Dos curiosos contratos en el Pirineo tradicional

De todos es sabido el valor que se le atribuía a “la palabra” en la sociedad tradicional pirenaica. Cualquier pacto se firmaba con un “apretón de manos”, que para nuestros antepasados era más importante que una mera firma sobre un papel, por mucho que ésta tuviera validez jurídica. El cumplir con la palabra era un deber que toda persona que se preciase debía respetar, para así ser respetado y no afrentar lo más sagrado de su existencia “la Casa”. Pero había circunstancias en las que los interesados recurrían a una forma “más legal” para sellar el pacto. En presencia de un escribano real, los solicitantes firmaban el pacto. Cuando era imposible la presencia de un escribano, bien por falta de recursos, bien porque el asunto era demasiado particular, el acuerdo era firmado por las partes implicadas y por un testigo, que debía dar fe de lo allí pactado, según se recoge en el derecho foral aragonés.

A continuación vamos a exponer dos curiosos contratos, el primero firmado en el lugar de Acín a finales del siglo XVII y el segundo en Casbas de Jaca, casi dos centurias más tarde.

Hasta principios del siglo XIX el lobo merodeaba los poblados.

En Acín de la Garcipollera, …” capitulación y concierto…” acordado por los jurados y concello de Acin por una parte y por la otra Ambrosio de Bora, natural y vecino del lugar de Esposa. Éste se compromete a cazar lobos …por tiempo de tres años, comencara día y fiesta de San Martin de este presente año de mil seiscientos nobenta y siete y fenecera día y fiesta de San Martin del año de setecientos…. Por cada lobo que mate se le pagará cuatro reales, siendo la zona a batir “…de aurin aca y de la sierra de canals y de la sierra de los gordiales y albarun…””…para ayuda de parar dos cuartales de trigo y si acaso caza alguna lobada de pequeños en dicha tierra tiene lo mismo…” Si las condiciones fuesen extremas y no pudiese salir en algún tiempo, “…se le ha de reconcer en algo mas…”. “…se seya la presente capitulación en acin a trenta días del mes de noviembre año 1697. Yo Pedro Betran alcalde que la presente yce soi testigo de lo sobredicho y firmo a Ambrosio que otorga la dicha capitulación”..

La segunda capitulación se firmó en el lugar de Casbas de Jaca, entre los amos de Casa Piquero y Casa Ainsa, los dos de la misma aldea serrablesa. En el mes de julio de 1880, Mariano Boria y Borrés de sesenta y cuatro años de edad, de Casa Piquero, “…provisto de su correspondiente cédula personal (Nº194 expedido en Oliván), de buen grado, cierta ciencia y libres de todo derecho…”, cede a Manuel Cajal, de Casa Ainsa, “…una baca de cuatro años a Marzo viviente con la condición de amedias”. En el contrato se especifica que los terneros que críe la vaca, una vez vendidos, los beneficios se repartan a partes iguales. Si hay necesidad de vender la vaca antes de finalizar el contrato, las ganancias serán también “…la mitad para cada uno…”. Manuel Cajal se obliga a mantenerla y cuidarla “…haciéndola trabajar lo mas poco posible para que no le sirva de perjuicio para criar…”. El convenio se fija para cuatro años a contar desde la fecha del contrato. Una vez finalizado el mismo, “…y si les conviene a ambas partes continuar por mas tiempo lo acordaran nuevamente”.

“…Para que conste y pueda cumplirse lo certificado firmamos este contrato con los testigos que también lo hacen en Casbas de Jaca, a veintiséis de Julio de mil ochocientos ochenta”.

Tras las firmas de Mariano Boria y Manuel Cajal, firma como testigo Carlos Usieto, probablemente de casa Usieto de Ainielle, quien dice ser …testigo de lo arriba estipulado y vi firmar a los otorgantes.

FUENTES:

  • Archivo particular Casa Pascual de Acín.
  • Archivo municipal de Sabiñánigo.

Casbas de Jaca. 1958.