Secorún

Capital histórica del valle de Serrablo

Hablar de despoblación en España es obligado allí donde se traten asuntos sobre demografía, ordenación del territorio, medioambiente, arquitectura popular, agricultura, ganadería, embalses, etc. Son múltiples los casos sangrantes de pueblos abandonados, motivo literario recurrente y objeto de estudios sobre sus causas, sus devastadores efectos y el drama humano. Sabe mucho de esto el Prepirineo oscense y un pueblo, entre tantos, como Secorún, paradigma del éxodo rural, en este caso motivado por la repoblación forestal entre los años 1950- 60. Éxodo que, aunque ya de natural venía siendo imparable incluso en nuestros días, lo avivó entonces el crecimiento industrial de Sabiñánigo, que absorbió a la mayor parte de la empobrecida población rural de su entorno, donde encontró trabajo y servicios.

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La primera cita históricaCartulario de San Juan de la Peña. Antonio Ubieto Arteta, 1964. que se conoce de Secorún data del año 1036, así como la existencia en el mismo de un castillo-palacio. Según Madoz (1806-1870), Secorún es: Capital del ayuntamiento del valle de Serrablo o Sarrablo, partido judicial de Boltaña. Tiene 14 casas, la consistorial y la cárcel; diócesis de Jaca; clima frío, enfermedades más frecuentes inflamaciones; buenas aguas potables; produce centeno, patatas, judías y avena; cría ganado lanar y alguna caza y pesca. De la importancia que todavía tenía hasta mediados del siglo XX da idea el censo de 1930 según el cual el término municipal de Secorún tenía 1.416 habitantes con los siguientes núcleos habitados: Secorún, Abellada, Aineto, Alastué, Albás, Arbisa, Azpe, Bail, Bara, Bentué de Nocito, Bescós, Bibán, Binueste, Cañardo, Cerésola, Espín, Fablo, Fanlillo, Fenillosa, Gillué, Ibirque, Laguarta, Los Molinos, Matidero, Miz, Molino Escartín, Orús, Castiello, Santa María de Perula, Sobás, Torre del Portillo, Torrolluala del Obico, Torruellola de la Plana, Used, Villacampa y diseminados. En 1940 el municipio tenía 1.210 habitantes y el pueblo de Secorún 114. En 1950, poco antes de su expropiación, Secorún tenía 81 habitantes y el municipio 805. Actualmente, en el territorio que hoy pertenece a Sabiñánigo (Alta Guarguera, Bentué de Nocito, Used y Bara) hay 92 habitantes empadronados, de los cuales unos 28 siguen el patrimonio familiar original y/o segundas residencias, y el resto llegados por diferentes motivos (neorrurales en Artosilla, Aineto y Solanilla, hospedaje en Gillué y Laguarta...). Por la A-1604 dirección Boltaña, km 23,800, a la derecha está el desvío a Secorún; una pista de 1,7 km accesible solo para todoterrenos y fácil para caminantes.

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Secorún fue expropiado por el Patrimonio Forestal del Estado y pasó a depender de Laguarta (entonces municipio de Boltaña), al que perteneció hasta 1972, año en el que Laguarta se incorporó al de SabiñánigoLaguarta aportó 163 hectáreas y Sabiñánigo pasó a ser el municipio más reforestado de Huesca con 6.131 hectáreas y el más extenso: 587 km2.. Según Francis Chauvelier: Al principio, durante los años cincuenta, se efectuaron compras de pueblos enteros, especialmente en la parte alta del valle del Serrablo. En ningún caso se trató de expropiaciones reales con la excepción de Secorún y Solanilla, cuyos habitantes fueron trasladados a Aineto, dándoseles empleo en las repoblaciones.La repoblación forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos. IEA, 1990.

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A mediados de los años 70 visité los restos de Secorún por primera vez y en la primavera de 2016 volví para comprobar si aún existía algo reconocible; también porque sabía que mi tatarabuelo materno, Ramón Coli TesaMédico de Yebra como su hijo Lucas Coli Labarta, lo fueron también, sucesivamente, del valle de Serrablo., había nacido allí en 1803. Además, examinando unos documentosLibro del Balle de Serrablo (1800-1833). Archivo de Amigos de Serrablo. vi que se nombraba médico del valle de Serrablo a Juan Coli Tarrós, padre de mi citado tatarabuelo, (... para toda enfermedad exceptuando morbo galico y mano hairada)Morbo gálico: mal francés, enfermedad de Nápoles, mal español, bubas...; era la sífilis, enfermedad de transmisión sexual que asoló Europa en el siglo XV. Para unos importada de América con los viajes de Colón; según otros, traída ya antes del Este con las Cruzadas (siglos XIII y XIV). Mano hairada: muerte violenta.. Son actas municipales de principios del siglo XIX cuando Secorún era la capital del valle de Serrablo, al que pertenecían los pueblos de la Alta Guarguera y varios más, hoy de Boltaña y Yebra, donde se ejercían los cargos de alcalde del valle de Serrablo, síndico procurador del valle, regidor o comisionado y fiel de hechos. Se constata la tradicional fecha de San Miguel de Setiembre (la sanmigalada), cambio del ciclo agrícola, principio y fin de acuerdos entre patronos, jornaleros y servidumbre; tiempo de renovar o contratar (capitulaciones), normalmente cada tres años, a médicos, cirujanos (practicantes), albéitares (veterinarios), abotecarios (farmacéuticos) y herreros, vitales para el mundo rural, mediante el encargo o conduta con asignación del pagoEn el año 1800 se daba la conduta a Juan Coli con el pago de: cuatro cuartales de trigo, dos de cebada y dos reales en dinero, por cada vecino y habitador por cada año. y condiciones. De allí la diligencia de los munícipes para que el extenso y accidentado valle estuviera bien servido por estos profesionales que debían cabalgar a través de tortuosos caminosLa actual carretera de la Guarguera no se construyó hasta 1930, tramo denominado entonces Orna-Secorún. entre núcleos muy dispersos; tarea más penosa en invierno debido a la altitud de la mayoría de ellos, superior a los mil metros (Secorún a 1.047). Prueba de la influencia que todavía tenía la Iglesia en la sociedad rural es un acuerdo de 1827 contenido en dichas actas, relativo al deber de guardar fiesta el día de San Úrbez y de la Santísima Trinidad: … y todos los días que se aga Beneraciones o Rogatibas al Glorioso cuerpo110 años después, en el monasterio de San Úrbez de Serrablo, cerca de Nocito, la sinrazón soldadesca sacó a la calle y quemó el cuerpo incorrupto de San Úrbez, venerado desde la Edad Media. Como apunta Jorge Laliena en su reciente libro titulado Sabiñánigo y el Alto Gállego en la década de 1930: Donde no triunfó el golpe de Estado, el estallido de la Guerra Civil supuso la mayor explosión de violencia anticlerical conocida en la historia contemporánea española, como refleja el número de sacerdotes y religiosos asesinados, y el de iglesias destruidas, profanadas o saqueadas (…) ermitas, santuarios, objetos de arte y culto de los recintos religiosos, cementerios y tumbas. del referido nuestro Patrón y se pone Pena al que trabaje en los referidos días de diez reales de vellón por cada día que trabajen.

Secorún, Casa Zamora. Arquetipo de la arquitectura popular serrablesa. José Luis Gratal, 1958

Iglesia de Secorún. José Luis Gratal, 1958

El historiador oscense Federico Balaguer (1912- 2001) escribía“Serrablo: un topónimo en expansión”. Argensola: Revista de Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Altoaragoneses, n.º 65-70, 1968-1970.: En nuestros días, el valle de Serrablo ha sufrido una de las mayores transformaciones de su historia. Un plan de repoblación forestal poco meditado desde el punto de vista humano, ha despoblado a la mayor parte de los núcleos habitados. Obligados a vender sus tierras de labor, la mayor parte de los vecinos han tenido que abandonar el hogar de sus mayores (...) símbolo de una desafortunada empresa que no ha tenido en cuenta el derecho a la supervivencia de una hermosa comarca altoaragonesa. La capital del valle, Secorún, es hoy día un montón de ruinas, como otros tantos pueblos del valle. Este documento incluye dos dibujos del artista José Luis Gratal, en los que se plasma el pueblo de Secorún con su iglesia y el caserío arquetipo de la arquitectura popular serrablesa. En el pie de uno de ellos se dice: Iglesia de Secorún hacia 1954. Se conserva en regular estado. Hoy su estado es ruinoso total y queda muy poco de lo que debió ser un formidable templo en el que aún resisten algunas pinturas murales. La torre emerge del terreno ahora revestida por una hiedra trepadora que la protege (o la devora), frente a los restos del poblado engullidos por la vegetación, todo ello ya solo con interés arqueológico. Inquietante visión en medio de un inmenso paisaje boscoso en el que se aprecian los trazos regulares del tupido pinar de repoblación junto a una asilvestrada vegetación autóctona y algunos cajicos sobrevivientes del impresionante incendio ocurrido en agosto de 1980, que asoló más de tres mil hectáreas al sur del Guarga, entre Aineto y el Alcanadre.

Secorún.

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Abandono y ruina es un triste binomio común a muchos pueblos cuya relación rebasaría con creces los límites de este artículo. Pueblos amortaos en los que tan solo cabe encontrar vestigios de su arquitectura o, con suerte, iglesias en diferente estado como las románicas de Larrosa, OtalLas cubiertas de la iglesia fueron restauradas por la DGA en 2015, con acceso de materiales en helicóptero., Arruaba o Nasarre. Y el insaciable bosque repleto de material leñoso, combustible ideal, se va apoderando poco a poco de los campos otrora de cultivo, caminos y casas. Esta situación fue y sigue siendo propicia para el expolio perpetrado por aprovechados y amantes de lo ajeno que arramblan con piedras, escudos y todo tipo de objetos, bien para capricho personal, bien para obtener beneficio del trasiego y la rapiña. No obstante, Amigos de Serrablo, con la colaboración de antiguos nativos, aún pudo recuperar útiles domésticos, enseres, herramientas, aperos, oficios, ropas, etc., primorosamente expuestos y catalogados en el Museo Ángel Orensanz y Artes Populares de Serrablo, en Sabiñánigo, que junto a las publicaciones sobre arquitectura popular, historia, arte, religiosidad, artesanía, guías, etc., integran un importante fondo documental imprescindible para conocer la vida y la obra de nuestros antepasados más próximos.

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Según se recoge en el SIPCASistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés. Recopilación de Enrique Satué., en Secorún eran aficionados a tocar la gaitaGaita de boto: Instrumento musical tradicional, recuperado en los años 80 (en especial por grupos musicales), que ha dado vida a un folclore aragonés casi olvidado. y, se intuye que con velada intención, se decía: ya te vale de tocar la gaita en Secorún. Se les apodaba madrileños, por su capitalidad, y también campaneros; este último apodo probablemente por la dedicación de algunos de ellos al oficio de fundir y moldear campanas al pie de la torre de las iglesias, al igual que los de Gésera y San EstebanGarcés, Gavín y Satué. Artesanía de Serrablo. Colección A Lazena de Yaya, 2013.; o quizás podría ser también por una anécdota que refería José Damián Dieste (Serrablo, septiembre de 2003), sobre un carteo entre los vecinos y el obispo en el que aquellos pedían: Señor obispo de Jaca: campanas rotas, a buen entendedor palabras pocas. A lo cual el obispo, tal vez avisado de sus habilidades artesanales, les contestó: Mis queridos feligreses de Secorún: de lo que me decís de las campanas que las tenéis rotas, me tocáis los cojones y os compráis otras. Este tipo de chascarrillo de libre rima (y de dudoso crédito) supongo que valdría para más lugares, pero ahí queda recogida la socarronería popular, muestra de su exquisita relación con el clero jacetano... y viceversa.

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Sirva este artículo de modesto homenaje a las gentes de Secorún que tuvieron que dejar el pueblo para siempre, así como a tantas otras que pasaron por el mismo trance.