Algunos comentarios sobre un libro: El Beato del Abad Banzo, un apocalipsis aragonés recuperado

Imagen de Garcés Romeo, José

Con la primera parte del título igual a éste escribía, en diciembre de 1997, un artículo en esta revista con una misma finalidad: salvaguardar desde “Amigos de Serrablo” la dignidad de don Antonio Durán Gudiol y mantener viva su memoria. En aquella ocasión venía a cuento por las poco acertadas apreciaciones de don Manuel García Guatas hacia don Antonio en lo tocante a su teoría sobre las iglesias serrablesas. En esta, es un compañero del anterior, don Fernando Galtier, quien insiste en lo mismo. Siempre mostraron indiferencia y hasta un cierto menosprecio hacia don Antonio, pero una vez fallecido podían cesar ya en el empeño. Y es que no nos molesta su discrepancia por sostener una teoría distinta sobre estas iglesias. No. Nos molesta su forma de manifestarla. En fin, vayamos al grano. Recientemente ha salido a la luz un precioso libro sobre el beato del abad Banzo y en algunas páginas se hace alusión, por parte de don Fernando Galtier, a las iglesias serrablesas. Acontinuación reproduzco algunos párrafos para que nos situemos en el asunto mejor. Veamos:

"...El abad Banzo fue uno de los hombres de confianza del rey Ramiro I..; en 1035 hubo de ser investido abad de san Andrés de Fanlo; y pocos años después de la muerte de aquel monarca, Banzo fue destituido de su cargo, seguramente por oponerse a las reformas religiosas que propugnaba el rey Sancho Ramírez (sustitución del rito hispánico por el romano).... El descubrimiento del beato de Fanlo avala la hipótesis, que he expuesto en diversas ocasiones, que propugna que el prototipo de las iglesias del valle del Gállego, inadecuadamente clasificadas por algún erudito como mozárabes. fue objeto de una influencia "libresca". Cuando sabemos, por el referido inventario de Fanlo, que el monasterio poseía todo lo necesario para producir bienes de cantería y de herrería y conocido el protagonismo que Banzo adquirió en las comarcas del valle del Gállego en las décadas centrales del siglo XI, es lícito concluir que la construcción de esas iglesias fue precisamente promovida desde el monasterio de Fanlo y por este abad. Y que la aportación de ese beato, tal vez junto con otros códices, hubo de ser tanto más decisiva cuanto que el reino de Aragón, como el resto de Hispania, se hallaba a mediados del siglo XI en un auténtico impasse entre la cultura tradicional - que parcialmente se manifestó en esas iglesias y de forma decidida en el beato - y la universalista plenitud del arte románico, cuyo éxito hizo efímero el modelo de iglesia llamada larredense, y que se hacía eco de las más rancias tradiciones hispánicas y alpinas. La relectura que, a la luz del Apocalipsis, proponemos de las pinturas de Santa Eulalia de Susín, cuya fábrica es larredense, parece corroborar la dependencia de la creación artística del valle del Gállego de mediados del siglo XI con respecto al monasterio de Fanlo y su beato". (el subrayado es mío)

Que el señor Galtier determine que el prototipo de las iglesias del Gállego, como él las denomina, es producto directo de una influencia “libresca” y que su construcción fue promovida desde san Andrés de Fanlo por el abad Banzo es una teoría tan respetable como las demás. Pero, también, tan discutible como las demás. Miren Vds., hace tiempo que he llegado a la conclusión de que no merece la pena polemizar sobre si son mozárabes o románicas, serrablesas o larredenses, del siglo X o del XI,... simplemente son iglesias distintas, únicas, peculiares, y con eso basta. Y, por cierto, de no ser por don Antonio y por “Amigos de Serrablo” hoy estas iglesias no serían nada. O más exactamente, un montón de ruinas. Así de claro.

Ahora bien, lo que nunca vamos a dejar de defender es la dignidad de don Antonio, que en paz descanse. Insistimos, respetamos las teorías del Sr. García Guatas y el Sr. Galtier, pero no comprendemos el modo que tienen de ignorarlo o despreciarlo. Cuando se discrepa de alguien, se menciona con respeto y punto. La discrepancia no es mala, de ella puede salir la luz, pero no denigren su teoría porque fuera una persona no vinculada a los círculos universitarios zaragozanos. Por cierto, personas del prestigio de don José María Lacarra y don Antonio Ubieto siempre le profesaron gran admiración y respeto; y aún hoy lo hacen profesores como María del Carmen Lacarra y Esteban Sarasa, entre otros.
¿Por qué los señores García Guatas y Galtier jamás lo mencionan con su nombre en sus textos cuando se refieren a estas iglesias?, ¿por qué no lo hacen siquiera en el apartado bibliográfico?..Pero, si nadie como él ha estudiado con tanta profundidad estas iglesias.

En esta ocasión, don Fernando Galtier tampoco lo hace expresamente. Recurre al sobreentendido, como si le dolieran prendas de mencionar su nombre, ¿por qué? Fíjense en la frase al referirse a estas iglesias como "inadecuadamente clasificadas como mozárabes por algún erudito"; clasificación tan inadecuada como pueda ser la suya, puesto que estamos hablando desde el campo de la hipótesis. Pero eso no es lo peor, le hubiera costado muy poco citar su nombre pero, a lo que parece, tal vez se le hubiera estropeado el teclado de su ordenador. Hay que ser más elegantes y respetuosos. De paso, recordarle a don Fernando Galtier que, además de gran erudito, don Antonio fue un grandísimo investigador y mejor persona.

En “Amigos de Serrablo” seguiremos defendiendo.a don Antonio, faltaría más. No nos molestan las teorías contrarias a las suyas. Que quede claro. Nos molestan las formas en que se plantean. Para defender lo propio no hay que denigrar lo ajeno.
Por lo demás, el libro en cuestión es magnífico y felicitamos a don Fernando Galtier, y el resto de coautores, por su buen trabajo. Si quieren quedar bien regalando algún libro, éste no defraudará al receptor.