Torre del Portillo, Pardina de La Torraza

Es una protuberancia ovalada que supera ligeramente los 1300 m. de altitud, al sur de los
núcleos serranos deshabitados de Abellada y Pardina la Torre. Es posible llegar en vehículo todoterreno hasta las ruinas de Abellada, para seguir a pie en dirección suroreste, primero por el camino de herradura a San Úrbez y Nocito que atraviesa los despojos de la pardina Torre del Portillo ó La Torre. Sin llegar a ésta, en los planos extendidos al sur se estira una loma por el costado occidental de antiguos campos destinados a la producción cerealista.

La fortificación buscó un típico cabezo que se rodeó con muro perimetral liso -sin torres- de piedra seca, todavía visible en todo el arco norte a pesar de la espesa vegetación que lo engulle y esconde. Por el sur un escarpe facilitaba la defensa. Mide unos 40 m. de longitud por 21 m. de anchura en el centro.

Puede que en este lugar se emplazara el despoblado medieval de Portiella, citado en un documento del monasterio de Fanlo, junto a Nocito, Abellada, San Úrbez de Nocito, Bentué de Nocito e Ipiés. En el diploma fechado en 1038-1039 se alude a todos los vecinos de Portiella (14), voz de la que puede derivarse Portillo, nombre con el que llegó esta pardina al s. XX. Entre 1035-1070 era tenente en Portiella García López I -Agustín Ubieto-.

Es castro anterior a los de tipo “muro” que ha suministrado clavos en T, piezas de silex y un par de puntas de flecha en hierro, macizas, finas y de sección cuadrada que aumenta de grosor conforme se acerca al talón. Miden 5,5 y 6 cm. de longitud. En el Museo Arqueológico Nacional se custodian dos piezas semejantes clasificadas como posibles venablos. Los estudió Álvaro Soler que asegura desconocer paralelos, aunque las características hacen pensar en su vinculación con algún tipo de arma arrojadiza (15).
Fortificación y puntas de hierro se pueden datar en el siglo X.