Los Votos

La convergencia en el siglo XVII de un incremento devocional junto a un catastrofismo ambiental, y la interrelación entre estos dos factores, ocasionó la configuración definitiva del panorama romero de Serrablo; si bien es cierto que los matices lúdicos y socioeconómicos de las romerías se irían enriqueciendo con el desarrollo económico de la siguiente centuria, primando en el siglo XVII la constitución de los actos romeros vinculados a las desgracias colectivas: votos y rogativas.

En suma, el siglo XVII acarrearía un incremento en el grado de demanda de los macrosantuarios, de forma que las romerías generales, aglutinadoras de toda la zona de influencia de aquéllos, se verían desbordadas, siendo preciso dividir la asistencia a dichos templos en distintas jornadas que agrupasen a comunidades más pequeñas: en Santa Orosia pervivió la macrorromería general al tiempo que las comunidades más próximas al templo institucionalizaban sus votos; en cambio, en Santa Elena y San Úrbez cada parroquia o unidad geográfica con entidad propia organizaría la romería individualmente sin que existiese un nexo romero general. En cualquier caso, las romerías por zonas, o votos de acción de gracias, institucionalizados en el siglo XVII, se realizaban en su inmensa mayoría en distintas fechas de los meses de mayo y junio, para así rememorar esos momentos cruciales en los que la divinidad intercedió en la marcha del ciclo económico. A nivel popular, el confusionismo que existía entre la utilización de los términos voto y romería es un claro indicio del papel que los votos tuvieron en la configuración del espectro romero En el libro general de cuentas de la Virgen de Ubieto, abierto en 1912 (Archivo AI6), en repetidas ocasiones, al día de la romería se le denomina día del Voto..

Particularmente interesante eran los siete votos que efectuaban individualmente o por parejas los núcleos del piedemonte del puerto de Santa Orosia E. SA TUÉ, Religiosidad popular y romerías en el Pirineo, anexo III-4.; con su ejecución las comunidades próximas al santuario se diferenciaban del resto de las influencias por éste, y autoafirmaban la relación directamente proporcional: «distancia geográfica al santuario / grado de posesión hacia el titular».

Al analizar el fenómeno motivador de los votos de acción de gracias, en Serrablo hay que resaltar las plagas de langosta de la segunda mitad del siglo XVII, tan frecuentemente reflejadas por la bibliografía y la tradición popular; fruto de este fenómeno serán los votos de Layés y de Sardas-Isún.

El primero se perpetuó en el año 1685 tras haber celebrado una misa a la Virgen del Solano de Layés para librarse de la plaga que asolaba a la zona desde hacía cuatro años. Resulta significativo que el voto perviva después de haberse despoblado la mitad de los ocho núcleos que aceptaron su constitución R. LEANTE, Culto a María en la diócesis de Jaca, Lérida, 1889, pp. 398-400. Están despoblados en la actualidad: Layés, núcleo receptor de la romería y cuyos habitantes cultivan las tierras desde Sabiñánigo; Javarrella, Atós y Arasilla -viejas pardinas-., así como que la aculturación haya incidido tenuamente en la ejecución de sus cláusulas: asistencia de cruces parroquiales, incluso las. de núcleos cuyos habitantes viven en la emigración Es el caso de Layés.; reparto de caridad; procesión llevando los romeros a la Virgen en peana y descalzos, etc. La perduración prístina de dicho voto a pesar de la emigración parcial a Sabiñánigo, se basa en que las tierras siguen siendo cultivadas desde esta población y en el fuerte peso específico de sólidos propietarios agrícolas que inculcan a la segunda generación el patrimonio cultural de sus antepasados como método de arraigo espiritual a las propiedades.

El segundo voto, el celebrado hasta la década de los años cincuenta por los núcleos de Isún y Sardas al santuario de Santa Orosia, tiene su origen en una sequía acompañada de plaga de langosta que afectó especialmente a estas dos poblaciones en el año 1669. Curiosamente, utilizaron la fecha de inauguración de la fábrica moderna de dicho templo para perpetuarlo, el 10 de septiembre de dicho año E. SATUE, op. cit., VI.1. La fecha de inauguración del santuario de Santa Orosia, coincide con la primera celebración del voto de Isún y Sardas, está documentada epigráficamente en la pilar de agua bendita de dicho santuario..

La incidencia de las plagas de langosta debió de ser especialmente hostil en el Serrablo meridional, pues como señala Alavés y la Sala, eran los cauces fluviales del Gállego o del Guatizalema quienes abrían el paso desde la Tierra Baja a través de las sierras exteriores Salvador A. ALAVÉS y LA SALA, Compendio de la vida magna (...) de Santa Orosia, libro II, cap. VII, pp. 309-310.; el caso de Layés -señalado por R. Leante-, el de la Virgen de Matidero -comentado por el Padre PaciRoque Alberto FACI, Aragón reyno de Christo (...), Zaragoza, 1739, p. 487.-, o el dintel conmemorativo de casa el Señor de Laguarta, son simples exponentes.

Por otra parte, la entidad de dichas plagas debió de ser tal en el siglo XVII, que fomentó la práctica de rituales nada ortodoxos bajo el prisma cristiano: en los santuarios de Nocito -San Úrbez y San Andrés- los romeros tendían manteles con tazas llenas de vino, a la espera de que alguna langosta cayera a los recipientes, y con la creencia de que así se evitarían las plagas; a comienzos de siglo los obispos de Huesca prohibieron tales practicasEn 1604, el obispo de Huesca Diego Monreal prohibió esta práctica en la romería que el día de la Ascensión realizaban los habitantes de Nocito a la ermita hoy desaparecida de San Andrés (G. GARCÍA CIPRÉS, Anuario de la diócesis oscense, Huesca, 1917, pp. 177-178..

En general, las romerías de áreas parciales de zonas de influencia de un santuario, y especialmente los votos, no han podido superar el efecto arrasador de la emigración, desapareciendo mayoritariamente en la década de los 60; ha sido más fácil la pervivencia de las grandes romerías generales que abarcaban a mayor número de núcleos E. SATUÉ, op. cit. Anexo III-4..