El dolmen de Ibirque

Es una de las muestras que la cultura megalítica pirenaica dejó en tierras del Serrablo. Se encuentra en la parte superior de la sierra de Bail y se llega a él tras unos diez minutos de andar, a través de un pinar, que se extiende en la pista a Nocito.

El dolmen, muy poco conocido, se compone de tres losas que hacen de soporte a otra que sirve de cubierta. Tiene planta trapezoidal y sus medidas son, según publicó Aurelio Bierge, 1,57 de altura, 1,75 mts. de anchura en el fondo y 1,57 mts. de anchura en el umbral; siendo su profundidad de 2,32 metros.

Está orientado hacia la salida del Sol, producto del carácter mágico del astro-rey, y serviría de enterramiento a un notable personaje ya que el culto megalítico tiene un claro sabor individualista. Nos atrevemos a fecharlo entre el segundo milenio antes de Cristo y comienzos del último de nuestra era; coincidiendo con la cronología que da el profesor Almagro para los dólmenes de Santa Elena de Biescas, de los que hablaré en próxima ocasión.

Hoy, conocido por los del país, como "la Caseta de la Bruja", en su destacado emplazamiento se nos ofrece como un bello símbolo de la cultura megalítica que vivía latente en las tierras serrablesas de hace tres mil años.