La búsqueda del Santo Grial

Conocido como Santo Grial es aquel Sagrado Cáliz en que nuestro Señor Jesucristo, instituyó el misterio de la eucaristía, siendo uno de los más preciados testimonios con que cuenta la cristiandad. Actualmente se encuentra custodiado y venerado en la esplendorosa catedral de Valencia, al principio de su llegada a España, fue guardado en nuestra capital de Huesca, enviado por San Lorenzo, como luego veremos y sufriendo posteriormente un largo periplo por tierras Serrablesas y Jacetanas, hasta su viaje a Zaragoza de donde finalmente partiría de este viejo reino Aragonés con destino a los demás territorios de la corona de Aragón. Fue el Santo Cáliz inspiración para la creación de grandes obras literarias, citado por Cristian de Troyes en el s.XII y por Wolfram Von Eschembach en el s.XIII de quienes a su vez se inspiraría Ricardo Wagner para su opera "Parsifal", situando los acontecimientos en el marco de Montsalvat, que sin duda se corresponde con nuestros montes de San Salvador. Las vicisitudes que sufrió el Santo Cáliz, así como la documentación y su exacta descripción fueron estudiadas por el erudito profesor Don Antonio Beltrán Martínez. También en épocas anteriores apuntaron su estudio el Abad de San Juan de la Peña, Don Juan Briz Martínez y Don Gaspar Escolano entre otros.

Nuestro Santo Grial se preciaron de tenerlo en otros lugares, pero en el estudio tanto de su antigüedad como de su composición material y apoyado todo ello por nuestra tradición laurentina, dejan de sustentarse todas estas hipótesis mantenidas por quien afirmaba que en el s.IV se hallaba en Antioquia y también en la Abadía Krumsminster de Austria en el s.VIII.

El Santo Cáliz de la eucaristía, el cual pude recientemente venerar junto a los otros caballeros y damas componentes de la Hermandad de San Juan de la Peña en una memorable misa oficiada por el canónigo celador del Santo Cáliz y catedral de Valencia, disfrutando de la excelente acogida de nuestros anfitriones de la cofradía del Santo Cáliz; inicio su extenso recorrido en aquella casa de Jerusalén en la que nuestro Señor anunció su muerte y resurrección por nosotros. De esa misma casa eran originarios los discípulos de Jesús llamados Pedro y Marcos quienes guardando celosamente aquel Cáliz con el cual siguieron celebrando en el cenáculo como ordenó Jesús, lo trasladaron posteriormente a Roma donde continuaron recordando el misterio de la eucaristía con ese Sagrado Cáliz, varios pontífices, hasta que en el tiempo del emperador Valeriano, tras las violentas persecuciones llevadas a cabo en Roma contra los cristianos, previamente a la decapitación del pontífice San Sixto II, él (06/08/258), este último ordenó a su diacono Lorenzo que repartiera los tesoros de la iglesia decidiendo San Lorenzo enviar el Santo Cáliz a su ciudad natal de Huesca, dos días antes de ser martirizado en las conocidas parrillas el 10/08/258, depositándolo en las manos de uno de sus criados para que lo trasladara a Huesca donde estuvo custodiado en San Pedro el Viejo, como así se afirma en la documentación y tradición conservadas que corroboran San Máximo de Turín en el s.IX al testificar que San Lorenzo repartió los Vasos Sagrados para no caer en manos del avaro emperador y también un acta testificada de 1314 en la que se afirma: Estuvo depositado en el archivo de san Juan de la Peña en un arca de marfil, el Cáliz en que nuestro Señor Jesucristo consagró su sangre. El cual envió san Lorenzo a su patria en Huesca.

Fueron los árabes en sus continuos ataques perpetrados sobre tierras Oscenses los que propiciaron que en el año 713 el obispo de Huesca Andeberto pusiera a salvo las reliquias y otros objetos iniciando un largo recorrido para escapar al pertinaz acoso y saqueo de los árabes pasando por tierras Serrablesas donde en el monte de Yebra de Basa sería guardado y venerado el Santo Cáliz junto a otras reliquias de las. que algunas sufrieron fatal desenlace como le ocurrió a parte de la comitiva cristiana de la que formaban parte el obispo Acisclo, así como sus sobrinos Camelia y Orosia (nuestra querida y venerada mártir Santa Orosia).

Finalmente el Sagrado Cáliz tras pasar por Siresa, Santa Mª de Sasabe y Bailo en tierra Jacetana estuvo guardado en la catedral de San Pedro de Jaca, que algunos apuntan, mandó edificar nuestro primer monarca Don Ramiro I, para custodiar en ella el Santo Cáliz e intitulándola en honor al primer pontífice de la iglesia San Pedro, al poco tiempo fue depositado en el real monasterio de san Juan de la Peña el año 1071 testificado en documento de fecha 14/12/1134 y también en documento de 1399, comentado por Don Gaspar Escolano, exponiendo. Desde la perdida de España en tiempos del rey Don Rodrigo, lo tuvieron los Españoles guardado y reverenciado en San Juan de la Peña donde se guardaban las reliquias de los hombres vivos y muertos. Dichas reliquias se correspondían a cuerpos o parte de varios santos, san Juan de Atarés, San Voto, San Félix, dos trozos de la cruz de Cristo, algunos dientes de Santos y Beatos, un trozo de vestido de la Virgen y varias piedras del pesebre. donde nació Jesús, así como de su sepulcro.

Estuvo el Santo Cáliz en San Juan de la Peña hasta el 26/09/1339, según el pergamino número 136 del archivo de la Corona de Aragón donde se expone que el rey Martín el humano junto con el papa Benedicto XIII y San Vicente Ferrer lo llevaron al oratorio del palacio real de la Aljaferia de Zaragoza, entregando a cambio otro Cáliz de oro y esmaltes, con la condición de que no podría ser vendido ni empeñado. Dicho Cáliz era de cinco marcos Zaragozanos y una onza de peso portando en su pie tres esmaltes, dos timbres y un Cristo crucificado y en el pomo central, seis esmaltes, dos con las armas de Aragón, dos con las insignias reales y dos imágenes de San Jorge con una cruz y en la patena un esmalte de Dios Ntro. Señor. Firmado todo ello por Berenguer de Sarta, secretario del rey entre otros testigos.

Al morir el rey Martín el humano el Sagrado Cáliz se encontraba en Barcelona, según inventario de 09/1410 y el 18/03/1437 estaba en la catedral de Valencia según el notario Jaime Monfort Vol. 3532 del archivo catedralicio dentro de una caja de pino cubierta de tela roja orlada de listas blancas con el escudo de Aragón y Sicilia conteniendo el Cáliz en su interior. También Sanchís Rivera comentaba anteriormente que el 02/08/1428 Alfonso V enseñó al infante de Portugal el Cáliz en su capilla del palacio real y figurando ya en posteriores inventarías llevados a cabo en 05/09/1506, 29/12/1516, 29/09/1524 y 19/09/1528 donde se recoge que estaba en la catedral de Valencia como había sido dispuesto por el rey Alfonso V el magnánimo sucesor del rey Don Martín junto con Don Juan de Navarra hermano de Don Alfonso V y al mismo tiempo su lugarteniente. El Santo Grial sufrió las consecuencias de algunas guerras como la de la independencia contra las tropas de Napoleón donde se guardó en Alicante, Ibiza y Palma de Mallorca y también en la guerra civil española donde estuvo escondido desde el 21/07/1936 hasta el 09/07/1939 en Carlet (Valencia). Por lo que no afecto a su integridad.

También es de agradecer que nuestros hermanos Valencianos amablemente hayan accedido a que nuestro Santo Cáliz viajara a sus antiguos territorios viniendo a San Juan de la Peña en dos ocasiones durante la conmemoración del IX centenario de la catedral de Jaca y el IX centenario de la muerte de nuestro glorioso rey Don Sancho Ramírez. Para terminar este artículo apunto una descripción de este Sagrado Cáliz o Santo Grial como nos guste denominarlo. Esta compuesto por tres partes siendo una de ellas la principal:

La copa o vaso sagrado de forma semiesférica labrado en Calcedonia de una sola pieza de cornalina de color rojo, más conocida como cornalina oriental según Agustín de Sales, pudiendo ser de estilo sardónico por su técnica de labrado. Portando un veteado de color grisáceo en uno de sus lados cabe señalar que el 03/04/1744 día de jueves Santo oficiando en la catedral de Valencia al ser llevado al altar en un cofre de plata cayó el Santo Cáliz al suelo partiéndose en dos mitades, según recoge Sanchis Rivera. Siendo reparado por el platero Luis Vicent levantándose consiguiente acta de todo ello.

El pie es de peor calidad y trabajo que el vaso sagrado siendo dicho pie una naveta invertida con el borde recubierto de una fina lámina de oro con la inscripción en árabe (Al Labsil-as Silis), que significa para él que da brillo y reluce haciendo referencia a Dios Ntro. Señor. Procedente este pie del comercio de Siria o Egipto y pudiendo ser añadido al vaso en San Juan de la Peña o en el Serrablo durante su viaje de Huesca a San Juan. Encajado en un recipiente que hay en el extremo inferior del nudo al que queda sujeto por cuatro tirantes de oro articulados mediante un pasador pequeño de oro y en la parte inferior sujetado con unos dientes por el borde de la naveta, también de oro y llevando dicha naveta montadas veintisiete perlas, dos rubíes y dos esmeraldas de las que alguna perla fueron repuestas debido a su perdida.

El nudo es globular achatado y unido por tallos de forma hexagonal acabando en la parte superior en un recipiente con forma cilíndrica, tiene dos asas sujetadas por un perno en su parte superior y por una pequeña chapa que a su vez une las dos partes.