Don Santiago Ramón y Cajal: Una lectura en clave epistemológica.

III- Cajal y el papel de las hipótesis en ciencia.

¿Por qué emana de Textura un semblante epistemológico bien patente? El prólogo respectivo brinda la respuesta a esta cuestión RAMÓN Y CAJAL, Santiago Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados: Prólogo Obtenido de la Red el 23 de julio del año 2000. http://cajal.unizar.es/sp/textura/prologo.html. Desde la primera línea, don Santiago adam que su libro es una obra de investigación personal, que ha procurado, en cuanto le ha sido posible, fabricar ciencia teórica. Su constante preocupación epistemológica queda reflejada, por ejemplo, en el siguiente pasaje: La fase actual de la anatomía microscópica del sistema nervioso es de renovación, desde el doble aspecto de los hechos y de la doctrina. A las observaciones imperfectas, basadas en métodos falaces, han sucedido observaciones precisas, positivas, fácilmente confirmables. Y las teorías harto aventuradas, creadas menos por inspiración de los hechos que por imposición de ciencias forasteras, como la fisiología y la patología, han cedido su lugar a otras más satisfactorias, surgidas del examen directo de la naturaleza, iluminada por el vivo resplandor de métodos de investigación dotados de gran poder diferenciante, métodos con los cuales el factor subjetivo, compañero inseparable de toda observación y origen de infinitos errores, queda reducido a un mínimo casi despreciable. Ahora bien, esta visión de la epistemología, en su esencia, ha logrado mantener su vigencia hasta ahora. No obstante, a causa del auge de la tecnología informática, tal visión pasa en la actualidad por una mutación sin precedentes en la historia de la ciencia. Según Jorge Wagensberg, director del Museo de la Ciencia de Barcelona, la simulación mediante ordenador acaso esté a punto de afectar en serio a uno de los principios funda-mentales del método científico, el de la dialéctica entre teoría y experiencia, que ahora habrá que ampliar a un diálogo a tres bandas entre teona, experiencia y simulación WAGENSBERG, Jorge Ideas para la imaginación impura. 53 reflexiones en su propia sustancia. Tusquets Barcelona 1999 p 122..

De todas formas, aún con dicha interacción a tres bandas, no fenece el papel de las hipótesis en el seno de la investigación científica a fuer de su carácter de piedra angular de la misma. Y es justo, a propósito de tal papel, que Cajal hizo gala de una claridad de pensamiento que mantiene su validez. En efecto, afirma lo siguiente 10: ... las hipótesis en ciencia cumplen un fin importante, aun siendo erróneas. Este fin no es siempre formular una verdad, sino marcar una ruta a la investigación. Ellas son ante todo grandes despertadores de almas, pues, agitan el ambiente moral (ese mar muerto de la rutina fatal a todo progreso), provocan el espíritu de duda y contradicción, tan desarrollado en los hombres de laboratorio, y son el punto de partida de nuevas y fecundas observaciones y experimentos. Y, un poco mas adelante, añade: ...deberemos considerar como plausible y temporalmente aceptable toda hipótesis que, sin explicar totalmente un fenómeno, represente una fase necesaria de este proceso ideal hacia lo verdadero, y dé fruto de investigación; y sólo reputaremos inaceptable e inútil la que, por insuficiente, no pueda ser comprendida en dicho proceso ni posea virtualidad bastante a provocar en el campo científico corrientes de pensamiento y acción. Obsérvese, en el anterior pasaje, la alusión que Cajal hace a la comprensión en ciencia. Stricto sensu, y a buen tono con la mentalidad sistemática de don Santiago, hay dos sentidos de la comprensión aún vigentes hoy día. Volvamos con Wagensberg para aclarar esto último Ibid., p 22. . De facto, en ciencia, comprender va de la mano con un proceso de categorización de datos por medio de su reducción a una estructura teórica. Así, la compresión es comprensión. He aquí el doble sentido antedicho. En esta óptica, la noción de hipótesis de Cajal es la de pregunta hecha a natura, y está le responderá al investigador sí o no. Por lo tanto, tal noción en Cajal implica la del sometimiento a prueba de hipótesis, no su verificación, enmarcado contraste con la distorsión introducida al presente por los autores posmodemos en cuanto a determinadas técnicas de investigación social se refiere. La crítica a este galimatías está en el núcleo de la reciente parodia de Alan Sokal7. Así las cosas, la epistemología cajaliana mantiene su frescor a la luz del debate aún vigente suscitado por la parodia de marras.

En lo práctico, lo anterior significa, sin ir más lejos, el rigor intelectual inherente al tratamiento de los datos científicos, elemento clave en la visión epistemológica de don Santiago. Muestra de esto la tenemos en las siguientes palabras de Cajal 10. En materia de claridad -pues, a la fácil comprensión del texto se destinan- vale más pecar por carta de más que por carta de menos; cuanto más que en un libro anatómico los grabados son casi más esenciales que el texto: aquellos representan el factor objetivo, es decir, la naturaleza, y éste el subjetivo, o sea, el autor, cuya inteligencia, por fatalismos de organización cerebral, tiende constantemente a deformar y simplificar la realidad exterior. El buen dibujo como la buena preparación microscópica son pedazos de realidad, documentos científicos que conservan indefinidamente su valor y cuya revisión será siempre provechosa, cuales quiera que sean las interpretaciones a que hayan dado origen. He aquí otra muestra del espíritu positivista de Cajal, que contrasta con la tendencia actual en ciencias sociales enmarcada en el constructivismo, doctrina falaz que pretende negar la existencia de la realidad exterior al individuo y que está en el núcleo de las criticas esgrimidas por Sokal y colegas7, esto es, el hecho científico no es asimilable a una creencia consensual. No deja de ser curioso, pero, en el trasfondo de la polémica suscitada hacia estos últimos años con motivo del caso Sokal, se intenta poner en claro una serie de conceptos epistemológicos que aparecen con suficiente claridad, casi cien años antes, en la obra magna de Cajal, cuya lectura en clave epistemológica, ya lo hemos dicho, es todavía vigente hoy día.

Hasta aquí lo atinente a Textura y su enfoque epistemológico. La lectura de Tónicos en esta misma clave no hace sino respaldar lo afirmado hasta este punto. Numerosos ejemplos pueden extraerse de tan primoroso libro de Cajal, los que darían base para un ensayo extenso. Mas, para las metas de este escrito, bastará con dos o tres cosas. En especial, el capítulo III, dedicado a las cualidades de orden moral que debe poseer el investigador, ofrece buenas muestras en el sentido que nos ocupa. Sobre todo, lo tocante a la independencia de juicio, conditio sine qua non para el planteamiento de hipótesis venturosas. Para muestra un botón, señala con agudeza don Santiago lo que sigue RAMÓN Y CAJAL, Santiago Los tónicos de la voluntad. Reglas y consejos sobre investigación.: ¡Desgraciado del que, en presencia de un libro, queda mudo y absorto! La admiración extremada achica la personalidad y ofusca el entendimiento, que llega a tomar las hipótesis por demostraciones, las sombras por claridades. Se tiene aquí una nueva alusión al semblante de las hipótesis en tanto preguntas hechas a natura, y su matiz de sometimiento a prueba, no de verificación. Poco más adelante, añade: El libro no tiene en nosotros un devoto, sino un juez. Este es el momento de investigar, de cambiar las hipótesis del autor por otras más razonables, de someterlo todo a crítica severa. Y esto nos lleva otra vez al sentido de las hipótesis cual marcadores de la ruta de investigación según la concepción de Cajal. Y, así por el estilo, cabe extraer numerosas citas del ilustre hijo de Aragón en el sentido que nos ocupa en este ensayo. Mas no se trata aquí de formar un rosario interminable de citas. Suficiente con las seleccionadas hasta este punto.

A la luz de todo lo dicho, señalemos finalmente, a riesgo de repetir, que la lectura de Tónicos, amen de la autobiografía de don Santiago, es mucho más formativa que lo proporcionado por cursos y manuales estándar sobre metodología de la investigación, máxime por su acertada contextualización en el marco de la cultura hispana. Esto no es más que una consecuencia natural de la talla de don Santiago Ramón y Cajal en tanto epistemólogo. La frescura de su pensamiento es un legado que estamos más que en mora de rescatar.