, desde comienzos de agosto a finales de diciembre de 1983, consistió en el desescombro de interiores y consolidación de muros. Se hizo con la ayuda del Ministerio de Cultura, ayuda que gestionó el arquitecto Antonio Almagro. El coste de los materiales corrió a cargo de la Asociación.

En la segunda, entre mediados de julio y finales de noviembre de 1984, se procedió a completar muros y realizar cubiertas y parte del interior. Fue la fase decisiva de las obras y en la que la Consejería de Cultura de la Diputación General de Aragón apostó decididamente por este proyecto que ya se estaba convirtiendo en realidad.

La tercera fase de las obras, de finales de abril de 1985 a marzo de 1986, se destinó a los interiores. La Consejería de Cultura de la DGA siguió con el respaldo económico. Debe indicarse que desde octubre de 1985 una Escuela-Taller, compuesta por dos albañiles y veinte jóvenes, se ocuparon de adecentar el recinto exterior del castillo; esta Escuela- Taller, dirigida por “Amigos de Serrablo” y concedida gracias al apoyo de José Mª Pérez “Peridis”, funcionaba con el apoyo económico del INEM y la gestión administrativa del Ayuntamiento de Sabiñánigo. Es destacable la colaboración entusiasta del vecindario de Larrés al finalizar las obras cuando hubo que hacer limpieza en los interiores y acondicionar el exterior.

Paralelamente al desarrollo de las obras de restauración se llevaban a cabo múltiples contactos con el mundo artístico: galerías de arte, críticos y los propios artistas. A priori, una tarea harto complicada, aunque en la práctica enseguida caló de forma entusiasta la idea de crear un museo de dibujo. Y es que la colaboración desinteresada de los artistas fue desde el principio algo de agradecer, una colaboración que ha continuado y continúa siendo extraordinaria. Ya en la primavera de 1984, a más de dos años de la inauguración del museo, se tenían obras ofrecidas por los siguientes artistas: Alberto Duce y José Beulas, los primeros que se comprometieron y comenzaron abriendo brecha entre sus compañeros, Iñaki, Manuel Alcorlo, Antonio Zarco, José Hernández, Francisco López, Isabel Quintanilla, etc.. Una vez abierto el camino las cosas comenzaron a rodar con mayor celeridad y continuamente se fueron comprometiendo más y más artistas. Asimismo es de agradecer la ayuda prestada por varias galerías de arte, destacando las de Alfama y Juana Mordó de Madrid.

Por otra parte, “Amigos de Serrablo” para captar más obras para el Museo, en este periodo convocó tres Premios de Dibujo, los años 1983, 1985 y 1987. Las obras premiadas se sumaban a las que se venían recibiendo. Estos certámenes sirvieron además para dar a conocer mejor este proyecto y para ello se contó con la colaboración de críticos de arte como Ángel Azpeitia y Jaime Esaín.

La concesión en junio de 1985 de la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, por parte del Ministerio de Cultura, que venía a reconocer la labor efectuada por la Asociación hasta la fecha, supuso un gran espaldarazo para este museo y nos permitía mejorar ostensiblemente nuestra tarjeta de visita. Decididamente se nos abrieron, a partir de entonces, otras muchas puertas.

Una vez concluidas las obras de restauración, y recibidos ya más de doscientos dibujos, comenzaron las tareas de montaje en la Semana Santa de 1986. No obstante, el grueso del trabajo se realizó durante los meses de junio, julio y agosto. Al igual que se había hecho años antes con el Museo de Artes Populares, un grupo de asociados dedicó muchos de sus ratos libres a esta tarea.

El catorce de septiembre de 1986 se inauguraba el Museo de Dibujo “Castillo de Larrés” con la presencia de muchas autoridades, encabezadas por don Santiago Marraco y don José Bada, Presidente y Consejero de Cultura de la DGA, que se volcaron de lleno en que este proyecto se convirtiese en realidad. Fue un día grande para “Amigos de Serrablo” y para los artistas representados en el Museo; también para el pueblo de Larrés. Unos pocos años antes nadie podía imaginarse que de las ruinas de este castillo bajomedieval surgiese un museo. Nadie, salvo quien se empeñó en ello.

Comenzaba este Museo con doscientas quince obras (hoy son más de cuatro mil). A los ya mencionados anteriormente debe señalarse a modo de ejemplo algunos muy representativos que ya se exponen desde ese día inaugural: Natalio Bayo, José Caballero, Martín Chirino, Jorge Gay, Isabel Guerra, Hernández Quero, Ángel Lalinde, Antonio Mingote, Benjamín Palencia, Celedonio Perellón, Pablo Serrano, Salvador Victoria,... y un largo etcétera. En esos momentos salía a la luz un primer catálogo del Museo, patrocinado por Ibercaja, y el cartel realizado por Antonio Saura.