Un libro de nuestra redolada

Imagen de Amigos de Serrablo
“Memoria de un montañés”
José Satué Buisán.
Edición de José Mª Satué Sanromán.
Ed. Xordica, Zaragoza, 2007.

José Mª Satué desarrolla las vivencias y recuerdos que escribió su padre (José Satué) en los últimos años de su vida, como si nos las contase en primera persona, con el pseudónimo de Ferrer.

Casa Ferrer de Escartín. Década de los 60Ferrer es el nombre de un montañés, que nació en un lugar de las altas tierras de Sobrepuerto (Escartín), en los confines del Alto Aragón, con una misión bajo el brazo: perpetuar la casa de sus padres, de sus abuelos, de sus antepasados…, porque era el mayor. Tras una infancia muy corta, pronto tuvo que incorporarse a la universidad de la vida, aprendiendo a manejar el ganado en las montañas o en la Tierra Baja, a labrar los campos para sembrar trigo, a querer una tierra que, con esfuerzo, les daba todo lo que necesitaban: el pan, la leña y la caza. Parecía que todo iba a seguir como siempre fue…

Hasta que un día la gente empezó a soñar con una vida mejor, con más comodidades y servicios, abajo en el valle, en la tierra llana, y la fiebre de la marcha se extendió de pueblo en pueblo, de casa en casa. Primero se fueron unos pocos, después la inmensa mayoría, y unos cuantos no querían marchar. Ferrer fue de los últimos en abandonar el barco, resistió cuanto pudo, pero al final sucumbió, marchando a la ciudad, en la que trató de integrarse cambiando de oficio, conviviendo siempre con la nostalgia del pasado.

En “Amigos de Serrablo” nos agrada que este libro haya tenido un gran éxito entre los lectores. Y no es casualidad. Está escrito con el corazón, con una sencillez que hace que muchos lectores se identifiquen con las vivencias que se narran. Las memorias de José Satué las hemos podido conocer gracias a su hijo José María que les ha dado la forma definitiva, pero siempre respetando lo que su padre escribió o pensó: “He respetado lo que escribió mi padre, aunque en algunos momentos he intentado traducir sus pensamientos, porque a veces se quedaba callado y solo viendo cómo actuaba adivinábamos sus pensamientos”. Felicidades a José María Satué por este nuevo libro.