La revista SERRABLO como fuente de investigación histórica (1971-2011) (II)

Monográficos

A lo largo de estos cuarenta años se ha utilizado, frecuentemente, la estrategia de crear números monográficos con la revista.

La estrategia ha constituido una fórmula didáctica que evidenciaba los objetivos marcados por el Presidente y la Junta y la inquietud de algunos estudiosos de la asociación.

Han sido doce los números monográficos, casi todos dentro de las dos primeras etapas de la asociación (hasta 1986).

Los más relevantes han girado alrededor del Bimilenario de Sabiñánigo (nº 4), de Larrés (21), del mundo pastoríl (26), de las romerías (28), de las primeras Jornadas de Arte y Cultura Popular (32), del Serrablo acercado a la infancia (34), del homenaje a Don Antonio Durán Gudiol (81) y del fallecimiento de Julio Gavín (141).

Los dos museos en la revista

De modo irregular, pero constante, las noticias que emanaban desde el Museo de Artes Populares de Serrablo han ido apareciendo en la revista. En cambio, desde 1986, en que nace el de Dibujo, son los dos museos los que dan cuenta en la revista de sus noticias.

Este hecho se produce a la par que se da entre ambos una alternancia en la celebración del Día de los Museos.

Además de los actos y exposiciones, los dos museos dan cuenta de las últimas adquisiciones hechas. Así, la sección de la revista que gestiona el Museo de Dibujo, da cuenta en el número 113 de la adquisición de un dibujo de Dalí (1999).

De una forma breve, se van a analizar los ámbitos tratados en la revista y que, lógicamente, coinciden con el capítulo de estudios, proyectos y ejecuciones. Por limitaciones de espacio, se apuntarán sólo aquellas pinceladas y hechos que aporten claves significativas.

Sobre las Iglesias mozárabes

Al comienzo, para su restauración, faltaban ayudas y primaba la acción directa. Así, en el número uno se indica como la restauración de Ordovés la lanzó el sacerdote Jesús Auricinea y, "al sábado siguiente, un grupo de entusiastas serrableses se ponía en marcha con sus piquetas y pozales, al objeto de dejar al descubierto las centenarias piedras que la cal y el mortero habían cubierto".

Pronto la revista daría cuenta de la publicación de la obra que planteaba el mozarabismo del conjunto de las Iglesias. Estamos hablando de "Arte altoaragonés de los siglos X y XI", escrita por el "consejero" de la asociación, Don Antonio Durán Gudiol, canónigo archivero de la Catedral de Huesca (7/73)

Al mismo tiempo, la revista redunda en el mozarabismo practicado en el monasterio de Fanlo y cómo el rey Sancho Ramírez lo cercenó, sustituyéndolo por el rito romano, al hacerse feudatario del Papa.

La fusión de la teoría mozarabista con la ejecución, progresiva, de las restauraciones, sería recogida en la "Guía monumental de Serrablo", publicada por el MEC, gracias a la llegada al Ministerio de Sebastián Martín Retortillo. En (30/78) hace una crónica del hecho el gran corresponsal de los medios de comunicación, en Sabiñánigo, Luis Muñoz.

En la recta del primer periodo, con la aparición del libro "El nacimiento del arte románico en Aragón", de los profesores Galtier y García Guatas, estalla la polémica que cuestiona el mozarabismo de las iglesias del Serrablo, llamadas por los autores "del Círculo larredense", y la asociación replica con vehemencia y razones porque siente que el hecho cuestiona muchos principios, fidelidades, trabajo hecho e ilusiones vertidas (48/83).

Durante el segundo periodo (1976-1986) se va completando el mapa de las actuaciones restauradoras sobre las Iglesias de Serrablo (ocho en total).

Con la creación del Museo de Dibujo, en 1986, la labor sobre las iglesias se ciñe al mantenimiento dado que, prácticamente, se habían cubierto todos los objetivos.

En este periodo, fruto del encuentro con Peridis en Cabueñes, y a imagen de la experiencia del primero en Aguilar de Campó, nace una Escuela Taller que atenderá, en parte, la labor de mantenimiento. La revista dará cuenta en (65/87).

Durante este periodo es nombrado Director General de Patrimonio Domigo Buesa Conde y en su mandato se acomete la excavación de los restos de San Pelay de Gavín (108/1998).

Finalmente, como se reconoce en (119/01), para el voluntarismo los tiempos ya no son los que eran y en esta labor restauradora, la acción de Amigos de Serrablo, se ciñe a la gestión del conocimiento, la experiencia y los fondos recabados.

Sobre Etnología

A pesar de que el centro de interés primero de la asociación son las Iglesias mozárabes, se ha de decir que la vocación etnográfica, también nace muy pronto, pues en (3/72) ya aparece el artículo de Buesa Conde, "Notas geohistóricas sobre el Serrablo: Etnología y Folklore"; en (15/75), ya se da cuenta de la voluntad de hacer planos, dibujos y fotografía de la arquitectura popular para hacer un libro (la voluntad cristalizará en 1988 de la mano de Gavín, Garcés y Satué); y, al mismo tiempo, la revista refleja la aplicación de unas sencillas encuestas etnográficas que darán como resultado artículos como "El bolero de Larrés", de Manuel Lafita (21/76). Lo mismo que sucede con trabajos de campo que culminarán en una exposición de artesanía textil (23/77).

Por otra parte, dentro de la vocación etnológica, uno de los asuntos más tratados, el de la romería de Santa Orosia, lo veremos aparecer pronto a través del trabajo de Don Antonio Durán, "Santa Eurosia, virgen y martir" (17/75).

De cualquier modo, la voluntad etnológica entra en el ámbito de la declaración de intenciones institucionales cuando accede a la presidencia Julio Gavín. Así, en (17/75) vemos como ya se da cuenta de la recogida de materiales etnográficos para la creación del museo y cómo, la nueva Junta entrante declara como ejes básicos de su gestión "la restauración de iglesias, la actividad cultural y la creación de un museo etnográfico" (19/76).

Un hecho a comentar en este capítulo es mi incorporación a las tareas etnográficas a través de la participación en el concurso convocado por la asociación y publicado por entregas en la revista bajo el título "Oficios tradicionales de Serrablo" (24/77).

Un hecho dinamizador para la creación del Museo de Artes Populares de Serrablo fue la visita del profesorado de la Universidad Autónoma de Madrid, que recorría la provincia para dedicar a ésta un número de la revista "Narria" (27/78).

En vísperas de la inauguración del Museo de Artes Populares de Serrablo, la asociación promovió la "Primera jornada de estudio sobre Arte y cultura popular en el Alto Aragón" (32/79) que daría cita a todo un movimiento naciente de investigadores y asociaciones preocupadas por el tema.

Finalmente, en septiembre de 1979, sería inaugurado el museo bajo la dirección de Domingo Buesa. Del hecho la revista daría una amplia crónica.

La visita al Museo de Don Julio Caro Baroja (38/80) coincide con el comienzo de la "eclosión etnológica" de la asociación, aunque, como se ha señalado, este ámbito llevaba hecho un amplio recorrido. De todo ello, como es lógico, la revista va dando cuenta: ayuda a las mujeres de San Juan para hacer "su" museo etnológico (1983), Premios Marqués de Lozoya a las obras de Arquitectura popular y Religiosidad popular (1983 y 1988), etc.

En (9/88) la revista da cuenta de mi llegada a la dirección del Museo y hasta (114/2007), en que soy relevado por Javier Lacasta, aquélla refiere los pequeños pasos dados: creación de un ideario, de las beiladas, de la Colección de libros "Alazena de yaya", de la recuperación, y puesta en escena, de la pastorada de Yebra de Basa (76/90), de la ampliación del Museo (106/97), de la colaboración con el Postgrado universitario Educador de museos, etc.

Sobre Prehistoria y Edad Antigua

Si bien el ámbito tuvo poco desarrollo, no se vivió de modo anodino.

Los trabajos de Prehistoria se circunscribieron a seguir los pasos y las palabras del antiguo médico de Biescas, Roque Herráinz Tierra, preocupado, desde una visión vasca por "la Cultura pirenaica" y su megalitismo asociado. En este sentido, la revista da cuenta del trabajo de campo practicado por la zona de Latas en busca de unos túmulos que el doctor creyó ver en su juventud (19/76).

Finalmente, es el hallazgo de una lápida funeraria romana en la corona de San Salvador, cerca de Sardas (42/81) y la posterior excavación de lo que resultaría ser una villa romana (75/90), lo que constituiría el segundo centro temático de este ámbito.

Sobre Edad Media

Como se ha venido diciendo, la teoría del mozarabismo de la Iglesias de Serrablo, con temas asociados como el monasterio de Fanlo, su abad Banzo, los primeros monarcas aragoneses y los señoríos, constituirán el tema fundamental de este periodo que correrá a cargo de Don Antonio Durán Gudiol y Domingo Buesa Conde.

Además, el descubrimiento y excavación de la necrópolis de Lasieso (17/75) y el mismo proceso, ya indicado, para San Pelay de Gavín, ampliarán el primer ámbito de dio señas de identidad a Amigos de Serrablo.

Sobre Edad Moderna

Aunque son varios los investigadores que trabajan sobre el tema, la revista da cuenta, de modo especial, de la minuciosa labor de José Garcés Romeo, hecha en base a los archivos parroquiales y que, posteriormente, serían publicados en la colección del Museo de Artes Populares de Serrablo.

Sobre Edad Contemporánea y Guerra Civil

Este capítulo será reflejado en la revista, de modo especial, a través del acercamiento a personajes ilustres de la zona como Pedro Villacampa, Alejandro Oliván, de las estampas costumbristas (Salvador López), de la industrialización y el cambio social en Sabiñánigo, así como, sobre todo, de la Guerra Civil y el comportamiento político que tuvo la zona en la II República.

Autores fundamentales en esta última temática serían José Carlos Castán y, de forma esporádica, Mariano Constante.

Sobre el ámbito científico

Aunque dos autores dan cuenta en la revista de aspectos geológicos de la zona -Pardo y Belmonte- será la medicina popular la que polarice la actividad a través de los trabajos de José María Palacín y del activo colaborador del Museo de Artes Populares de Serrablo, José Miguel Navarro (inicios en 75/90).

Por otra parte también son tratados aspectos industriales de Sabiñánigo a través de técnicos que colaboran con la asociación como Don Juan Claver.

Sobre el Aragonés

Curiosamente, tras una imbricación primera en la revista (6/72): "El aragonés, la lengua de Serrablo", de Francho Nagore, la lengua deja de aparecer, seguramente porque se entiende que lleva emparentados tintes políticos y discrepancias técnicas.

Sí que tiene continuidad cuando se glosa la figura del estudioso mosen José Pardo Asso, a quien, por cierto, Julio Gavín, siendo adolescente había acompañado en sus recorridos lingüísticos por la zona.

Y, sobre todo, cuando se trata una cuestión lingüística "neutra" como es la toponimia (numerosos artículos de Chesús Vázquez) y el localismo prístino de los estudios de mi primo, José María Satué, a cerca del habla de Sobrepuerto.

Sobre Literatura

En este terreno la revista se hace eco de los trabajos de campo para realizar encuestas y, que llevan parejo, la recogida de numerosos romances populares.

Por otra parte, dos figuras, Juan Emilio Aragonés y Julio Llamazares, ocuparan la mayor parte de las alusiones al tema.

Juan Emilio, fallecido en 1985, era natural de Sabiñánigo y desempeñó durante años la labor de crítico teatral en la Estafeta Literaria. Era experto en Bertol Bretch, obtuvo numerosos premios literario y, en los primeros tiempos de la revista, es frecuente la aparición de algunos poemas suyos (16/75, etc.)

Por distinto motivo, al comienzo del tercer periodo de la asociación, aparece con cierta frecuencia Julio Llamazares en la revista. La razón es la publicación de "La lluvia amarilla", obra cumbre del sentimiento neo-rural español, que el autor ubica en Ainielle, tras leer mi libro "El Pirineo abandonado". Sus conferencias, sus viajes a la zona, o las entrevistas que se le hacen cuando visita Ainielle o Sabiñánigo, serán reflejadas con amplitud y amistad recíproca.

Personalidades en la revista

La asociación en general y, Julio Gavín en particular, han participado de una "devotio" permanente hacia las personas que servían de referente o facilitadores a la asociación. Tal vez sea el fruto del proceso de autoformación y del marco cultural en que se movieron las primeras personas de la Junta.

Curiosamente, la revista refleja una asociación tan social como personalista.

En este sentido, es evidenciador, por ejemplo, el artículo "Diez años sin Don Antonio" (134/ 2004).

También lo es el uso del "Don", del que, por mimetismo, yo participo: Don Antonio, Don Salvador, Don Julio Caro Baroja...

Dicha "devotio" lleva pareja la honra al personaje desaparecido a través de sentidas crónicas en la revista (Don Antonio, + 1994; Javier Arnal, +2003; el propio Julio, + 2006...)

En el mismo ámbito cabe reseñar el nombramiento de "socios de honor" de Amigos de Serrablo, tanto a personalidades que cimentaron la asociación, como Don Antonio Durán, Don Sebatián Martín Retortillo, Don Balbino Gómez o Don José Antonio Duce, como los nacidos de las relaciones para sacar adelante el Museo de Dibujo (Pilar de la Fuente, Perellón...) Y finalmente, el personalismo es reflejado a través de "personajes de paso o encontrados". En ambos casos, siempre estaremos ante encuentros fructuosos que la asociación y, Julio Gavín, en particular, aprovecharán: Paso de José Luis Aranguren por la zona (1984) o de Julio Caro Baroja (1980), en el primer caso, o de Rafael Jutglar, y Enrique Pueyo, en el segundo.

El desaparecido Rafael Jutglar había sido un técnico que diseñó una buena parte de los edificios del Sabiñánigo de comienzos de siglo XX, a quien Julio Gavín, tras una intensa investigación personal y recogida de obra, dedicó una célebre exposición (80/81).

A nivel más discreto, pero sin menor relevancia, y que para mí habla del "humanismo cristiano" que emitía Julio Gavín, cabe citar "el encuentro" con Enrique Pueyo, gran escultor de imaginería religiosa aragonesa que, a edad avanzada, se retiró en la zona (132/2004).

Un repaso por la revista muestra de forma diáfana una veintena de personajes que constituían todo un referente para el imaginario de la asociación o el particular de Julio Gavín. Algunos ya fallecieron hace muchos años como Santiago Ramón y Cajal o mosen José Pardo Aso; otros hicieron germinar la idea de Serrablo, antes, incluso, de la creación de la asociación, como Rafael Sánchez Ventura o Francisco Iñiguez Almech; otros la apuntalaron y guiaron en los comienzos, como mosen Jesús Auricinea, Don Antonio Durán Guidiol o Sebastián Martín Retortillo y, finalmente, otros le dieron crédito y proyección nacional para lograr metas no soñadas, como José María Pérez "Peridis" o, el fallecido crítico, Santiago Amón.

Los eventos en la revista

Amigos de Serrablo ha sabido gestionar muy bien, a lo largo de su historia, los logros, los contactos y los acontecimientos.

En los primeros números habla de ello la sección "Nos visitó". Así, en (5/72) se da cuenta del paso por las Iglesias de Televisión Española o, en 1973, del periodista Tico Medina.

Entre los eventos que han marcado identidad en la asociación caben citar dos: la "Misa Mozárabe" anual, a cargo de la Capilla Mozárabe de Toledo y cuya primera ceremonia se efectuó en San Pedro de Lárrede, el 29 de junio de 1972, y los Salones Internacionales de Fotografía, celebrados durante veinticinco años bajo la dirección de Don José Antonio Duce y con la gran labor de Julio Gavín, Javier Arnal y José Manuel Ara.

También el conjunto de actos que jalonaron el "Bimilenario de Sabiánigo", del que nacería el escudo oficial de su ayuntamiento y que sacralizaría el "carácter noble y generoso de nuestro pueblo" (número 4 de la revista).

Como se ha señalado, el "Primer Encuentro Juvenil. Cabueñes 83" tuvo enormes consecuencias sobre la proyección y dinamización de la asociación. Fruto del mismo impulso, cabe citar la invitación a cargo de los Amigos del Museo Arqueológico Nacional para disertar sobre el papel de la asociación.

Junto a estos, la revista refleja un innumerable rosario de presentaciones de libros, exposiciones, apoyos a otras asociaciones y conferencias dadas.

Los premios reflejados en la revista

La revista, como órgano primordial de contacto con el socio, ha reflejado con prontitud y detalle los distintos premios recibidos.

Un repaso ligero lleva a contar, hasta la fecha, diecinueve para la asociación y, uno, vinculado a ella, pero dedicado a Julio Gavín (91/1994, la Medalla al mérito civil). Siendo, tal vez, la medalla de oro de las Bellas Artes, en 1985, la que sirvió de acicate a Julio Gavín para afrontar con ímpetu el último trecho de una cordada en la que siempre abrió vía el primero.

Conclusiones

Viajar por la revista "Serrablo" es un ejercicio estimulante para toda aquella persona que sepa valorar cómo una discreta ilusión colectiva, fortalecida por personalismos positivos, se puede hacer realidad.

El largo viaje, a través de ciento sesenta números y cuarenta años, sobrecoge y despierta admiración.

Es cierto que fueron otros tiempos pero, lo cierto es, que cada momento histórico, facilita nuevos retos al ser humano.

Viendo lo hecho, siempre habrá que esperar lo mejor.

La piedra se echó al estanque y sus ondas mecen muchas orillas...