La iglesia de San Andrés de Sorripas

La iglesia de San Andrés de Sorripas forma parte de las iglesias románicas de la ruta de Serrablo. Se trata de un conjunto de edificios muy sencillos y austeros que se engloban dentro de un románico rural realizado en su mayor parte durante el siglo XII tras el esplendor de las iglesias mozárabes.

En el caso que nos ocupa, el edificio se mantiene en un buen estado de conservación, aunque no han sido pocos los avatares sufridos en el transcurso de los últimos siglos. Es una iglesia construida con un excelente trabajo de sillería y canónicamente orientada. El acceso a la misma se efectúa por el lado sur bajo puerta de medio punto. El interior nos presenta una única nave con techumbre de madera a dos aguas y un corto presbiterio cubierto con bóveda de cañón que da paso a un ábside semicircular con bóveda de horno e iluminado por una pequeña ventana abocinada en forma de aspillera. No encontramos ninguna decoración, ni tan siquiera en los canecillos lisos que sostienen el tejado.

Exterior Iglesia de Sorripas. - Fotografía de Belén Bistué En el exterior se conserva un pequeño jardín, lugar donde se ubicó el cementerio de la localidad hasta principios del siglo XX, momento en que se creó el actual situado junto a la ermita de la Virgen del Collado. En Sorripas, como en tantas otras localidades, hubo que esperar algo más de cien años para que se viera cumplida la ley dictada en 1784 por Carlos III en la que se prohibía la tradición de inhumar los cuerpos en los templos o junto a ellos 1. Sin embargo, si nos adentramos en el interior de la iglesia observaremos que el suelo está formado por varias laudas sepulcrales, que fueron colocadas aquí en los años 60 y proceden de la iglesia de Senegüé.

Esta es la imagen que hoy en día presenta la iglesia parroquial que, sin embargo, difiere bastante de la construcción original y sus añadidos posteriores, ya que la silueta que presentaba el edificio en siglos pasados fue sustancialmente modificada en la restauración de 1967. En esta actuación se eliminó el coro de madera ubicado en la zona de los pies, donde pueden verse unos pequeños salientes que nos recuerdan el lugar en el que antaño se levantó. Desde este coro y mediante un falso techo, se podía acceder a la torre de la iglesia que también fue eliminada en la intervención y sustituida por la actual espadaña que alberga la campana.

Sin embargo, los cambios más significativos han tenido lugar en el interior del templo, que durante siglos albergó diversas obras de arte y hoy presenta la austeridad más absoluta. Parte de esta decoración fue nombrada por el párroco de la localidad entre 1920 y 1959 en los inventarios realizados, donde describe "un altar pintado en tablas (no muy bien conservado) que llevan salientes unas pequeñas cornisas con molduras color dorado y de época sobre el siglo XV y también dos cuadros grandes pintados [...] en tabla bastante grandes y buenos" 2.

Los cuadros son dos tablas realizadas a finales del siglo XV en estilo gótico, una de ellas representa la Virgen entronizada con el Niño3 y la otra a San Juan Evangelista con San Sebastián. Ambas obras muestran una gran calidad artística y buena ejecución.

Interior Iglesia de Sorripas. - Fotografía de Belén BistuéJunto a ellas se nombra un retablo de pintura sobre tabla dedicado a San Andrés, datado hacia 1520, de estilo gótico, formado por tres pisos y tres calles. En la calle central se representa al santo mártir con su arma del martirio y corona el retablo una imagen del calvario. Ambas escenas están rematadas por cresterías góticas doradas.

En el año 1935 el obispo de Jaca ordenó el traslado de los dos cuadros al Palacio Episcopal. Un año después comenzaría la cruda guerra civil que hizo de la iglesia un buen lugar de refugio para los soldados, quienes llevaron a cabo la quema de las cadieras y confesionario y más cosas 4 en la era de una casa del pueblo. Dichas cadieras son recordadas por su gran belleza, y en la sabiduría popular queda el recuerdo de su proveniencia del monasterio de San Salvador de Sorripas junto a la cruz procesional que hoy se conserva en la iglesia de Senegüé. Tras el desastre provocado durante la contienda, en 1938 el obispado optó por trasladar también el retablo al Palacio Episcopal "por el peligro que ofrecía la proximidad del frente enemigo durante la guerra" 5.

Casi tres décadas después de estos sucesos la iglesia presentaba aspecto de ruina, y se mantuvo durante algún tiempo cerrada, trasladándose los cultos a la vecina iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Senegüé. Por este motivo en 1967 el Obispado de Jaca sufragó la restauración del edificio en la que colaboraron los vecinos del pueblo. Es en este momento cuando fueron arrancadas las pinturas murales góticas descubiertas años atrás en la cabecera de la iglesia, tras el traslado del retablo y bajo el encalado del muro. En esta ocasión las pinturas fueron colocadas en el Museo Diocesano de Jaca y desde el año 2002 puede verse una reproducción de las mismas en el interior del propio templo.

Los hechos acontecidos en Sorripas pueden relatarse de modo parecido en tantas otras iglesias románicas españolas. Hoy el hecho de haber perdido de nuestras iglesias muchos tesoros artísticos nos produce gran sensación de impotencia, pero ¿qué hubiese sido de tales obras de arte si no se hubieran trasladado y restaurado en los museos? Seguramente hoy no podríamos disfrutarlas pues muchos edificios religiosos durante los años de posguerra sufrieron un gran deterioro, por tanto, no eran el lugar idóneo para conservar obras de arte antiguas. Y en otros muchos lugares en donde las obras no se trasladaron, las piezas más destacadas fueron robadas y expoliadas para formar parte de colecciones privadas. Afortunadamente hoy, tras la reapertura del Museo Diocesano de Jaca, podemos trasladarnos al mismo para ver junto a estas, otras grandes obras de arte que forman parte de nuestro patrimonio pictórico y escultórico de las iglesias medievales del Serrablo y alrededores.

  1. Una cédula de 1787 dice: "Se harán los cimenterios fuera de las poblaciones, siempre que no hubiese dificultad invencible o grandes anchuras dentro de ellas, en sitios ventilados e inmediatos a las parroquias, y distantes de las casas de los vecinos; y se aprovecharán para capillas de los mismos cimenterios las ermitas que existan fuera de los pueblos, como se ha empezado a practicar en algunos de buen suceso".
  2. Archivo de Senegüé, nº 19
  3. LACARRA DUCAY, Mª Carmen. "Virgen con niño entronizada". Amigos de Serrablo. Nº 110 (diciembre 1998)
  4. Archivo de Senegüé, nº 19
  5. Archivo de Senegüé, nº 19