San Felices de Guarga, su venta y posesión en 1634

San Felices es un rincón ignorado -hasta su nombre ha desaparecido ya de los mapas- en el bello territorio serrablés, hoy despoblado, pero antaño lleno de vida y actividad. Y un topónimo que se repite varias veces en nuestra provincia: hay un San Felices en Agüero, otros en la Ribera de Fiscal y en la Solana y también así se llama una Pardina situada en el corazón del Serrablo, a la margen derecha del río Guarga y en la ladera meridional de la Sierra del Portiello, bajo la cima Picardiello, entre los pueblos de Artosilla y Sandiás, antes del término municipal de Gésera y ahora pertenecientes al de Sabiñánigo.

Artosilla es un minúsculo .pueblo, a 990 metros de altitud, deshabitado, perteneciente al patrimonio forestal del Gobierno de. Aragón, ocupado temporalmente por varias personas amantes de la naturaleza. Tiene cuatro antiguas y voluminosas viviendas de tres plantas de estilo alto aragonés, una de ellas dotada de pasadizo abovedado e interesantes ventanas y aspilleras. Este lugar tenía dos fuegos en el censo de 1495 que pertenecían a Miguel de Nas y Ximeno de Buesa, siendo los finales del siglo XVIII los de su mayor población con once vecinos, tiempo al que corresponde también la construcción de su iglesia actual dedicada a San Andrés. Madoz en 1845 refería que su terreno era quebrado, con escabrosidades con muchísimos peñascos, sin prados y pocas hierbas de pasto y de sus seis cahizadas de extensión solamente tres eran cultivables y de éstas una y .media fanegas, regadas con las aguas del Guarga, eran aptas para legumbres y hortalizas:
Sandiás, situado sobre un cerro, alcanza.una altitud de 1.170 metros y desde la década de 1960 no cuenta con ningún habitante. Tenia un fuego en 1495 del que era titular Martín Arruego, y fue siempre lugar de señorío, sin rebasar, salvo algún.periodo excepcional en los inicios y finales del XVIII, los tres vecinos. Su iglesia, construida en la segunda mitad de dicho siglo, se hallaba bajo la advocación de San Lorenzo. Tuvo Ayuntamiento propio entre 1832 y 1845 en que sé unió al de Ordovés y Alavés, pasando en 1960 a Sabiñánigo. En este pueblo y en su parte más elevada existió un casal fuerte de los Escartín, protegido por un torreón y un muro exterior, en cuya fachada se exhibían las Armas de aquel linaje Infanzón, del que en 1671 y siguientes eran dueños:
I.- Lucas Escartín, casado con María Bergua.
II.- Pedro Escartín y Bergua, que contrajo matrimonio con Orosia Castán.
III.- Pedro Escartín y Castán, que celebró nupcias con Águeda Otín.
IV.- Pedro Escartín y Otín, que enlazó con Josefa Sánchez de Aineto, heredera de las propiedades familiares en Aineto, por lo que aquel se trasladó a esta localidad, aunque siguió conservando su casa natal. Sus hermanos Juan y Ramón fueron a convolar a Solanilla y Fañanás, fundando allí nuevas ramas.
V.- Pedro Escartín y Sánchez de Aineto, marido de María Estaún, residente en Aineto, junto con sus hijos Mariano, Pedro, José y Marcos ganó Ejecutoria de Infanzonía ante la Real Audiencia de Aragón, en 30 de agosto de 1773.

La historia de San Felices se remonta a los remotos tiempos de mediados del siglo XI en que se le citaba entre los pueblos de la diócesis jacetana dependientes de San Juan de la Peña, en un Privilegio de Ramiro I de 1040. Su devenir histórico ha ido siempre unido al de los cercanos poblados de Artosilla y Sandiás, y así creemos que en 1177 sería de propiedad de Ximeno de Artosilla, quien, en juicio contra Alfonso II de Aragón, consiguió que le reconocieran sus derechos a la posesión de estas tierras, según la donación efectuada años antes por Ramón Berenguer IV.

Después pasaron a pertenecer al linaje de los Villacampa, de la casa solar de Laguarta y un descendiente de ellos, el Infanzón Pedro Villacampa, Señor de Artosilla, procedía en 9 de mayo de 1634 a la venta de dicha Pardina de San Felices, con toda su jurisdicción civil y criminal y demás derechos señoriales, a la Muy Ilustre doña Francisca de Gurrea y Cerdán, Señora de las Baronías de Argavieso y Arbaniés, residente en su palacio de Argavieso, por la cantidad de ocho mil cuatrocientos sueldos jaqueses, para cuyo cobro, dicho Pedro Villacampa designaba y autorizaba como Procuradores suyos, en otro documento posterior fechado el mismo día, a Cosme Puyvecino y Juan-Antonio del Campo, domiciliados respectivamente en la Villa de Boltaña y lugar de Sobás, dándoles todas las facultades para recibir, otorgar y demandar cuanto fuere necesario en relación con la precitada venta, siendo testigo de ello mosén Gerónimo Villacampa, Rector de Xillué.

Ciertos derechos debía tener en la Pardina de San Felices, Martín Martínez, de Artosilla, para que su viuda María Xavierre otorgara en el lugar de Xillué, en 10 de mayo de 1654, es decir un día después de efectuada la venta, que se le había comunicado la misma y sus condiciones, las cuales aprobaba, ratificaba y confirmaba “desde la primera línea hasta la última”, según le había sido leída y notificada.

Y también en el mismo 10 de mayo, doña Francisca de Gurrea y Cerdán, Señora de las Baronías de Argavieso y Arbaniés y de las pardinas de Betatillo y San Felices, residente en Argavieso, de su buen grado, nombraba a Bernabé de Sas, habitante en su propio palacio residencial, para que, como Procurador suyo y en su nombre, pudiera tomar, y recibir la verdadera, real, actual y pacífica posesión de la Pardina de San Felices, con la jurisdicción civil y criminal, alto y bajo y mero mixto imperio, suprema y absoluta potestad y el ejercicio de ellos y de todos los demás derechos que por Pedro Villacampa, Señor de Artosilla, le habían sido vendidos, como eran mencionados y especificados en el instrumento de vendición hecho en el lugar de Xillué, de la Valle de Serrablo, a 9 días de mayo de 1634, y representando a su persona, pudiera en dicha Pardina, juzgar y conocer cualesquiera causas, así civiles como criminales, condenando o absolviendo con absoluto poder o de otra manera que a dicho su Procurador le pareciere oportuna, así como arrendar las hierbas y aguas a las personas o precios a su buen albedrío, así como quedaba facultado para ejercer los demás derechos establecidos.

En cumplimiento de lo anteriormente reseñado, el 15 de mayo de 1634, en la Pardina de San Felices, ante el Notario Público Antonio del Campo y los testigos Ramón Villanúa y Francisco Villacampa, soldados del Reino, vecinos del lugar de Cerésola, compareció personalmente Bernabé de Sas, residente en Argavieso, en nombre y calidad de Procurador legítimo de la Muy Ilustre Señora doña Francisca de Gurrea y Cerdán, quien presentó el documento notarial en que se le confería aquella condición; y en virtud del mismo, se dirigió al dicho Notario, manifestándole que por instrumento de vendición expedido el 9 de mayo de 1634 su principal había adquirido de don Pedro Villacampa la referida Pardina de San Felices, de la cual, en nombre de aquella Señora iba a tomar verdadera y real posesión con la total jurisdicción y derechos que a la misma correspondían.

Y para el fiel cumplimiento de ello, -transcribe el Notario- ”tomé de la mano derecha a Bernabé de Sas, como procurador sobredicho y en nombre de la dicha su principal le puse en la real, actual y corporal posesión de la Pardina, jurisdicción civil y criminal y demás derechos de ella” y Bernabé de Sas, seguidamente, se paseó por las tierras de aquella y cortó ramos de unos pinos, arrancó algunas hierbas, armó unas horcas altas y ahorcó en ellas una rama de pino, e hizo otros actos y cosas denotantes de su posesión y en ejercicio de la jurisdicción y absoluta potestad, y ello pacífica y quietamente, sin contradicción alguna. Yluego caminando por el terreno de la Pardina, halló a Martín Santa Olaria, vecino del lugar de Sandiás, que estaba allí cortando un pino, al que dijo que por haber sido hallado en tal maleficio, le prendía, en nombre de su dueña, y procedió a su apresamiento, condenándole, por el daño realizado, a pagar la cantidad de sesenta sueldos jaqueses y un mes de destierro con conminación de seis, de no cumplirlo, la cual sentencia le intimó cara a cara a Martín Santa Olaria, el cual respondió que la tenía así por conocida e intimada. A continuación, se presentó Pedro Escartín, menor, habitante del lugar de Sandiás, al cual el Procurador dijo que, confiando en su legalidad, le nombraba y creaba en Justicia y Jucz Ordinario de la Pardina de San Felices para que, en nombre de la Señora, ejerciera allí la jurisdicción civil y criminal, función que fue aceptada por el interesado, quien juró en poder y manos de dicho Procurador por Dios nuestro Señor sobre la Cruz y los Cuatro Evangelios -sobre que los que puso su manorealizar bien y con imparcialidad el oficio que se le encomendaba.

Finalmente, Bernabé de Sas, en su nombre propio, suplicó a dicho Justicia Pedro Escartín que ordenara a Pedro Martínez, de Artosilla, también presente, que le pagase los veinte reales que él le había prestado, a lo que el acusado respondió que nada debía, indicando Bernabé de Sas que sí era cierto y podía probar lo que afirmaba y entonces el Juez le concedió un plazo de seis días para ello, con lo que finalizó el acto.

La adquisición de esta Pardina dio nombre al título de Marqués de San Felices, que fue otorgado a doña Francisca de Gurrea y Cerdán, Viuda de don Miguel de Moncayo y Celdrán, en 9 de julio de 1634, por el rey Felipe III; en 25 de marzo de 1896 se cambió su denominación original por la de Marqués de San Felices de Aragón y actualmente lo ostenta, desde 23 de octubre de 1890, doña María de los Reyes Alvárez de Toledo y Mencos, con domicilio en Madrid.

DOCUMENTACIÓN:
Archivo Histórico Prov. Huesca.-Protocolo