Reliquias de Santa Orosia y San Indalecio en la Villa de Bolea

Desde tiempos inmemoriales existió la costumbre entre reyes y caballeros de hacerse acompañar de variadas reliquias durante las campañas militares que llevaban a cabo, para poder invocar in situ su poder protector. Entre las de mayor relieve se encuentran las reliquias de nuestra patrona en estas montañas Santa Orosia y las de San Indalecio, antiguo Obispo de Urci en Almería. Fue trasladado éste hasta San Juan de la Peña, donde llegaría el día de Jueves Santo 28 de mayo de 1084. Sus reliquias fueron recibidas por el Rey Sancho Ramírez y el infante Pedro, junto con el Abad de San Juan, Ebrelmo, y el resto de monjes y caballeros reunidos para el acontecimiento.

Es bien conocida la costumbre de tratar de poseer alguna parte de las reliquias más prestigiosas y custodiadas en poderosos monasterios y catedrales, por parte de ilustres próceres que nos precedieron en nuestro territorio. Entre ellos se encontraba Miguel Bautista de Lanuza, caballero de la orden de Santiago desde 1646, quien ocuparía altos cargos en el Reino de Aragón. También es conocido que en 1610 mandó construir la capilla del Santo Sepulcro en el Pilar de Zaragoza, con idea de poner en ella su propio sepulcro, el cual lo emplazaría posteriormente en la capilla del Rosario o también conocida de la Anunciación, dotada de un retablo de oro y adornada con rejas de hierro.

Nos contaba en su obra Fray Bernardino Echeverz, monje del Real Monasterio de San Juan de la Peña, cómo discurre la llegada a la villa de Bolea de una arqueta de reliquias, entre las que se encontraban alguna de Santa Orosia, San Indalecio, Santa Laura y Santa Córdula, todo esto según un documento que él mismo llegaría a ver en la villa de Bolea en 1735.

Documento de donación - Fotografía de Alfredo López Lanaspa Documento de donación - Fotografía de Alfredo López LanaspaEl aludido documento todavía es conservado en su archivo parroquial y, según se desprende, conocemos que de la descendencia de Miguel Bautista de Lanuza (que casó con Vicenta Luisa Serra de Arteaga), habitaban en Zaragoza dos hijas suyas en el convento de Carmelitas Descalzas: Sor Vicenta de Santa Teresa, priora del convento; y su hermana Sor Teresa María de San Joseph. Ambas recibieron de su padre una arqueta con las reliquias, las cuales mediante la certificación de fecha 28 de junio de 1693, fueron donadas a la parroquial de la Villa de Bolea, donde se conservan al igual que el documento de donación.

Reliquia San Indalecio - Fotografía de Alfredo López Lanaspa Reliquia Santa Orosia. - Fotografía de Alfredo López LanaspaEn cuanto a nuestra patrona Santa Orosia, podemos contemplar una imagen en la Colegiata de Bolea, situada en la capilla de Santa Bárbara. En ella, se precian los atributos o signos de su martirio. Su reliquia está colocada en un brazo relicario; el resto de las reliquias dispone de uno propio para cada una. Según el citado documento, las reliquias donadas consistieron en una canilla de un palmo de largo de San Indalecio, otro fragmento de las mismas características de Santa Laura, y otro del mismo tamaño de Santa Córdula. En cuanto a la de Santa Orosia, las medidas expuestas son de un pedazo de hueso de dos dedos de ancho y tres de largo.

Santa Orosia (Bolea). - Fotografía de Alfredo López LanaspaSi bien conocemos con una cierta amplitud todo aquello relacionado con Santa Orosia y San Indalecio, debido a la gran importancia que tiene en nuestro territorio, cabe decir que Santa Córdula se venera así mismo en la catedral de Tortosa y en Colonia. Fue una de las vírgenes pertenecientes al grupo de Úrsula: la historia nos cuenta cómo después de hallarse a salvo de una incursión de los Hunos, decidió entregarse para ser martirizada posteriormente. Se representa su imagen en un barco con una espada o lanza en sus manos y su festividad se celebra el 22 de octubre. En cuanto a Santa Laura, sería martirizada por El Emir Cordobés Muhammad I el 19 de octubre del año 864, muriendo sumergida en una caldera de plomo hirviendo al no querer renegar de la fe en Cristo.

Desconocemos si en la llegada de las reliquias a Bolea participaron algunos de los que en aquel tiempo, siendo hijos de la villa de Bolea, profesaban como monjes en el Real Monasterio de San Juan de la Peña, entre los que se hallaban fray Pedro José Cabrero Samper y fray Lorenzo Brun Normante, conservándose la partida del primero en el Archivo Histórico Diocesano de Huesca al folio 117 del libro de Bautismos y de fecha 22 de Mayo de 1657.

Deseo dedicar este breve trabajo a la memoria de otro hijo de la Villa de Bolea que, descendiente de los López de Biscarra, vivió en nuestra ciudad de Sabiñánigo, y que falleció el pasado 6 de noviembre de 2012, dejando un verdadero sentimiento de gratitud hacia su persona, por toda la bondad y entrega que demostró durante su vida hacia los demás.

A mi padre, maestro y amigo, Pedro López Oliván. In Memoriam