El hotel de la estación.

Detalle cornisa. Hotel de la estación. SabiñánigoEn el año 1928 Constantino Bescós, vecino de Senegüé (casa Andresa), compró a la familia Sánchez Ventura una porción de terreno al pie de la carretera de Jaca y a escasos cien metros de distancia de la estación de ferrocarril de Sabiñánigo. Por aquel entonces ya estaba en marcha la Fonda Vidales, la Fonda Rapún, varios comercios y el servicio de autobuses al Valle de Tena que ofrecía la Hispano Tensina, todo ello (estación-fonda-comercio-autobús) debido al naciente nudo de comunicaciones en que se convertía Sabiñánigo con la llegada del ferrocarril y la consiguiente actividad turística generada por el Balneario de Panticosa. Constantino Bescós intuyó que sería buena idea hacer un hotel en Sabiñánigo; para ello compró el terreno y en el año 1929 se iniciaron las obras de lo que pretendía ser y llamarse el HOTEL DE LA ESTACIÓN. Las obras fueron realizadas por los expertos albañiles de Senegüé mediante el sistema constructivo tradicional, es decir, a base de gruesas paredes de carga de piedra del país y entramados de pisos y cubierta de rollizos de madera, pero tocado su aspecto exterior por las influencias francesas dejadas por los albañiles gabachos que habían estado construyendo la fábrica de Energía e Industrias Aragonesas, años atrás, así como también por los edificios del Balneario. Estas influencias se aprecian por su volumen y composición además de varios aspectos constructivos como las buhardillas de la cubierta, los remates artísticos de los hastiales o las contraventanas de lamas o mallorquinas. Edificio de planta rectangular con planta baja, tres alzadas y una bajo cubierta abuhardillada, con un elaborado alero de madera con pináculos torneados invertidos, la modulación de los huecos exteriores delatan con claridad su pretensión hotelera. Se aprecia en sus fachadas que la piedra de la planta baja quedaba vista por su mayor calidad y elaboración, como así quedó, pero el resto de las plantas iba a ser revocado, notándose esta intención en su colocación y menor calidad de la piedra (excepto las esquinas), así como en los dados de anclaje de los contraventanos que quedaron a la vista y los groseros cabeceros de las ventanas. De esta forma, con la fachada inacabada, nos ha llegado hasta nuestros días. Los motivos por los que no se concluyó la fachada y cambiara el destino del HOTEL DE LA ESTACIÓN hay que buscarlos en la situación social de Sabiñánigo en aquellos años y los que la inminente guerra civil iba a deparar. Brevemente, se pueden resumir en los siguientes datos (los detalles están ampliamente estudiados y publicados en este Boletín y otras publicaciones): A principios de los años 30 se produjeron en Sabiñánigo diversas manifestaciones de los trabajadores de las fábricas, huelga incluida (1932), para reivindicar mejoras en el trabajo y en los salarios, ocasionando algún disturbio que otro, como la quema de la casa propiedad de EIASA, habitada por directivos de dicha empresa, situada junto a la actual presa del Gállego. Sabiñánigo estaba adquiriendo un considerable desarrollo industrial, poblacional y de servicios así como una naciente conflictividad laboral, por lo que era preciso dotarlo, también, de una institución que garantizase el mantenimiento del orden público. El puesto de la Guardia Civil más cercano se hallaba en Yebra de Basa, por lo que EIASA intercedió para que este cuerpo se ubicara en Sabiñánigo. Tras ocupar provisionalmente un par de locales, órdenes gubernativas decidieron que el cuartel de la Guardia Civil de Sabiñánigo se debía instalar en el edificio que iba a ser el HOTEL DE LA ESTACIÓN. Así es que, sin dar tiempo a finalizar las obras, en el año 1933 se instala la Guardia Civil, acomodando el edificio a sus necesidades: viviendas en las plantas alzadas y oficinas, calabozo y cuadras en la planta baja. Pero la fachada siguió sin acabarse. A partir de entonces el HOTEL DE LA ESTACIÓN pasó a ser el CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL. Vino la guerra y a finales de la dictadura, en el año 1974, se construyó el nuevo cuartel en la calle Serrablo, carretera de Biescas. Hasta dicho año la empresa EIASA se había hecho cargo de pagar el alquiler a la familia Bescós. Durante este tiempo, el viejo Cuartel ha permanecido sin uso alguno, corriendo el riesgo de arruinarse, sufrir algún desmán y pasar, además, por quedar fuera de ordenación urbanística mientras la calle fue carretera comarcal. En meses pasados se ha presentado en el Ayuntamiento un proyecto para rehabilitarlo como hotel. ¿Se llamará HOTEL DE LA ESTACIÓN? Sería bonito. Veremos. Nota: Supongo que sobre este tema habrá alguna otra versión así como muchas anécdotas. Para la elaboración de este artículo ha sido imprescindible la información de primera mano facilitada por su último propietario Antonio Bescós Usieto, hijo de Constantino Bescós.