Senegüé: los orígenes de una villa (II)

Conferencia pronunciada en Sengüé el 7 de agosto de 2010

Al otro lado del río está el monasterio (a los pies del camino que recorre la gran depresión pirenaica) y en la vistosa colina transversal al río el castillo de Senegüé, que se iría remozando y adaptando a los tiempos. Puesto que además era conveniente estar alerta, ya que los musulmanes de Huesca se resisten a perder estas tierras; tal y como nos confirma algún testimonio que habla de cómo –en torno al año 960- el walí oscense recorre el territorio serrablés y ocupa el castillo de Hins Yabba, en Yebra de Basa, donde capturó un importante botín de monedas, ganado, caballos, cereales y prisioneros que se llevó a la llanura Antonio Ubieto Arteta, Historia de Aragón. Orígenes de Aragón, en la página 296 califica esta expedición como falsa y aporta sus datos para dar otra explicación al texto de Ibn Jaldún que explica que atacaron y tomaron como botín "todo lo que en ella había, como monedas, armas, herramientas, víveres y otras provisiones, además del ganado ovino, vacuno y yeguas de raza que había en la pradera. Hizo asimismo una cantidad incalculable de cautivos". En la nota 53, página 297, Ubieto apunta que Yebra no puede ser Hisn Yabba –tal como señaló Lévi-Provençal- puesto que opina que el nombre de Yebra procede del lusitano Évora y los lusitanos se asentaron en esta tierra a principios del siglo XI, como estudia en su trabajo "Inmigración medieval de lusitanos al Alto Aragón", en revista Argensola, 22, Huesca, 1991, pp. 241 y ss. No obstante hay que señalar que fueron abundantes las expediciones musulmanas por el valle del Basa, camino que utilizaron los musulmanes para llegar a las tierras fronterizas con Aragón..

Terribles expediciones como ésta o las grandes razias de al-Mansur, en el año 999, o del dictador Abd al-Malik en el año 1006, demostraron la vulnerabilidad y la debilidad de la frontera condal aragonesa, razón por la cual el conde Sancho el Mayor, rey de Pamplona, decide acometer la organización militar del territorio y consolidar en la frontera líneas defensivas basadas en torres y castillos, al frente de los cuales pone un senior, un noble que asume el control y la defensa del territorio a cambio de controlar la economía de esa zona que constituye su seniorado o tenencia, porque la tiene en nombre del rey José María Lacarra y de Miguel, "Honores y tenencias en Aragón. Siglo XI", publicado en Cuadernos de Historia de España, XLV-XLVI, Buenos Aires, 1967, pp. 157-158. El profesor Lacarra explica que, en un primer momento, "la preocupación tanto del rey como de los barones, es la de aumentar las defensas del territorio fortificando la frontera y facilitando la circulación por las líneas interiores mediante la construcción de puentes. Tras diversos ensayos de ruptura, por diversos frentes, a partir de 1076-1081 se sigue una política continuada de avances al sur de la frontera tradicional"..

En este momento, el castillo de Senegüé cobra nuevamente protagonismo en los inicios del siglo XI con Sancho el Mayor, especialmente cuando el rey decida marchar hacia el este en busca de su herencia ribagorzana, incorporando en esa operación las tierras del Serrablo al condado aragonés. En el año 1016 se considera probadoAntonio Durán Gudiol trata este asunto en su estudio De la Marca Superior de al-Andalus al Reino de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, Huesca, 1975, pp. 132 a 134. que el rey "pudo dedicarse de lleno a la resolución de los problemas que afectaban a los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza", especialmente a la ampliación del reino pues "caminando hacia oriente, el victorioso ejército se apoderó de la región de Serrablo, desde la ribera del Gállego hasta el valle de Nocito, como atestiguan los documentos procedentes de los monasterios serrableses de Fanlo y San Urbez". Sancho Garcés III pasa el Gállego, conquista Serrablo y "subyugó a Silo, conde de Sobrarbe, quien se hizo vasallo suyo y lo reconoció como señor". Este proceso de conquista del territorio, previo a la restauración del país, lo tuvo ocupado desde el año 1016 hasta la primavera de 1018.

Es en ese momento, a partir de ese año, 1018, cuando la torre de Senegüé adquiere una notable dimensión dentro del plan de vigilancia de los ejes de comunicación. Y pasa a formar parte de una línea defensiva interior, la del Gállego, que constituyen los castillos de Senegüé, Sabiñánigo, Ara y JavierrelatrePara entender todo el mapa del trazado y asentamiento de las tenencias puede consultarse el clásico trabajo de Carlos Corona Baratech, "Las Tenencias en Aragón desde 1035 a 1134", publicado en Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, II, pp. 379 y ss.. Todos ellos vigilantes a los caminos que vienen por el Serrablo desde los dominios musulmanes del sureste altoaragonés, caminos por cierto muy transitados si recordamos la línea de necrópolis altomedievalesPara las necrópolis que nos certifican el movimiento de grupos humanos ver Asunción Blasco, "Arqueología altomedieval en Aragón", en Atti del Colloquio Internazionale de Archeologia Medievale, Palermo, 1976. que tenemos en la Guarguera y que -entre el año 950 y 970- se llevará a efecto esa segunda repoblación, esta vez con mozárabes emigrados de la cora de Huesca que se establecen en estas orillas del Gállego y en Sobrepuerto, dando lugar al nacimiento de algunos monasteriosJosé Miguel Navarro, en Geografía medieval de Serrablo, Huesca, 2000, habla de la que denomina segunda repoblación. Este goteo de grupos mozárabes acaecería en los inicios de la segunda mitad del siglo IX, con cierta lentitud, tal como explico en "El Serrablo, tierra de monasterios", en Comarca del Alto Gállego, Zaragoza, 2003, pág. 81, donde explico que forma parte de una campaña perfectamente organizada desde el nuevo estado aragonés para cristianizar estos valles como medida de garantía de seguridad y estabilidad de su ocupación. Escribo allí que "había llegado el momento de acabar con el paganismo de los pastores de la zona, con esa pervivencia de cultivos naturales que reverenciaban a los bosques como espacios sagrados. Había llegado el momento de asegurarse el compromiso moral de sus habitantes con el proyecto político bendecido por la Iglesia de Cristo"..

El castillo de Senegüé inicia ahora una nueva época, en la que se va a potenciar el poblamiento de su entorno y en la que seguramente se hicieron obras de adaptación del edificio, al mismo tiempo que se le dotó del apoyo de una torre en Lárrede, con mayor horizonte de visión y que todavía permanece, aunque en su imagen reformada del siglo XVIJosé María Establés Elduque, "Castillos del Alto Gállego" en Revista Serrablo, 89, Sabiñánigo, 1993, habla de la construcción de la torre en el siglo XI, cuando dice "Antes de entrar en detalles puramente descriptivos, es importante observar, sobre todo en el muro oeste, que el aparejo, mezcla de sillarejo pseudoisódomo, no es igual en la base que en el resto de la construcción. Ello no se debe a la utilización de distintos materiales pétreos, puesto que todo procede del plegamiento flysh que allí aflora, sino a que la parte baja de la torre corresponde a una edificación de época románica, cuya construcción será coetánea a la de la mencionada iglesia. Es fácil deducir esto porque el tratamiento del material es idéntico: así como el desgaste originado por la erosión. Los sillares y el sillarejo no presentan aristas afiladas. En las partes media y alta de la torre se utilizó la pizarra, que muestra sus particularidades y la agudeza de las aristas de corte. En los primeros años del siglo XVI, o quizá, en los últimos del anterior, se construyó sobre la base de la torre primitiva, disminuida en altura, la espléndida construcción que hoy podemos admirar"..

Este sistema defensivo también está en función del puente que permite atravesar, con mayor seguridad y en todo tiempo, el río Gállego poniendo en contacto las tierras de la ancha depresión con las laderas del monte de Santa Orosia donde hay algunos establecimientos monásticos, antiguas cuevas eremíticas y la calzada que hicieron los romanos. Pasan peregrinos a Santiago"La Ruta del Serrablo en el Camino de Santiago", Teresa Ferrer Gimeno, en revista Serrablo, 151, Sabiñánigo, 2009. En ese artículo se dice, hablando de las vías de penetración de los peregrinos en Hispania, "la que ahora centrará nuestra atención era una, que aunque menos utilizada si existía, y que procedente de Urdós y del Hospital de Gabás, cruzaba el Pirineo por Portalet. Esta ruta pasaba por el Hospital de Secotor y la localidad de Sallent y continuaba por el valle de Tena y la Val Ancha hasta unirse en Jaca con las anteriores"., comerciantes, guerreros, monjes y campesinos, todo un mundo que comienza a moverse por este territorio superado el drama y el temor del año mil. El puente, actualmente conocido como Puente de las PilasSobre este puente habla Adolfo Castán Sarasa, en "Los puentes del Gállego", en revista Serrablo, 114, Sabiñánigo, 1999., se reformaría en los años finales del siglo XVI, puesto que los Diputados del Reino destinaron 600 libras entre 1581 y 1584, se transformaría en el siglo XVIII y se arregló en 1901 por desperfectos.

Con todos estos elementos concentrados en un espacio agrícola de cereal y huerta, el caso es que –con el paso del tiempo- Senegüé cobrará importancia y especialmente cuando acceda al trono Ramiro I el año 1036Para hacerse una idea bastante aproximada de cómo se organizó la defensa del reino en el reinado de Ramiro I, es muy oportuna la síntesis que hace M. L. Rodrigo Esteban en la ficha 43 "Honores, tenencias y fortalezas en la segunda mitad del siglo XI" en el Atlas de Historia de Aragón, Zaragoza, edición informática 1999, bajo la dirección de Guillermo Fatás Cabeza. "Durante los dos primeros tercios de siglo, período fundamentalmente defensivo ante el Islam, la organización militar se basaba en una línea de castillos y torres fortificadas que se extendían por la frontera meridional del Reino. Las fortalezas que habían servido para asegurar el dominio musulmán en las montañas y para contener los ataques navarros y aragoneses, fueron reutilizadas por Ramiro I (1035-1063) para crear un sistema defensivo y ofensivo basado en el control de los ríos, pasos naturales hacia las comarcas prepirenaicas y pirenaicas. Así, el río Aragón estaba flanqueado por los castillos de Sangüesa, Ruesta, Atarés y Castiello de Jaca; las fortalezas de Petilla, Sos, Uncastillo, Luesia y Biel custodiaban las riberas del Arba; en el Gállego se encontraban las plazas de Senegüé, Ara, Javierrelatre, Cacabiello, Agüero, Murillo y Loarre; las defensas del Cinca estaban situadas en Boltaña, Samitier, Abizanda y Monclús y, las del Esera, en Troncedo y Perarrúa".. De su reinado sabemos el nombre de los tenentesPara conocer los que gobiernan la Honor de Senegüé, ver de Agustín Ubieto Arteta, Los "Tenentes" en Aragón y Navarra en los siglos XI y XII, Valencia, 1973, con la relación completa en pp. 160-161. Los tenentes son Fortún Aznárez (1036), Lope Sánchez (1042-1050), Jimeno Garcés (1057), Iñigo Jiménez de Guasillo (1062), Ariol Iñíguez (1066-1068), Fortún Garcés (1067), Pepino Aznar (1075-1083), Sancho Aznárez (1083-1084-1093), García Sánchez (1097-1098) Jimeno Sánchez (1101-1123), Iñigo Jimenones (1124), Lope Jiménez (1125-1134) y Pedro Romeo (1134-1139). o señores del castillo -Fortún Aznárez en 1036, Lope Sánchez entre 1042 y 1050, Jimeno Garcés que morirá aquí en 1057, e Iñigo López de Guasillo al final del reinado- y sabemos también la intensa relación del monarca con el lugar, puesto que incluso uno de sus tenentes –Jimeno Garcés- es nada menos que el aitan del rey, el preceptor y además el Jefe de la Casa real.

Está claro que este castillo está encomendado a gentes de ese pequeño círculo de la gran aristocracia que acompaña al rey permanentemente, que debía tener importantes rentas por el fértil terreno que controla y que además es pieza clave en la defensa interior del reino.

Torre de la Iglesia.  - Fotografía de José Garcés

Pero hay otras cuestiones que nos pueden dar algo de luz sobre la vinculación del lugar con la familia real. Al rey Ramiro lo encontramos impartiendo justicia en Senegüé el año 1044, resolviendo un conflicto entre el monasterio de San Úrbez de Gállego y Aznar de Osán, hermano de doña Liedra que se había entregado al monasterio con sus propiedadesEste documento lo publica Eduardo Ibarra y Rodríguez en los citados Documentos correspondientes al reinado de Sancho Ramírez, II, número 30, pp. 58 y 59. Posteriormente Antonio Ubieto en su Colección Diplomática de San Juan de la Peña, Vol. II, nº 85. Recientemente se ha publicado (número 10 de la colección diplomática, pp. 27 y ss.) por parte de Roberto Viruete Erdozáin, volumen III, de Aragón en la época de Ramiro I, fechándolo en el año 1038 y explicando que se trata de la donación que hace la monja Liedra a San Miguel y San Úrbez, de sus propiedades en Cortillas, Satué, Orban, Scellue y Casbas de Jaca. Posteriormente Aznar de Osán intentó recuperar dicho patrimonio y tuvo pleito en Senegüé con el abad Blasco, de San Juan de la Peña, ante Ramiro I, quien acabó fallando a favor del monasterio pinatense. Dice el documento "et abuit iudicium cum domno abba Blasco de Sancti Iohannis in Senue, denante rex Arrannimirus et suos barones senior Sançio Galindiç, senior Lope Sançeiz, senior donne Açenare, senior Enneco Sançeiç de Arruesta".. En segundo lugar, no es raro ver que las familias nobles entregan al rey propiedades en Senegüé, donde parece darse una concentración de bienes reales. Por ejemplo, en 1061, Amuña de Barbenuta, hija del señor Iñigo López de Bergua, le entrega al rey una viña en este lugar como multa al resolverse en su contra el homicidio de Oriol JiménezPublica el documento Antonio Ubieto Arteta en el Cartulario de San Juan de la Peña, II, documento 165, pp. 209 y 210..

Y en tercer lugar, los reyes debieron pasar algunas temporadas en este lugar. Sabemos que el rey Sancho Ramírez se encuentra en "la villa que llaman Senegüé" en enero de 1078, donde concede el castillo de Castarlenas a Gombaldo Ramón, sin acompañamiento militar y con el reducido séquito de los oficiales de su casa, extremos estos que nos pueden confirmar largas estancias de invierno en este enclaveEste importante documento lo publicó José María Lacarra y de Miguel en sus Documentos para el Estudio de la Reconquista y Repoblación del Valle del Ebro, Textos medievales 62, Zaragoza, 1982, documento nº 3, pp. 11 y 12. El documento constata que el monarca hace esa donación estando in villa que vocitant Seneuuie, acompañado de una escueta serie de seniores o nobles como Sancho Aznarez, el infante Sancho Ramírez, don Guielm, siervo de Dios, en Capella y Rodelam Ramón en Laguarrés. Y, junto a ellos, el escriba real Galindo de Muro que es uno de los hombres influyentes del entorno real, uniendo a su cargo de escribano real el de capellán del monarca y más tarde abad de Santa María de Alquézar y de San Juan de Matidero. Ver María de los Desamparados Cabanés Pecourt, "Diplomas y Cancillería", en el colectivo Sancho Ramírez, rey de Aragón y su tiempo. 1064-1094, Huesca, 1994, pp. 28 y 29, nota 6..

Conviene recordar que, cuando nos lo encontramos impartiendo justicia en Senegüé, sólo le acompañaban algunos aragoneses de su corte, es cierto que de máxima importancia y vinculados con la Casa real, como son los barones Sancho Galíndez (esposo de doña Urraca, conde en Aragón y la persona que había sido el eitán real) y Lópe Sánchez (esposo de Jimena de Binacua y conde en Nocito), junto a Aznar e Iñigo Sánchez de RuestaAntonio Durán Gudiol, Ramiro I de Aragón, Zaragoza, 1993, especialmente al Capítulo IV "Instituciones" y pp. 86, 87, 88, 94, 95 y 97..

Estas cuestiones permiten apuntar que Senegüé fue sede real en los reinados de los Ramírez, que tuvo una notable importancia, que en torno al castillo se había ido creando una villa con casas y espacios agrícolas, y que tenía una notable población. Estas y otras razones provocaron que –a esta villa real- no le faltara el monasterio desde el que se disponía de la oración como arma de la vida eterna para las grandes familias del reino y sus vasallos.

Y así sabemos que cerca estaba el monasterio de San Salvador de SorripasLa información sobre este monasterio la publica José Garcés, en "El monasterio de San Salvador de Sorripas", en la revista Serrablo, 27, Sabiñánigo, 1978, haciendo referencia a la noticia que dan los libros parroquiales de Senegüé a finales del siglo XVIII. Partiendo de esta información clave, volvió sobre el tema José Miguel Navarro, "Monasterio de Sorripas", revista Serrablo, 100, Sabiñánigo, 1996. En este trabajo se señala que "algunos muros con sillares unidos con cal hidráulica y pequeños trozos de cerámica medieval confirman su existencia. Así mismo, hay recuerdo de la aparición esporádica de monedas (una de oro a principios de siglo y dos de cobre o bronce en la década de los 60) y es creencia (inadmisible a todas luces) de que tanto la cruz procesional como "la paz" que se guardan en la parroquia de Senegüé bajaron de allí junto con dos cadieras talladas que se conservaban en la iglesia de Sorripas hasta la pasada Guerra Civil que fueron destruidas". Y añade que "en 1737, en un libro de la iglesia de Senegüé, se nombra a la "ermita de Santa Cruz, o monasterio que fue de las monjas de Sta. Lucía de Zaragoza". La toponimia se hace eco también de éste hecho al existir en las inmediaciones una fuente llamada "de las monjas". Todo ello se incorporó al libro Geografía medieval de Serrablo, de José Miguel Navarro López, pp. 260 a 263., encomendado por el rey Ramiro I al monasterio de San Juan de la Peña en 1036. Nos lo recuerda la ermita de la Santa Cruz (según una noticia de 1737 "monasterio que fue de las monjas de Santa Lucia de Zaragoza"), en el tozal de Santa Cruz, en la vertical de Sorripas, donde aún quedan restos de piedra y aflora cerámica medieval. Incluso habla de este espacio el acuerdo de 1245 entre San Juan de la Peña y el obispo de Huesca, así como la descripción de algunos treudos sobre posesiones que afrontan con el huerto del abad de san Salvador. Un abad que debió de gobernar la iglesia románicaEsta iglesia de San Andrés, ejemplar de un románico rural de extraordinaria simplicidad, pertenecía a la Honor de la catedral de Jaca y estaba adscrita al Arciprestazgo de la Val de Ahornés, aunque en la avenencia del obispo Vidal de Canellas y el abad Iñigo de San Juan de la Peña se adscribiera, como hemos recogido, al monasterio pinatense. Ver Guía Monumental de Serrablo, de Antonio Durán Gudiol y Domingo J. Buesa Conde, Madrid, 1978, en concreto pp. 114 a 116. que se construyó para atender la religiosidad de un pequeño grupo de gentes en el entorno monástico, allá en el siglo XII.

El enclave de Sorripas, surgido en esos primeros momentos de la ocupación cristiana del valle responde a la tarea de colonización y su propio nombre nos indica su determinismo geográfico: bajo la ladera, sub ripa, a orillas del río o ripam.

En los años del reinado de Sancho RamírezReferimos a continuación los documentos del reinado de Sancho Ramírez que hacen mención del lugar de Senegüé, siguiendo la edición de Ángel Canellas López, La Colección Diplomática de Sancho Ramírez, Zaragoza, 1993. Nº 7, Agosto 1066, donación de varias casas y bienes en la villa de Artaso, otorgada por el rey a doña Sancha, esposa de Ariol Iñiguez, señor de Senegüé. Nº 9, 1067, agosto 26, Sancho concede al abad de san Andrés de Fanlo la villa de Beranuy y Santa María de Sabiñánigo. Senior Fortunio Garcés in Senebui testes. Nº 10, 1068, 14 febrero, San Juan de la Peña, Sancho concede carta de ingenuidad a Sancho Galíndez por que lo crió, se cita al senior Arioli Ennecones in Senebui, en el palacio del rey. Nº 34, 1075, enero, Broto, Sancho concede a Sancho Aznarez de Biescas varias tierras, se cita a Sancho Aznar en Petraroba y su hermano Pepino Acenarez in Senebui. Nº 46, 1078, enero Senegüé in villa que vocitant senevue, Sancho concede a Gombaldo Ramón el castillo de Castarlenas, no hay milites, parece que reside en Senegüé. Nº 60, 1083, 11 enero, Sancho autoriza al abad Jimeno de Fanlo-Loarre para poblar de viñedos los términos de Ipiés y Lerés, se menciona al Senior Sancio Acenarez de Vieskasa in Senebue. Nº 68, 1084, marzo, San Juan de la Peña, Sancho concede carta de ingenuidad al albergue de Jaca por las diferentes donaciones que le otorga, se cita a Sancho Acenarez in Senebue. Nº 85, 1086, mayo, La Peña, Sancho otorga carta de donación a la iglesia dedicada a Jesús Nazareno en Montearagón, se cita al Senior Sancio Acenarez de Berkasa in Senebue., la tenencia del castillo de Senegüé continúa en manos de importantes personajes del entorno real. Oriol IñiguezEl testamento de este y de su esposa doña Sancha, hecho después de su vuelta de Zaragoza hacia el año 1059, lo publica Eduardo Ibarra, en sus Documentos correspondientes al reinado de Sancho Ramirez, II, desde 1063 hasta 1094. Documentos particulares, Zaragoza 1913, doc. 63. fue el primero y el propio rey tuvo un detalle con su esposa doña Sancha a la que donó, en agosto de 1066, varias casas y bienes en la villa de Artaso. Y tras él ocupa la tenencia una poderosa familia de la zona, los AznarDomingo J. Buesa Conde, Sancho Ramírez, rey de aragoneses y pamploneses (1064-1094), Zaragoza, 1996, pág. 160. De este personaje, señor de Senegüé en 1075 escribe Antonio Durán Gudiol en su Historia de Alquézar, Zaragoza, 1979, pp. 37 a 39. que poseen importantes propiedades en todo el llano de Senegüé y en la Tierra de Biescas, y uno de los cuales el poderoso Pepino de Biescas –que había sido copero (encargado de la Mesa del rey) y jefe de las Caballerizas reales- será el causante de muchas de las desgracias del obispo de Jaca, del infante García, y acabará prisionero del Cid Campeador en la Zaragoza musulmana, a partir de 1084.

Calle de Senegüé. - Fotografía de José Garcés

En Senegüé gobiernan la tenencia Pepino Aznar (con datos desde 1075 a 1083) y Sancho Aznárez que controla también Biescas (1083), en un tiempo poco documentado para este lugar entre 1083 y 1093. Poco después, un hijo de éste llamado García Sánchez será el que se ocupe del gobierno de este castillo durante el final del siglo XI y reinando ya Pedro I. Y controla esta plaza económicamente muy rentable, al mismo tiempo –y este dato es importante por la importancia de los otros enclaves- que también controla militarmente Jaca, Loarre y Alquézar; plazas estas dos últimas vinculadas tradicionalmente a la persona que gobierna Senegüé (Loarre desde 1036 a 1056 y en 1097; Alquézar desde 1075 a 1098). Con ello se convertía en personaje militar clave para la expansión del reino por la llanura oscense.

El final del reinado de Pedro I y los inicios del de Alfonso I lo ocupa Jimeno Sánchez, que comparte el gobierno de Senegüé con el de Calatayud (1101-1123), y a él le sucede Iñigo Jimenones (1124), Lope Jimenones (1125-1134) y Lope Jiménez (1125-1134) que serán tenentes de algunas plazas situadas en tierras de la frontera occidental, en algunas ciudades del reino de Pamplona y en algunos castillos levantados en tierras de la Rioja. Y en Artajona estará también Pedro Romeo que gobierna Senegüé entre 1134 y 1139, durante el reinado de Ramiro II y la minoría de su hija la reina Petronila.

Curiosamente, los dos documentos que nos hablan de este tenente –en 1134 durante su presencia en Zaragoza y en Calatayud- nos abocan a pensar que este señor formó parte del disminuido círculo de los partidarios y compañeros del rey Ramiro II, que en los grandes momentos no pasan casi de la docenaAntonio Ubieto Arteta, Documentos de Ramiro II de Aragón, Zaragoza, 1988. Ver documentos 21 (2 de octubre 1134) y 27 (6 de octubre 1134). Para los documentos que nos hablan del Sennior Enneco Exemenones in Calataiub et in Senebue, abril 1124, ver el documento número 98, pp. 111-112, de los Documentos para el Estudio de la Reconquista y Repoblación del Valle del Ebro, ob. cit. de José María Lacarra. En la misma colección documental ver el referido a Parromeo in Senebue, año 1134, documento 240, pág. 243..

Está claro que estos personajes, muchos de ellos claves en la vida del rey, tienen la tenencia de las llanuras del Gállego como fuente de ingresos, de esas rentas que necesitarán para consolidar los avances del reino, realizados gracias a esos pequeños ejércitos que estos tenentes y estas Honores aportan a las mesnadas del rey.

Senegüé es una Honor interior, que recuerdo así se llaman a los bienes que el rey entrega al gobierno de sus barones nobles y que se controlan desde un núcleo central (la población con castillo) y se componen de un distrito territorialDomingo J. Buesa Conde, Sancho Ramírez, rey de aragoneses y pamploneses..., capítulo 10.4 sobre "El seniorado aragonés", pp. 190 a 192.. Ese espacio será la Honor de Senegüé y esa denominación la vamos a ver pervivir en el tiempo. Sobre todo después de que la población ya no tenga ningún interés estratégico para la monarquía aragonesa, ocupada en empresas muy alejadas territorialmente, con clara vocación marítima, y a las que tampoco puede aportar el lugar más rentas que los demásHay una copia del texto referido a Senegüé, procedente de la tesis doctoral de Ana Isabel Lapeña Paúl, titulado "La Honor de Senegüé y la de Matidero", publicado en revista Serrablo, números 90, 91 y 92, Sabiñánigo 1994.; razón por la cual no supone ninguna ventaja directa para la economía de la Casa real.

Estamos a fines del siglo XII cuando la monarquía se deshace de esta villa real que contaría con una docena larga de casas. Es Alfonso II quien, en 1182, decide permutarlaAna Isabel Lapeña Paúl, El monasterio de San Juan de la Peña..., en el capítulo referido a las principales propiedades de la Cámara, se refiere a la Honor de Senegüé, Pág. 417 y ss. por unas propiedades en Monzón, incluyendo en la permuta los lugares de Javierre de la Garganta y de Betés. El beneficiario de todo este dominio es el monasterio de San Juan de la Peña, que ya poseía un importante patrimonio de fincas en esta zona. Incluso el abad Dodo tenía en la villa de Senegüé un palacio que –además de sus habitaciones públicas y privadas- agrupaba también un granero, una bodega con dos cubas, muchos campos, las rentas del molino y un montón de obligaciones que se repartían por las casas que componen el pueblo, algunas de las cuales tenían que llegar a entregar cien truchas cada una como pago al monasterioAna Isabel Lapeña Paúl, El monasterio de San Juan de la Peña..., pág, 418, donde especifica los derechos que debían satisfacer los vasallos según su diferente categoría..

Además el monasterio sabe que, en esa época de crisis que está padeciendo, esta villa y sus tierras pueden ser fácilmente empeñadas. Y así ocurrió en diciembre de 1203, cuando las villas de Senegüé, Javierre, Betés, Acumuer, Orzandué y Aurín, junto al monasterio de San Úrbez de Gállego, son entregadas a Alamazán de Orna y su mujerAna Isabel Lapeña Paúl, El monasterio de San Juan de la Peña..., pp. 418-419. nota 384.

Sin embargo, las nuevas ideas que se imponen en la organización de tan gran patrimonio, llevan al monasterio pinatense a considerar que es mejor controlar y poseer los bienes y sus rentas que recibir sólo sus rentas. Para ello, en el año 1246, las adscribieron a la Cámara y revitalizaron el concepto de la Honor de Senegüé que iba a estar integrada por la villa titular (con sus villas, palacios y bienes), por Sorripas, por el monasterio de San Úrbez de Gállego o de la Garganta, y por el de San Pelayo de Gavín. En 1309 a esta Honor de Senegüé se habrán incorporado también las villas de Javierre del Obispo, Satué y Betés, más todas las rentas y tributos que cobra el monasterio pinatense en Oliván, en Biescas y en Hoz de TenaAna Isabel Lapeña escribe que, en 1309, la villa y el palacio de Senegüé, cuando se arrienda a Jimeno López de Gurrea, estaba compuesta por la villa de Javierre de Cuarnas, el palacio de Sorripas, San Úrbez de la Garganta, San Pelayo de Gavín, los tributos sobre los palacios y heredades de Oliván, la villa de Satué, los tributos de Santa Engracia, junto a Santa Elena, los tributos de Hoz, en el valle de Tena, los tributos de Castellaçola, la villa de Betés, los derechos que la Cámara tenía entre el Puente de Sabiñánigo y Hoz de Jaca. El 6 de diciembre de 1329, cuando se conceda a treudo por 450 sueldos a Romea de Lográn la "honor" de Senegüé, comprendía diversas posesiones, entre ellas la villa de Sorripas, las iglesias de San Urbez de Gállego y San Pelayo de Gavín, más diversos bienes inmuebles y derechos en la zona (Ana Isabel Lapeña, Selección de documentos de San Juan de la Peña (1195-1410), doc. nº 73)..

Todo un cúmulo de bienes que, como tal Honor de Senegüé, serán arrendadosAna Isabel Lapeña Paúl, El monasterio de San Juan de la Peña..., pág. 420. a personas de gran solvencia económica como Jimeno López de Gurrea –a principios del siglo XIV- o al monje pinatense Domingo de la Val en 13091309, diciembre, 1. Domingo de la Val, monje pinatense, y el presbítero Pedro de San Vicente reciben a treudo durante diez años la villa, el palacio, y la "Honor" de Senegüé formada por los siguientes bienes: las villas de Javierre del Obispo, Satué y Betés, el palacio de Sorripas, los monasterios de San Urbez de la Garganta y el de San Pelayo de Gavín, los tributos de los palacios y heredades de Oliván, los tributos de Biescas, de Santa Engracia, junto a Santa Elena, los de Hoz en el valle de Tena y los de Castellazola, más todos los derechos que la cámara de San Juan de la Peña tenía en la zona comprendida desde Puente de Sabiñánigo hasta Hoz de Jaca. Ana Isabel Lapeña remite a su trabajo Selección de documentos de San Juan de la Peña (1195-1410), nº 66., que se compromete a llevar el dinero del arriendo hasta el monasterio, a poblar, mejorar y mantener los palacios y villas, a poner en cultivo los campos, a hospedar a los monjes pinatense y por supuesto atender dignamente al abad de San Juan de la Peña cuando, una vez al año, llega con su séquito a esta vieja villa real para controlar sus bienes. Además son habituales las donaciones de bienes en la villa a los monjes. Por ejemplo –en 1342- Juan Morenda y su mujer les entregan unas casas en la plaza de Senegüé, que tienen corral, bodega y huerto, además de once campos, dos viñas y tres fajas de cañamar o campos de cáñamo.

El Redol, crucero del siglo XVII, en La Cruceta (Plaza de la Iglesia).  - Fotografía de José Garcés

Pero, donde reciben importantes propiedades es en el lugar de Sorripas, una localidad por la que mostraron los monjes de San Juan de la Peña un enorme interés, quizás derivado de tener ya en este lugar muchos bienes que les habían llegado con los del monasterio de San Úrbez de la Garganta. El caso es que paso a paso, comprando casas desde 1290, cambiando un campo en Sorripas por dos en Senegüé en 1379, etc., la mayor parte de la villa se integra en 1329 dentro del patrimonio del monasterio de San Juan de la Peña, quien continuó haciéndose con las tierras que lo rodeabanAna Isabel Lapeña Paúl, en su artículo publicado en la revista Serrablo 92, Sabiñánigo, 1994, escribe sobre el interés del monasterio pinatense con Sorripas: "Para recomponer el territorio de la Honor resultan fundamentales los treudos de 1309 y 1329. En los veinte años de diferencia entre uno y otro, San Juan había ampliado su dominio. Esta localidad fue después de Senegüé la más importante de la honor. Un pergamino falso con fecha de 1036 contiene la primera mención de Sorripas, pero no de la villa sino de un monasterio dedicado a San Salvador que supuestamente fue entregado por Ramiro I a San Juan de la Peña con su heredad y su término. La precisión con que se detalla éste hace pensar en alguna controversia por el mismo, lo que obligó a San Juan a hacerse con un documento justificativo en el que poder basarse para la defensa de su posesión, aunque no queda constancia del probable litigio. En esta localidad, o en su entorno, existió efectivamente una iglesia bajo esa advocación, y así consta por lo menos en 1245 en el acuerdo entre el de la Peña y el obispo de Huesca, y en algunos de los treudos sobre posesiones en ese lugar figura como afrontación, por ejemplo, el huerto del abad de San Salvador. El priorato de San Urbez tuvo en esta villa posesiones, pero el dominio de la villa no fue de San Juan hasta bien entrado el siglo XIV. En el primero únicamente poseía el palacio de Sorripas y en el segundo tenía ya la villa". También, pág. 421 de Ana Isabel Lapeña Paúl, El monasterio de San Juan de la Peña..., Ob. cit..

Mientras pasan los años, el monasterio va poniendo en funcionamiento tierras yermas, potenciando cultivos de vid y cáñamo, poblando casales abandonados y atrayendo población como MartínAna Isabel Lapeña, Selección de documentos de San Juan de la Peña, doc. nº 9 1317, diciembre, 29. Martín de Yebra recibe a treudo dos casas, trece campos y tres viñas en Senegüé y sus términos. de Yebra (1317), SanchoAna Isabel Lapeña, Selección de documentos de San Juan de la Peña, doc. nº 69. 1317, diciembre, 29. El monasterio da a Sancho de Uros una casa y una extensa heredad en el término de Senegüé, formada por un pajar, un huerto, campos, fajas de tierra y viñas, para que los mantenga adecuadamente, debiendo cada año contribuir igual que los restantes vecinos de la localidad. de Urós (1317), JuanAna Isabel Lapeña, Selección de documentos de San Juan de la Peña, doc. nº 20, 1321, septiembre, 2. Concesión a treudo hecha a Juan Satué de un palacio en Sorripas y diversas tierras debiendo éste pagar 9 arrobas medida de Jaca de Satué (1321), Aznar de Oliván (1355) o GilAna Isabel Lapeña, Selección de documentos de San Juan de la Peña, doc. nº 87, 1357, diciembre, 27. Treudo concedido a Gil de Borrés sobre un palacio con su heredad en Sorripas. de Borrés (1357). Aunque tampoco faltan las gentes que marchan de este lugar hacia el sur en busca de mejor fortuna, como Dominico de Senebué que en marzo de 1264 tenía tierras en El BayoMaría de los Desamparados Cabanés, Documentos de Jaime I relacionados con Aragón. Zaragoza, documento 173. Ejea 27 de marzo de 1264. Jaime I confirma el deslinde entre los concejos de El Bayo y Sádaba, "transit totum bustal Dominico de Senabue".. No obstante, es una población estable la que vive y trabaja este lugar.

Tarea de estabilizar la población a la que contribuyen arrendadores de la Honor de Senegüé como Romea de Lográn, que la recibe el 6 de diciembre de 1329 por 450 sueldos; Miguel de LogránAna Isabel Lapeña, Selección de documentos de San Juan de la Peña, doc. nº 4. que se compromete a dar anualmente 450 sueldos jaqueses, el 7 de noviembre de 1337, y que renueva esta concesión el 1 de diciembre de 1338; o a Dominga Jiménez y su hijo Pedro que la reciben el 27 de marzo de 1391.

La Honor de Senegüé convertida en un recuerdo de lo que fue la villa y sede real de la familia de Sancho el Mayor, Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, Alfonso I y Ramiro II, ya ha perdido protagonismo y se ha convertido en un espacio económico muy bien cuidado y gestionado por el monasterio de San Juan de la Peña, al cual los habitantes de esta villa seguirán pagando sus pechas e impuestos -en trigo y avena- hasta el siglo XIV.

Su torre militar pierde peso porque, además para las necesidades de vigilar los caminos es mejor la de Lárrede, y la estructura militar de defensa y acogimiento de gentes y ganados en momentos de peligro se va difuminando por la construcción de las grandes casas y sus anexos agrícolas. En todo caso, el espacio eclesial se convierte en el testimonio del lugar desde el que se comenzó la historia vigilando desde sus 830 metros de altitud, sesenta metros por encima del cauce del río que está a 770 metros de altitud. Al mismo tiempo, la plaza interior de acogida del castro antiguo configura una complicada plaza, que pervive a lo largo de los siglos, presidida por la Cruz del término.

Pero eso es otra historia, también a orillas del río Gállego que es el causante de todo lo que acontece en este viejo promontorio glacial de Senegüé.

Clave de la puerta de entrada a la Iglesia.  - Fotografía de José Garcés