El Serrablo y la fotografía

Imagen de Duce, José Antonio

Descubrí el Pirineo, en mi ya lejana juventud, cuando la ruta preferida a Jaca pasaba por el puerto de Santa Bárbara. El Monrepós era un puerto "maldito" y Sabiñánigo solamente el paso obligado a Tena y Ordesa. El Serrablo era mi gran desconocido.

Ya en la década de los sesenta Joaquín Gil Marraco, mi inolvidable amigo y maestro de tantas cosas, me descubría Lárrede en unas fotografías captadas por él, en placas de cristal de 9x12, en la famosa expedición de Íñiguez y Sánchez Ventura, con las que se dio a conocer a nivel nacional la arquitectura serrablesa. Publicándose el descubrimiento en 1933 en el Boletín de Arte y Arqueología. Posteriormente, domingo a domingo, guiado sobre el terreno por la experta palabra de Gil Marraco y los primeros textos de Durán Gudiol, las rutas del Serrablo me iban descubriendo ermitas y pequeñas iglesias que con mi cámara fotografiaba, en austero blanco y negro, con asombro y entusiasmo sin límites. Así surgió, mi conocimiento del Serrablo con su inigualable arquitectura y mi cariño a tan singular comarca. Más tarde los textos de D. Antonio Durán Gudiol continuaron mi formación con un más amplio conocimiento histórico y artístico del conjunto serrablés.

En los primeros años setenta Julio Gavín en nombre de la recién creada asociación “Amigos de Serrablo” se dirigió a la Sociedad Fotográfica de Zaragoza, en ese momento bajo mi presidencia, con el ruego de solicitar información para organizar un concurso fotográfico de Arte Románico y Pre-románico y con un apartado especial al Arte Serrablés. De aquellas conversaciones surgió mi ya entrañable amistad con Julio Gavín y el nacimiento del Salón Internacional de Fotografía “Amigos de Serrablo” cuya XXII edición acaba de celebrarse.
Participar en la organización primigenia de este ya renombrado Salón Fotográfico, presidir año tras año el Jurado Calificador del mismo, haber visto como el centenar escaso de fotografías presentadas en las primera s convocatorias ha pasado a las casi dos mil recibidas en 1995 me enorgullece y me obliga a seguir trabajando, con mayor entusiasmo si cabe, en el intento de que el nivel alcanzado, difícilmente superable, sea un nuevo puerto hacia cotas más altas. Salón que modestamente irrumpió en el mundillo fotográfico con una temática obligada que posteriormente fue abierto a cualquier tema y que recientemente mereció el galardón de poder convocarse bajo el reconocimiento oficial de la FIAP (Federación Internacional de Arte Fotográfico, dependiente de la UNESCO y con sede en Bruselas).

Recuerdo con emoción aquellos primeros Salones de los años setenta en los que la progresión cuantitativa iba unida a la categoría de los autores que anual y reiteradamente participaban en ellos. Hoy son ya viejos conocidos que con sus obras llegan puntualmente, junto a otros nuevos, de todos los rincones del universo fotográfico.

Felicitar a “Amigos de Serrablo” por el ingente trabajo realizado en su labor de recuperación de la arquitectura serrablesa, en la creación de Museos y publicaciones de datos básicos de todo aquello relacionado con el Serrablo, en el Salón Internacional de Fotografía y en este Boletín que ahora llega a su número cien. Todo ello es sólo una pequeña muestra de las múltiples actividades de Amigos de Serrablo en sus 25 años de existencia.
De estos "Amigos" me llena de orgullo ser Socio de Honor. Hoy como un "Amigo" más sigo en la lucha diaria por el engrandecimiento de esta nuestra tierra.