Una casa tradicional desconocida en Castillo de Guarga.

Emplazado en una solana a escasa distancia de la carretera, y a una altitud de poco mas de mil metros, el viejo pueblo de Castiello, también conocido en la documentación como Castel Lerés, parece abocado en nuestros días a una ruina irreversible, como les sucede a tantos del del Prepirineo Oscense.

El topónimo y la iglesia románica indican que se trata de uno de los enclaves altomediavales de estos contornos, en los que la escasez de historia escrita queda compensada por los hermosos y bucólicos testimonios arqueológicos.

Por una noticia del siglo XIII sabemos que la iglesia estaba dedicada a San Martín. La peste negra de 1348 debió hacer mella en su reducida población, de manera que en los censos de 1488, 1495 y 1543, no se le asignan habitantes. En 1646 tenía tres vecinos, y desde entonces hasta su despoblación en los anos cincuenta mantuvo cuatro casas abiertas; dos de las cuales pertenecían a sendas familias infanzonas- Todavía en nuestros días mantiene vive una casa, si bien se trata de una construcción reciente.

Casa FuerteUna de las casas infanzonas -Cirujano-, la situada más al oeste del conjunto urbano, mantiene sobre la puerta el escudo, aunque muy desgastado, que indica su carácter nobiliario. Su identificación resulta imposible por estar labrado en un bloque de arenisca muy descarnado.

DibujoCerca de la Iglesia, en el vial principal, en el otro extremo del conjunto edificado, se encuentran las ruinas de lo que fue Casa y Torre Fuerte de los López -Casa El Señor- edificio prismático de cierto empaque, con predominio horizontal y tres alturas. La parte este, que es la que corresponde a la torre, es la única que se mantiene en pie, con excepción del muro oeste, que fue derribado cuando se le adosó la "casa plana", quizá pocos años después de su construcción a fines del siglo XVI. Evidentemente la calidad de los muros de la nueva construcción no era igual que la de la antigua. Desde el exterior resulta difícil darse cuenta de que se trata de un edificio fortificado porque lo que rompe la monotonía del enfoscado son unos pequeños vanos rectangulares adintelados; destacando de entre ellos el de la tercera planta del muro norte con pico gotizante, jambas biseladas, y alféizar moldurado. Por el interior, donde se hace notar el retranqueo de los muros -no se hizo ni se planeó abovedamiento alguno-, se puede apreciar la existencia de aspilleras, completamente cegadas al exterior, así como pasillos en las ventanas de las plantas segunda y tercera, en los tres lados. Todo recuerda bastante al interior de la torre que los Villacampa de Orlato-Gillué levantaron en Gillué a finales del siglo XVI, que dispone de idéntico tipo de ventanas con posillos, y de aspilleras; si bien en este caso se volteó una bóveda de medio cañón en la planta baja.

Sección.De la ampliación sólo se mantienen en pie las paredes hasta la altura del primer piso. Un bloque saliente hacia la calle correspondía al pozo, del que se extraía el agua desde dentro de la casa. Junto a él se abría la puerta.

DintelCuando visitamos por tercera vez el pueblo, a finales de los ochenta, en un intento final de catalogar todo lo entonces existente -¡en realidad lo que quedaba!-, vimos que entre la enruna de Casa El Señor había piedras de gran tamaño. Al dar la vuelta a una de ellas, y limpiarla, resultó ser un precioso dintel de pico gotizante con un dibujo inciso quebrado de retrovuelta, con una cruz en jefe. De otra que debía de ser gemela, aparecieron diversos fragmentos muy destrozados. Esto nos llevó a considerar que la torre, que como hemos indicado más arriba se debió levantar a finales del XVI, había sido ampliada poco después con una edificación elegante, en la que existía una cierta intencionalidad de hacerla hermosa. El precioso dintel -ofrecemos fotografía- debió de desaparecer un buen día, a pesar de que lo dejamos vuelto y oculto, de forma que no supimos que podía haber sido de él. Sin embargo, en la primavera de 1999, mientras recorríamos algunos pueblos del Campo de Jaca, pudimos observar que en Binacua habían sido restauradas algunas casas, y se habían construido otras, reutilizando materiales procedentes de otros pueblos de Aragón abandonados. En la era que precede a Casa Tomás -la primera entrando, a la derecha- se encuentra una de estas construcciones, con puerta de medio punto, dotada por cierto de un escudo en el que se lee: "DE LA TORRE/ MIRANDA", y debajo, en una cartela "TAL PERAS TAL TROBARAS", y sobre la ventana de la izquierda, de la segunda planta ¡nada menos que un dintel casi semejante al descrito!, que de alguna manera nos puede compensar de esta perdida.

Las medidas de la torre son las siguientes:

              Exterior    Interior    
Lado este      2,90 m.    
Lado norte     4,37 m.     2,50 m.    
Lado sur       2,35 m.    
Lado oeste                 3,05 m.