Torres en Serrablo

ESCARTÍN. Iglesia fortificada

Lugar despoblado perteneciente al municipio de Broto, situado a 1.360 m de altitud. Es uno de los núcleos alto aragoneses con mayor dificultad de aproximación y accesos: desde Bergua, dos horas a pie. Hace unos años se abrió una pista, larguísima, desde el Sobrepuerto (Basarán-Cortillas), actualmente cortada por las avenidas del barranco de Otal y los desprendimientos en dos tramos cercanos al casco poblacional, en ruina generalizada.

El templo, dedicado a San Julián, es de manifiesta afinidad con los de Berroy y Borrastre. Aprovecha sin duda despojos románicos, pero sus proporciones y convencionalismos decorativos lo hermanan con ambientes edificatorios del siglo XVI -Berrov, Borrastre y Fiscal-. Su planteamiento destila también esencias que apuntan hacia la singular ermita de San Bartolomé, en Bergua, geográficamente a un tiro de piedra.

Vestigios románicos
Para observar el muro este de la torre es preciso alejarse unos metros de la cabecera que conserva la pureza del sillarejo bien elaborado, trabado por hiladas, alternando el juego soga-tizón, más alguna laja. En el tramo bajo perdura un esbelto arco apuntado con clave triangular que ahora está cegado; sobre el arco, burdo remiendo de mampostería se encorseta entre las jambas rectas de un hueco que es el doble ojo de una espadaña. Recordamos cómo en Gere -Fiscal- la espadaña se yergue en la misma posición, aliviando el trecho inferior del muro una arcada de medio punto. Ambos campanarios cobraron forma en el siglo XIII.

Creemos que igualmente es románico el diseño de la portada y el vano abocinado de la capilla lateral meridional, pues al reconstruirse ésta quedaron evidentes deficiencias de ensamblaje.

El templo del siglo XVI
Derribado el inmueble románico, se aprovechó el solar para construir el nuevo con mampostería ordinaria y materiales producto del derribo. Consta de espaciosa nave rectangular con tres capillas laterales y cabecera triabsidial con testeros planos no alineados.

El ábside central es profundo, en consonancia con Berroy y Borrastre, mientras que los laterales difieren palpablemente, ya que en Escartín desarrollan mas allá de la capacidad de meros nichos; son ábsides rotundamente formalizados, más en la onda de San Bartolomé' de Bergua, en realidad una posición ecléctica entre ambos modelos. El ábside de la epístola fue alterado al acoplarse a su costado la sacristía, en el siglo XVIII -la fecha de 1753 se halla grabada en la puerta de comunicación-. Los tres ábsides se cubren con bóveda de medio cañón.

La nave, altísima, colosal, cierra con bóveda apuntada reforzada mediante ligeros arcos transversales de dovelas regulares y aristas biseladas, iguales a los preparados para el montaje de la cobertura en Berroy, desechados por el temor a voltear semejante órbita. En Escartín se atrevieron, contrarrestando empujes la reciedumbre del muro septentrional y la torre al sur; los resultados de ese esfuerzo son excepcionales para un pueblo pequeño perdido en las montañas.

Los arcos cargan sobre pilastras flanqueadas por baquetones sogueados, unos con breve pedestal, otros con atrofiada basa, a veces salpicados por abultamientos esféricos simétricos. Esta variedad no se manifiesta en el conjunto de los capiteles, poco convencionales y aplastados. El modelo común tiene angelote alado en posición frontal -medio relieve- y esbozos de rostros circulares bajo orla de acanaladuras. El último capitel de septentrión, junto al coro, quiebra el ritmo con distinta composición: un personaje, sólo el rostro, porta en sus manos sendos rollos; en los laterales se ven cuadrúpedos de grandes orejas y abultada panza, probablemente vacas, animal propio del Sobrepuerto.

Aprovechando el espesor del muro, al modo de las iglesias renacentistas se acomodaron entre los contrafuertes dos capillas laterales al norte y una menos profunda al sur, cubiertas con medio cañón. La primera del lado norte repite la nerviación de Berroy, embelleciendo el intradós del arco de la embocadura, apeando en testas y ménsula; idénticas testas encontramos en edificios góticorenacentistas sobrarbenses: ermita de Santa Waldesca -Samitier-, fechada a mediados del siglo XVI, y parroquial de Latorre -año 1549-.

A la derecha de la puerta se embutió la pileta de agua bendita, con acanaladuras y borde sogueado, en sintonía con la pileta de Berroy. El coro llena los pies de la nave elevado por vigas de madera que asientan en pilar octogonal central y ménsulas, una de madera con mascarón tallado, la otra de piedra, ornamentada con sogueado longitudinal.

El suelo de la nave es de losas grandes y contiene inhumaciones como otros muchos templos de la comarca: "SEPULTURAS DE PEDRO ESCARTIN I LOS SUIOS". Dos vanos rectangulares, uno en el frontispicio absidial y otro en el coro iluminan tenuemente el interior. La sacristía fue agregada en 1753, abovedándose y pavimentando el suelo con cantos rodados. Como en Berroy y Fiscal, tampoco formaba parte de la primera concepción del templo.

La portada está protegida por atrio abovedado con medio cañón, montado sobre imposta biselada y canecillos de sección cambiante, que recuerdan por su cadencia y función la molduración que subraya el trecho terminal de la torre de Borrastre. El atrio tenía apertura frontal y lateral -este- a través de un gran arco. Ello se aprovechó para cerrar una estancia donde guardar la pila de aceite. Así perdió su utilidad el vano re aprovechado de la fachada meridional.

La portada, compuesta con buena sillería, consta de tres arquivoltas de perfil rectangular enmarcadas por ménsulas imposta y guardapolvo abocelado. Las dovelas de los arcos son de tamaño medio en armonía con la fina portada de Jánovas, lejos de la rudeza de otras inequívocamente románicas, como San Felices de Solana o Villamana.

En nuestra opinión es portada aprovechada del antiguo templo románico; repicadas las viejas piedras, fue reinstalada. En Sasé, el tímpano con crismón -románico- sigue colmando la arquivolta central; es posible que al desmontarse o quizá por la presión del muro, el tímpano que ostentaba la puerta de Escartín se partiese -como quebrado está el actual- y por este motivo se desechase. La cuestión es que el tímpano actual, a pesar de la orla almendrada que proyecta reminiscencias medievales, difícilmente puede datarse con anterioridad al siglo XVI. Probablemente fue ejecutado por los mismos maestros artesanos autores del templo.

El campanario defensivo
El atrio sirve de fundamento a la torre, defensiva como las de Berroy, Borrastre y Fiscal, pero, contra norma, alejada de la cabecera. Denota manipulaciones postreras al siglo XVI, tales como recrecimientos y recomposiciones interiores. Escalona dos plantas, la primera abovedada con vano aspillerado al sur, la segunda con cinco aspilleras -plano inferior:- y dos huecos para campana al este y otros dos al sur. El techo es de madera y loseta a cuatro vertientes.
San Julian de Escartín debió de ser construido a mediados del siglo XVI.