150, casi nada.

Imagen de Iglesias Estaún, Carlos

Cuando uno se pone a leer una revista de las que editan asociaciones o colectivos sin ánimo de lucro, es decir cuando el objetivo de esa publicación no está dentro de un proyecto empresarial y económico, sino que simplemente es un sistema de comunicación de esa asociación hacia sus socios, no se puede imaginar el número de compromisos voluntarios que se encierran detrás de esas letras. Salvo que ese hipotético lector haya participado en la elaboración de alguna de esas publicaciones, jamás podrá llegar a percibir las dificultades que entraña conseguir con la periodicidad establecida que esa revista vea la luz y llegue a sus manos. Algo aparentemente sencillo, precisa aunar muchas y diversas voluntades y un esfuerzo casi siempre inadvertido por el usuario.

Diseñar la portada, elaborar su contenido, buscar colaboraciones, seleccionar gráficos, fotos e ilustraciones que acompañen convenientemente a los textos, revisar éstos en evitación de duplicidades u otras incidencias, en resumen un cúmulo de acciones encaminadas a poner en manos del lector un producto digno, de calidad y que cumpla el objetivo supremo que no es otro que el socio se encuentre informado y orgulloso de su asociación.

Pues imagínense si editar una revista es complicado, lo que ha debido ser hacerlo durante 150 números, uno tras otro manteniendo un altísimo nivel, consiguiendo una continuidad en el espíritu de la publicación, pero sin repetirse sino muy al contrario mostrando siempre textos y artículos novedosos de una calidad fuera de toda duda y con un formato y diseño, agradable, claro y fácil de leer.

Pues esta conjunción de cualidades, dicho además sin un ápice de exageración, es lo que ha conseguido la revista Serrablo que como vía de comunicación hacia sus socios mantiene la Asociación Amigos de Serrablo desde hace 150 números. En este caso me niego a hablar de años, meses o días porque lo realmente encomiable son esos 150 números, ya fueran de periodicidad semanal, mensual, trimestral o anual. Son 150 procesos diferentes y cada uno de ellos habrá tenido sin duda alguna, sus dificultades, sus problemas y sus desasosiegos que los habrá sufrido el principal coordinador de la revista que aunque en un principio fue su creador, impulsor y maestro Julio Gavín, posteriormente este proyecto de Revista fue asumido, potenciado y mimado por Pepe Garcés.

Para mi es un honor y una satisfacción el que se me haya solicitado participar en este número 150 con estas breves líneas que pretenden fundamentalmente agradecer en primer lugar este inmenso trabajo que la Asociación Amigos de Serrablo ha llevado a cabo en todo nuestro territorio. En segundo lugar y con especial énfasis, reconocer la labor callada, discreta, constante, persistente y llena de voluntad de los que día a día, número a número, página a página han hecho posible que hoy celebremos este acontecimiento con un especial alborozo y satisfacción. Deseo sinceramente y con especial intensidad, tanto a la Asociación como a la revista, otro ciclo de vida al menos igual que el logrado hasta ahora, en el que reencontrarnos a través de sus páginas con nuestra historia, nuestra cultura, nuestros pueblos y sobre todo con nuestra realidad cotidiana forjada durante años por muchas personas anónimas que felizmente han sido rescatadas por la Asociación Amigos de Serrablo.

Cumplir una efeméride de esta magnitud en cualquier aspecto de la vida, es en este mundo que hemos creado, rápido, confuso y en el que las cosas son perecederas al instante, siempre un gran logro y cuando lo es de una revista realizada con esfuerzo, cariño, tesón y de un alto nivel intelectual todavía lo es más, por lo que simplemente os quiero decir bien alto.

¡¡¡ENHORABUENA Y ADELANTE!!!