Torres en Serrablo

VILLACAMPA
Torre.
Lugar despoblado perteneciente al municipio de Sabiñánigo, emplazado a 1.110 metros de altitud. Se llega a él por pista que parte de la carretera del Guarga, resultando imprescindible utilizar vehículo todo terreno.

La primera mención de Villacampa es del 28 de agosto de 1067, citándo al mayordomo Sancho Garcés de Villacampa. Entre 1083 y 1100, presenta como tenentes a los señores Blasco Garcés y García Jiménez.

La torre es de planta cuadrada, construida con sillarejo trabajado a martillo y aparejado por hiladas. En la actualidad se compartimenta en tres pisos. El inferior tiene 6'25 m2 de superficie útil, accediéndose a él por el muro meridional, abierto con posterioridad; se ventilaba con un angosto vano adintelado. El primer piso descansó en vigas de madera que apean en mensulitas; este piso daba a la puerta originaria instalada en el muro norte y abierta en altura a 1'56 m del suelo. Por trampillas comunicaba con las plantas baja y superior. La puerta, de amplia luz, culmina con arco de medio punto -interior y exterior-, cuyo despiece es de dovelas pequeñas, muy regulares. El tercer piso se articula con madera embutida en mechinales, cubriendo el conjunto de pisos tejadillo a dos vertientes sobre enmaderado.

El aparejo incluye sillería y sillarejo, mayoritariamente dispuesto por hiladas, pero con irregularidades puntuales. La torre, exenta, pudo ser construida en la segunda mitad del siglo XI.

Posteriormente se planeó la iglesia parroquial, un poco alejada del paño sur de la torre, aprovechándose ésta para cumplir la función de campanario. Para ello se abrió una puerta en la planta baja de la torre y otra en el ábside de la iglesia, uniéndose ambas con un pequeño espacio abovedado. Al mismo tiempo, se habilitaron al sur dos huecos para campana.

La iglesia actual parece corresponder a los siglos XVI-XVII. La puerta de la nave mira al sur, trazando arco de medio punto con dos grandes piezas y junta en la clave, por lo que parece más antigua, tal vez de los ss. XII -XIII. Encima del arco había una interesante pieza cuadrada de caliza blanca marmórea que se asemejaba a un reloj de sol (16). Era pieza única de cierta antigüedad formada por tres círculos concéntricos y 24 radios, reaprovechada de algún otro lugar, cuya función consistía en medir el tiempo, corroborado por un artículo del medievalista Manuel Riu (17).