Serrablo, la comarca de los prodigios

Michel Ortiz es el autor del documental “La conjunción delo posible”, que narra la historia de los primeros 45 años de “Amigos de Serrablo”. En primera persona, este serrablés nos explica cómo ha sido esta intensa aventura audiovisual.

Cartel.

Cuando los hermanos Lumiére inventaron el cinematógrafo en 1895, los primeros filmes que realizaron fueron documentales. También lo serían las primeras películas españolas; La salida de los obreros de La España Industrial (Fructuós Gelabert, 1897) y La salida de Misa de Doce del Pilar de Zaragoza (Eduardo Gimeno, 1898). A esto hay que sumar la gran aportación de Buñuel a este género con la terrible y amarga belleza de Las Hurdes, tierra sin pan en 1932, financiada por azar con el dinero ganado en la lotería de navidad por el poliédrico artista y pedagogo oscense Ramón Acín.

Sin duda el documental tiene la fuerza expresiva de la objetividad, volcada en general sin muchos tratamientos cosméticos, en uno de los registros de la realidad más cercanos a la esencia humana. Toda la carga visual de la fotografía puede llegar a sucederse en imágenes para contar una historia, siendo éste uno de los aspectos más atractivos para mi del cine documental. Además, las múltiples opciones que ofrecen las nuevas tecnologías para producir y poner al alcance del público este tipo de obras permiten cierta facilidad a la hora de aventurarse en este género, como ha sido mi caso, a dar el salto como realizador en el mundo audiovisual.

Cuando intentas recoger el trabajo de un grupo de personas durante 45 años para plasmar todo ese trayecto en imágenes, te das cuenta de lo difícil que es mostrar toda esta labor sin dejarte cosas en el tintero. Al fin y al cabo casi un lustro de actividad da para mucho, como afortunadamente así ha sido. A todo esto además, tengo que añadir que esta historia se desarrolla en el pueblo donde he crecido. Sabiñánigo.

Este aspecto temporal puede hacer que lo que intentas contar deje de tener interés por carecer de constancia o tenacidad. Sin embargo, este no es el caso. Desde el principio tuve claro que la idea principal que quería presentar tenía la fuerza y el gancho suficiente como para ser mostrado en un documental; una aventura nacida del impulso social en una pequeña sociedad creada recientemente, buscando encuentros con unas raíces olvidadas, casi perdidas, entre los nuevos contextos que el progreso y la industrialización impuso hace ya un siglo. Incorporando además por primera vez imágenes recogidas con un drone y cámaras de alta definición, donde el patrimonio recuperado es el eje visual sobre el que descansa toda la estructura del documental. Este tipo de imágenes ofrecen un punto de vista diferente, apreciativo y visualmente muy atractivo, enriqueciendo el conjunto del documental.

Prácticamente todo el mundo en Sabiñánigo conoce esta historia de mejor o peor manera; el porqué se creo Amigos de Serrablo en 1971, las restauraciones, los voluntarios y toda la amplia actividad que se lleva realizando. El hecho de situarse dentro de una visión local hace que este magnífico hecho pase un poco desapercibido, que esté tan bien integrado en el paisaje como las iglesias mozárabes que tanto esfuerzo ha costado restaurar. Sin embargo, cuando cuentas esta historia fuera de Serrablo la gente suele darte su atención de manera progresiva, si bueno se han restaurado muchas iglesias, pero no de esta manera y sobre todo con un contexto tan potente, marcado por la circunstancia más que probable de una irreparable desaparición del patrimonio de la comarca por “ley de vida” sin que instituciones u organismos hicieran nada para evitarlo. Me interesaba reflejar ese momento decisivo en el que se encuentra esta generación; padres, madres, abuelos y abuelas en la actualidad. La no intervención podría significar una pérdida irremediable, un enorme vacío existencial como sociedad. Por ello esta toma de conciencia implica optar por algo y esta elección conlleva por tanto una intención, una finalidad. El hecho en sí de esta acción directa como ciudadanía con los escasos medios con los que se contaba, aunque con la determinación precisa, las manos y el trabajo de unos pocos, tiene una componente de fuerza social muy fuerte, casi poética.

No obstante, el rescate de estos valores culturales no llega por sí mismo. Es necesario plantear procesos de retorno que resultan complicados, los cuales tienen que ser fomentados y mantenidos por personas, que de forma grupal, procuran que el objetivo común llegue a través de su compromiso a cumplirse.

Realmente esta historia tiene su punto de partida en una decisión.

¿Por qué el título de La conjunción de lo posible? Pues me pareció una definición bastante concreta de lo que, a mi juicio, representa este movimiento ciudadano aparecido en un pueblo pirenaico a primeros de los setenta. Personas que se negaban a ser espectadoras de estos procesos de abandono derivados de los nuevos modos de vida, y que se asocian con muchas dificultades para pasar del dicho al hecho, en un momento histórico-social muyconcreto, tanto a nivel local como nacional. Personas muy especiales y contextos muy concretos que llegaron afortunadamente a confluir para ser posibles. Posiblemente todo este fenómeno se englobaría en la actualidad en oenegés y movimientos ciudadanos, pero no así en la primavera de 1971.

Mi intención con este trabajo es mostrar porqué la asociación cultural Amigos de Serrablo es fruto de una necesidad colectiva que ha tenido por finalidad dos propósitos fundamentales. En un primer momento su atención se vuelca en la restauración para pasar después a buscar los restos de un equipaje que los montañeses tuvieron que dejar en sus casas y en sus pueblos, por ser inservible y muy pesado; el bagaje de una cultura, y de una memoria colectiva. Para poner la guinda, el primer museo de dibujo del país además de múltiples publicaciones, investigaciones y actividades.

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Con ello, tampoco era mi pretensión hacer un publi- reportaje, ni enumerar todas y cada una de las restauraciones y actividades realizadas, por lo que hemos tenido que obviar ciertas partes como antes he dicho, siendo un ejercicio complicado.

Otra faceta que me interesaba mucho era la figura de Julio Gavín, imprescindible en toda esta historia. Gavín como espectador lúcido y consciente como pocos del abandono rural y de sus consecuencias. Me sigue sorprendiendo cómo esta persona es consciente de la desaparición de toda una cultura a su alrededor, y de cómo hace propia esta responsabilidad común para revertir esta situación. El primer novel de ciencias español, de orígenes serrableses, D. Santiago Ramón y Cajal definió a este tipo de personas como Un tipo humano, tan impersonal, por abnegado, tan firme y entero de carácter. Tan esforzado y constante en su empeño, tan agudamente sensible a nuestros infortunios que, reaccionando, consagre lo mejor de sus energías y de sus luces.

Empezamos con el proyecto a finales de febrero de 2015, y por delante teníamos un trabajo ingente. Aunque conocía bastante bien la trayectoria de Amigos de Serrablo, había que documentarse bastamente para redactar un guión, hablar con muchas personas, recopilar documentos de archivo, pedir permisos, buscar las localizaciones más adecuadas y fijar entrevistas con diferentes personas, para finalmente poder grabarlo todo. A finales de abril se confirma una pequeña subvención del Departamento de Cultura, Educación y Deporte de la Diputación General de Aragón, una buena noticia ya que éste es un proyecto autofinanciado.

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Otra cosa pendiente era la música, un factor muy importante que no se podía dejar descuidado. Para ello tuve la suerte de contar con la colaboración de dos de los productores musicales más eclécticos y completos de la provincia, con dos canciones hechas de propio para este documental. El oscense Javier Aquilué y Alberto Montuenga, un serrablés errante como yo. El primero con el tema “Suite analisis” a base de xilófonos y el segundo con la canción “Por los pies”, una versión electrónica muy personal de la mudanza más famosa de los Danzantes de Yebra de Basa. Además pude incorporar dos canciones del repertorio del Orfeón Serrablés y el tema “Kings Selma” del afamado grupo del folk sueco Hedningarna. Todo un lujo para los oídos.

En marzo, mi abuela Orosia Campo nos dejó para siempre. Este triste suceso me dejó sin muchas fuerzas y con algunas dudas sobre continuar. Fue pasando la primavera hasta que a primeros de junio, me dije que tenía que seguir. Ella lo habría querido así, y de hecho este documental está dedicado a su memoria y a la de Manolo Lafita López, ambas personas muy importantes en mi vida, y sin las cuales, hoy no sería la persona que soy. Llegó el 25 de junio y fuimos a Yebra de Basa. El primer día de Santa Orosia sin Orosia. Ese día grabamos gran parte de la romería. Si quieres hablar del Serrablo y su historia, tienes que ir allí. Así fue pasando el verano, recorriendo la comarca los fines de semana con los planes de rodaje en la mano, para conseguir grabar todo lo que nos habíamos propuesto. Nos desplazamos a Madrid para grabar una entrevista a José María Pérez “Peridis”, que llevaba desde junio tratando de confirmar, pero debido a su apretada agenda no fue hasta septiembre cuando pudo hacerse. Su intervención era importante para dar más peso específico al contenido del documental. Con su humor y sus grandes dotes de comunicador nos contó cómo conoció la asociación y su relación con Julio Gavín y su preocupación por la situación actual en la que se encuentra el patrimonio.

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Por fin en octubre nos metemos con la edición y postproducción, acabando prácticamente todos los flecos a mediados de diciembre. En estos momentos nos encontramos negociando una posible colaboración del Ayuntamiento de Sabiñánigo para la edición en DVD que se pretende hacer para celebrar el 45 aniversario de la asociación. Además contamos con la participación de la Comarca de Alto Gállego a través de los Servicios comarcales de cultura y turismo.

Nos queda ahora toda la promoción del documental y fijar un día para el estreno, que sin duda se realizará en Sabiñánigo. Esperamos que podamos confirmarlo pronto.

Por último querría agradecer a todo el equipo con el que me rodeado, y que me ha ayudado a que esta aventura haya llegado a buen puerto con sus conocimientos, paciencia y experiencia, además de mi enorme gratitud por la ayuda prestada de muchas, muchas personas, que no voy a enumerar aquí por miedo a olvidarme de alguna, sin las cuales La conjunción de lo posible no podría haberse materializado.

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