Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270)

DEL TERRITORIO JACETANO AL DISTRITO CONDAL DE LOS ARAGONESES

Aragón es un concepto territorial no anterior al siglo IX. Antes existía desde época antigua una civitas con su oppidum llamada laca, núcleo central de un territorium rural de montaña, esmallado de pequeños lugares de poblamento abiertos o fortificados. El territorio lo atravesaba de sur a norte la vía romana de Cesaraugusta a Benearno, entrando en este territorio por Ebelino (Bailo) y saliendo por Summo Pyrineo (puerto del Palo).

La ruralización de este territorio desde el Bajo Imperio aumentó al aislarlo de comunicaciones con España la invasión musulmana; entonces se desvaneció la idea de territorio sometido a la civitas jacetana y afloraron las divisiones naturales de valles y comarcas sujetas a los señores respectivos; entonces, sin duda, la zona recibió el nombre topográfico de los Aragones.

Aragón, en tiempos del conde Galindo I Aznárez (hacia 867), era un territorio dependiente de García Iñíguez, rey de Pamplona (muerto en 882): era una comarca encerrada entre los Pirineos y los dos ríos Aragón y en ella, sin una fortaleza capital, se asentaban comunidades rurales y algún monasterio de nota: tal el de San Zacarías, en la ruta a Francia por el puerto del Palo, sin duda el que más tarde se llamó San Pedro y San Pablo de Siresa; tal en el oeste el de San Martín de Cillas, a orillas del Veral, o en el este el de San Martín de Cercito, en el valle alto del río Aurín.

Las tierras desiertas de esta reducida comarca fueron pobladas por Galindo II Aznárez, nieto del conde anterior, sobre todo en la zona inferior del río Aragón Subordán.

La política expansionista del nuevo rey de Pamplona, Sancho I Garcés, afectó al condado de Aragón: una hija del conde Galindo II Aznárez, Endregoto Galíndez, casó con el heredero de Pamplona, García I Sánchez, hacia 940; y éste encargó la gobernación del territorio aragonés a dos barones, Galindo Isinárez y Jimeno Galindones, antes de 948. Nacido el hijo de este rey y de Endregoto, Sancho II Garcés, se le confió el territorio aragonés bajo la tutela de su ayo o eitane Fortún Jiménez, hasta su mayoría de edad en 958.

Reinando Sancho II Garcés en Pamplona (970-994), el distrito de Aragón fue dote marital de la reina Urraca Fernández y su hijo Gonzalo; y vivieron una comitiva de nobles aragoneses tenentes de varias honores (algunas conocidas, como Atarés y Cacavello). Y bajo Sancho III Garcés (1004-1035) sabemos de otro tenente de Aragón, Iñigo Sanz.

LA EXTREMADURA ORIENTAL DEL GALLEGO

Es un territorio que adquiere límites precisos en los comienzos del siglo XI: entonces, al este de la honor de Acumuer (valle del río Aurín), la más oriental del territorio de Aragón, hay una faja de tierra que separa a éste del valle de Tena, perteneciente a territorio distinto al aragonés (bajo Sancho III el Mayor, figura un Aznar Aznárez "sedente in Tena"). Más al sur, cerrando el territorio aragonés, que llega por el Gállego hasta Cacavello (Cacavilla), continúa esta extremadura que llega hasta Murillo y Loarre en la zona del Gállego, hasta Nocito en el Guatizalema, y hasta Secorún, en el noroeste de la sierra Lupera.

Esta extremadura no es distrito aragonés: encierra a las gentes que viven en la orilla izquierda del Gállego, en los valles de Serrablo y Rasal, sin una definida adscripción administrativa. Pero muy pronto esta extremadura parece incorporada al territorio de Aragón: hacia el año 1015 el infante Ramiro, hijo natural de Sancho III el Mayor, es tenente, al parecer, del distrito aragonés, y en fecha desconocida el rey Sancho el Mayor entrega a Ramiro regulus de Aragón, tierras desde Vadoluengo (de bajo de Sangüesa) hasta Matidero (en la sierra Lupera), salvo Loarre y San Emeterio (Samitier), que el rey entrega a otro hijo, Gonzalo. Esto supone ya en poder de Ramiro, fuera del Aragón primitivo, el valle de Tena (valles del Gállego superior y río Yesero) y las zonas de extremadura oriental un lindantes con Sobrarbe, en la orilla izquierda del Gállego (Basa, Serrablo y Rasal).

La extremadura oriental del Gállego se perfila más hacia 1039, al constituirse claramente una región aragonesa y otra sobrarbiensa, separadas por la divisoria de aguas entre el Gállego y el Ara. El extremo divisorio es San Juan de Matidero, cerca de las fuentes del río Alcanadre, no lejos de la honor de Secorún.

Esta extremadura va, pues, desde el curso del Gállego, en donde se alza la línea de distritos militares de Javierrelatre, Ara, Sabiñánigo y Senegüé, hasta la periferia defendida por dos fortalezas, Nocito y Secorún.

Ramiro I contribuyó mucho a la vida y defensa de esta extremadura: en sus dos testamentos de 1059 y 1061 le preocupa se hagan puentes que faciliten el socorro o la retirada a los puestos avanzados, así como hacer fortalezas en la frontera de moros.

Estabilizada la línea muchos tiempos, Sancho Ramírez le imprime movilidad desde 1084, cuando inicia su ambicioso proyecto de ocupar Huesca: el cerro que domina la línea entre Huesca y Barbastro, ocupado por el rey en 1088, es asiento de Montearagón, destinado a absorber entre sus prioratos dependientes al monasterio de San Andrés de Fanlo.

(Continuará)