Cajal y el desastre colonial

¿Cómo leyó Cajal el desastre colonial de 1898? ¿Cómo se compara su lectura con la de nuestro tiempo? He aquí dos preguntas pertinentes para entender mejor la historia militar hispana más reciente.

Fig.1- Retrato de 1874 de Cajal como capitán médico en Cuba. Izquierdo Vives, 1874

Partamos del artículo de Cajal aparecido en el periódico El Liberal del 26 de octubre de 1898, apenas consumado el desastre colonial. Nomás empezar, don Santiago estimaba que la guerra entre España y Estados Unidos fue funesta e imposible de ganar para aquella. Más tarde, en 1899, con motivo de su viaje a los Estados Unidos, conceptuó que los estadounidenses ganaron dicha guerra desde los talleres y laboratorios, reflejo esto de una superioridad militar abrumadora. Más aún, en Charlas de café, se mantiene en sus trece al considerar absurda tal guerra. Ahora bien, en un artículo reciente, Javier García de Gabiola deja claro que ni lucharon barcos de madera contra acorazados de acero, ni la superioridad militar estadounidense fue aplastante. Más bien, él explica la derrota desde la óptica de ciertas decisiones erróneas del alto mando español.

Fig.2- Soldados españoles en Pinar del Río, Cuba.

He aquí los errores españoles que Cajal apreció en dicha guerra: (1) el envío a Cuba, en vez de 50.000 hombres bien equipados y alimentados, de 200.000 soldados bisoños en buena parte, lo cual debía agotar los recursos económicos de la nación; (2) la destitución de Arsenio Martínez Campos y su reemplazo por Valeriano Weyler y Nicolau, puesto que aquel mostraba disposición a una transacción honrosa en aras de la paz; (3) la presión de la prensa española para nombrar a Weyler; (4) dado el lastimoso estado de salud del ejército español en Cuba, debería haberse procedido con la evacuación respectiva, máxime que, según don Santiago, no había barcos suficientes para forzar el bloqueo naval estadounidense. En cuanto a remedios ulteriores concierne, Cajal insistía en algo que es sintomático de todo el mundo hispano en general, cuya pertinencia permanece incólume y enhiesta: Renunciar para siempre a nuestro matonismo, a nuestra creencia de que somos la nación más guerrera del mundo. […] de creer que tenemos estadistas, literatos, científicos y militares; cuando salvo tal cual excepción, no tenemos más que casi estadistas, casi literatos, casi sabios y casi militares.

Fig.3- Caricatura del general Weyler.

En todo caso, como señala García de Gabiola, España, aunque en inferioridad frente a Estados Unidos, tenía medios suficientes para salir airosa en la guerra de marras o, al menos, para hacer costosa la victoria estadounidense, lo cual abría la posibilidad para negociar una paz. En este punto, viene a la mente un juicio certero de Alexander von Humboldt a propósito del temperamento hispano, esto es, su diagnóstico certero de la respectiva falta de sentido político. Veamos las cifras concretas sobre los medios navales españoles en ese momento: 7 acorazados frente a 11 de la escuadra estadounidense, de los cuales 4 estaban en Filipinas y el acorazado Oregón aún estaba en San Francisco, lo que significaba que le tomaría dos meses llegar al Caribe. De este modo, España contaba con una superioridad de 7 a 6. Por desgracia, el alto mando español dispersó la flota, por lo que el almirante Pascual Cervera y Topete quedó al mando de una escuadra expedicionaria contra Cuba formada apenas por cuatro buques (María Teresa, Oquendo, Vizcaya y Colón). Además, España tenía 7 destructores equipados con torpedos, una creación del ingeniero Fernando Villaamil Fernández-Cueto, cuya velocidad era de 30 nudos, o sea, un 50 % mayor que la de los más veloces acorazados de la época. Esta opción tenía aterrorizados a los estadounidenses. Empero, el alto mando español solo le entregó a Cervera 3 destructores, de los cuales uno quedó averiado en Puerto Rico.

Fig.4- Pascual Cervera y Topete.

Hay otro aspecto destacado por García de Gabiola: la artillería y el blindaje. En concreto, los buques de ambos bandos tenían una artillería principal en torno a los 300 mm (280 en el caso de los españoles y 305-330 en el de los estadounidenses), al igual que un blindaje comparable (305 mm los españoles y 300-457 mm los estadounidenses). En suma, ambos bandos tenían buques de la misma categoría. Las únicas excepciones eran el Colón y el Brooklyn, de menor blindaje y potencia de fuego. Ahora bien, era más notoria la diferencia en cuanto a número de cañones, dado que 6 cañones españoles enfrentarían a 14 estadounidenses. Con todo, pesa más el calibre de los cañones. En otras palabras, al comparar los milímetros de la artillería frente a los del blindaje, se concluye que los cañones de los acorazados de ambos bandos, por tener estos un blindaje mayor a los 300 mm, no podían penetrar una coraza tal, o sea, eran inhundibles. Así, ambas partes estaban más bien equiparadas.

Junto con lo previo, conviene considerar la calidad del carbón usado por los acorazados españoles. En principio, la flota contaba con el suficiente para la batalla y refugiarse luego en La Habana o en Cienfuegos. Lamentablemente, mientras el carbón traído de Europa era de buena calidad, era malo el suministrado en Cuba, lo que implicaba a la postre un consumo mayor y una reducción en la velocidad de los buques. Así las cosas, la última oportunidad para que los españoles ganasen la batalla era hundir al Brooklyn, buque en el que iba el almirante Schley, comandante de la flota estadounidense, que tuvo que dar media vuelta para evitar la colisión con el María Teresa, maniobra en la que casi chocó contra el Texas, haciendo que este detuviera su marcha. Esto desorganizó la formación estadounidense. Esta es justo la maniobra empleada por Nelson en Trafalgar que le permitió destruir a la flota franco-española. Sin embargo, Cervera optó por la huida, la flota de Schley se reorganizó y se dio a la persecución de los buques españoles, quienes agotaron su carbón de mejor calidad traído de Europa y tuvieron que usar el de menor obtenido en Cuba, con la pérdida consecuente de velocidad y el alcance que les dieron los buques estadounidenses. La suerte de la batalla quedó sellada. Cosa curiosa, en marcado contraste, unos años más tarde, el almirante Togo Heihachiro se enfrentó a 8 buques rusos en Tsushima contando tan solo con 4, hundiéndolos en su totalidad. Por supuesto, Togo no se rindió, ni se dio a la huida.

En síntesis, contrario a lo afirmado por don Santiago, sí era posible forzar el bloqueo naval estadounidense e, incluso, ganar la batalla. Entonces, cabe preguntarse por qué él pensaba de esta manera. Casi dos décadas después, en la segunda parte de su autobiografía, consignó lo siguiente: Creo sinceramente que mis declaraciones de 'El Liberal', 'Vida Nueva' y de otros diarios contenían algunas censuras justas y apuntaban tal cual remedio atinado. Sin embargo, hoy, a la distancia de dieciocho años, no puedo releer aquellas ardientes soflamas sin sentir algún rubor. Me disgustan algunas recriminaciones exageradas o injustas, el tono general declamatorio y cierto aire patriarcal y autoritario impropio de un humilde obrero de la ciencia. ¿Qué autoridad tenía un pobre profesor, ajeno a los problemas sociales y políticos, para censurar y corregir? Fuera de que la retórica no detuvo nunca la decadencia de un país. Repárese en que esta declaración de Cajal sugiere que no contaba con la información estratégica y táctica necesaria para decantar sus juicios al respecto, algo comprensible por tratarse de información sensible.

Fig.5- Crucero acorazado español Reina Mercedes hundido por los españoles un día después de la batalla en la bahía de Santiago de Cuba.

Se ha visto hasta aquí lo tocante al armamento. Más certero estuvo Cajal con el sentido de la guerra humanitaria. En la misma parte de su autobiografía, plasmó unas palabras que mantienen su vigencia habida cuenta del discurso actual sobre la guerra humanitaria: En descargo de esta inhábil conducta de las autoridades cubanas, se ha dicho que también fue empleada por la cultísima Inglaterra en su contienda con los bóeres. Pero sobre que una crueldad no se justifica jamás con otra crueldad precedente o subsiguiente, quienes así discurren parecen olvidar que solo las naciones fuertes pueden cometer impunemente ciertos excesos. Nuestro Gobierno, autorizando en Cuba las referidas medidas, procedió como si España viviera sola en el planeta, o como si las naciones poderosas y dominantes, vecinas de los Estados débiles, no hubieran en todo tiempo invocado para sus expoliaciones pretextos de humanidad y civilización. Por el estilo, hallamos en Charlas de café apreciaciones como esta, cuya frescura persiste si cotejamos con lo dicho hoy día por Teresa Santiago. En fin, visto en forma comprensiva, pese al error sobre el bloqueo estadounidense en la mente de Cajal, entre lo acertado por él y lo aportado por Javier García de Gabiola, vemos un cuadro que no difiere gran cosa de la historia de los desaciertos militares.

Fig.6- Torre del crucero acorazado español Vizcaya destruida en la batalla de Santiago de Cuba..

FUENTES

  • GARCÍA DE GABIOLA, J. (2014). “Batalla de Santiago de Cuba: La victoria fue posible”. En: La Aventura de la Historia, año 17, n.º 193, pp. 36-40.
  • MAINER, J. C. (Ed.). (2006). Cajal: Una reflexión sobre el papel social de la ciencia. Zaragoza: Institución Fernando el Católico.
  • RAMÓN Y CAJAL, S. (1917). Recuerdos de mi vida: Tomo II: Historia de mi labor científica. Madrid: Imprenta y Librería de Nicolás Moya.
  • RAMÓN Y CAJAL, S. (1941). Charlas de café: Pensamientos, anécdotas y confidencias. Buenos Aires: Espasa-Calpe Argentina.
  • RAMÓN Y CAJAL, S. (1972). La psicología de los artistas. Madrid: Espasa-Calpe.
  • SANTIAGO, T. (2014). La guerra humanitaria: Pasado y presente de una controversia filosófica. Barcelona: Gedisa.

Iconografía:

  1. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/18/Ram%C3%B3n_y_Cajal_por_Izquierdo_Vives_1874_Museo_del_ejercito_Toledo.jpg
  2. http://edificiosdepapel.blogspot.com.co/2015/01/i-las-razones-del-desastre-de-1898.html
  3. http://www.laopinioncoruna.es/estaticos/domingo/20071014/domingo.html
  4. http://vidamaritima.com/2008/03/el-acorazado-pelayo-y-pascual-cervera/
  5. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c1/Sunken_Reina_Mercedes_HD-SN-99-01947.JPEG
  6. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/29/Vizcaya_cruiser_wreck_1898_LOC_cph_3c04759u.jpg