Romerías Atípicas

Entre el primer grupo indicado de romerías atípicas cabría señalar la realización de peregrinaciones a santuarios próximos para desde allí efectuar rituales protectores -bendición de términos-; era el caso de los vecinos de Orós y Oliván, que el día de Santa Cruz -3 de mayo- confluían con su párroco común en la Virgen de las Canales, ubicada en lugar dominante en la divisoria de ambos términos, para desde allí bendecir campos y propiedades; o el de Basarán, que en el mismo día acudían a la Siena de Santa Cruz para que el cura bendijese los términos y los bojes arrancados para ser clavados acto seguido por los campos Eran los pedros, que al ser localizados en la cosecha por los segadores provocaban el ritual de rezar un padrenuestro y beber un trago de vino. . Otras veces este ritual se insertaba en una romería ordinaria, como ocurría en la que los vecinos de Larrés realizaban a San Cosme y San Damián el tercer día de Pascua de Resurrección.

En esta línea, otro modelo de pseudonomería lo constituirían los largos itinerarios de viacrucis que en algunos pueblos conducían a los feligreses desde la parroquial hasta el santuario local, generalmente ubicado en un promontorio; era el caso de Cartirana, señalado con losas en 1835 y que conducía hasta la ermita de Santa Lucía. En la diócesis de Jaca, Rafael Leante refiere otros casos en el siglo XIX, si bien el ritual del Rosario proviene como fórmula popular del Concilio de Trento.

A este mismo grupo atípico pertenecerían las pequeñas romerías de perfil desdibujado que no concurrían a un santuario, y cuyos rituales dejaban traslucir la presencia de un mito; serían los casos de las «romerías» que realizaban los habitantes de Cerésola y Avenilla, vinculadas a ritos funerarios y más concretamente a la desaparición de poblados.

Otra pseudorromería del mismo bloque se daba en Aineto, donde los solteros -hombres y mujeres- acudían el lunes de pascua a los alrededores de la ermita de Santa María de Perula, limitándose sin penetrar en el templo a celebrar la Fiesta de los solteros en tono carnavalesco imbricado en los ritos funerarios de la Semana Santa: toda la comida que llevaban estaba hecha con huevos -tortillas, natillas, flanes, huevos duros, etc.-, llegando a tirarse mutuamente dichos alimentos.

Al segundo grupo atípico pertenecían aquellas romerías que aun consideradas como ordinarias, circunstancias especiales que se daban en los asistentes, en los organizadores, o en la fecha de realización -por citar algunos aspectos-, las hacían peculiares; sería el caso de aquellas romerías cuyo santuario se ubicaba en partidas de terreno compradas entre algunas casas de distintos pueblos por proceder de núcleos o monasterios desaparecidos: a San Marcos de Fenés acudían dos casas de Sasa y una de Fanlillo, a Santa María de Ballarán lo hacía el pueblo de San Julián y casa Arilla de Yebra. A este grupo pertenecían aquellas romerías realizadas a santuarios de propiedad particular, pertenecientes a familias infanzonas que obsequiaban con la caridad y la comida a todos los asistentes; era el caso de la que en septiembre realizaban los habitantes de Aineto a Santa María de Perula, templo instalado en una pardina propiedad de los Escartín; o la que los de Cerésola realizaban a la pardina de Saliellas -según la tradición morada temporal de San Úrbez, y propiedad de los Grasa de esta población-. Finalmente, el carácter atípico de algunas romerías les venía dado por la incidencia que el clima y la orografía tenían sobre su fecha de celebración: a la ermita de San Blas (1.485 m.) los habitantes de Basarán no acudían el día de la fiesta de su titular -3 de febrero- porque la nieve lo dificultaba, haciéndolo en el mes de mayo, para San Gregorio.

Fuera del marco tradicional de las romerías, se puede hablar de una romería atípica en Serrablo; se trata de un fenómeno religioso nacido del contexto cultural que ocasionó la asociación "Amigos de Serrablo"; es la misa mozárabe que cada año realizaba esta institución en una de las iglesias restauradas en la comarca. A partir del año 1972, coincidiendo con el Bimilenario de Sabiñánigo y con el fulgor inicial de la asociación, ésta basándose en el mozarabismo que Antonio Durán proclamaba para algunas iglesias de la comarca DURÁN GUDIOL., Antonio Arte altoaragonés de los siglos X y XI. "Amigos de Serrablo" Sabiñánigo 1973

, organizaba el primer domingo de agosto una misa de rito mozárabe oficiada por un capellán de Toledo GÓMEZ, Florentino El rito mozárabe: notas histórico-literarias. Revista Serrablo 4 1972 Sabiñánigo pp. 4-8. . Este acto sociorreligioso sobre el que convergía parte del turismo estival de Jaca y valle de Tena, población industrial de Sabiñánigo, y rural de los alrededores de la iglesia donde se celebraba, cumplía una función múltiple: proclamación de la influencia que tuvo el mozarabismo sobre el patrimonio artístico de la zona hasta que en 1071 fue abolido dicho rito ante la apertura a Europa BUESA, Domingo El abad Banzo y el cambio de rito en Serrablo. Revista Serrablo 4 junio 1972 Sabiñánigo pp. 9-10 ; divulgación de los logros anuales de la asociación -generalmente, cada misa anual se celebraba en una nueva iglesia restaurada-; y acto simbólico de reunión de los distintos sectores de la comarca, con reparto de la caridad tras la misa según la vieja usanza de las romerías de la zona. Esta «romería motorizada» acupaba por el número de asistentes el cuarto lugar comarcal, tras las tres macrorromerías; su trascendencia cultural y su inserción en la sociedad del ocio, superadora de las limitaciones geográficas, explicarán dicha importancia.