Casa Cudillo (D. José), de Laguarta

José María Villacampa Rivarés y Pedro M. Marín Casanova

Los cinco hermanos Villacampa Nacenta. El pasado día 26 de agosto se enterraban en el cementerio de Laguarta las cenizas de D. Joaquín Villacampa, el último de los hermanos Villacampa Nacenta de Laguarta fallecido a los 95 años. Hombre culto y preparado, era socio y recibía en su casa de Pamplona todas las publicaciones de Amigos de Serrablo, entre muchas otras de sus inquietudes culturales. Su casa fue la principal de la familia Villacampa en Laguarta. Hasta 1852, fue un único casal. En ese momento se dividió entre dos hermanos dando lugar a las casas de D. José (Cudillo) y D. Pedro (Chantre, recuperando el antiguo nombre).

Principal y secundaria respectivamente. La primera conservó los títulos y pruebas de infanzonía, las representaciones y derechos en la honor de Laguarta, Honor de Matidero (Virgen de los Palacios), Honor de San Urbez (una de las tres llaves, derechos de coser el sudario, sacar urna, presidir…), Santa Orosia… y los derechos desde la Solana de Burgasé al sur de Guara.

Todas las tierras de la casa original fueron divididas geométricamente (ahora todavía se puede observar en los planos catastrales). La casa fuerte principal, situada junto a la actual carretera (se abre hasta allí en 1933), con fuente y pozo, era la de Cudillo y la trasera secundaria era la de Chantre. La de Chantre fue comprada por Martina Zamora en 1912, con las tierras en Laguarta y posteriormente en 1931 incorporó Ramón Oliván Zamora la casa y tierras, al patrimonio de la Casa Lorente de la localidad.

El vendedor fue Antonio Villacampa, casado en San Julián de Banzo. Posteriormente (hace 30 años) el Ayuntamiento de Sabiñánigo adquirió la Casa Chantre y parcela a su espalda a la familia Lorente. En los años 90 del siglo XX la escuela taller, promovida por el Ayuntamiento de Sabiñánigo, recuperó parte de Casa Chantre como albergue de Laguarta, cuando ya era propiedad municipal.

Se utiliza desde hace 40 años el término “Casa el Señor” para denominar a esta casa. Este término nunca se ha utilizado en la localidad, no consta en las relaciones de casas de la honor de Laguarta y puede dar lugar a confusiones con lo que estamos contando, aunque queda más rimbombante.

Cuando el año 1907 Lucien Briet visita Laguarta, deja constancia de estos hechos y al hablar de la Casa Trasera (Casa Chantre) señala el representante actual de esta rama segundona ha abandonado Laguarta y reside en S. Julián donde contrajo matrimonio. La casa principal fue reformada en 1869 para mejorar sus condiciones de habitabilidad, modernización…

Para ello la familia fue asesorada por un amigo arquitecto francés, que diseño un casa nueva con grandes espacios abiertos al sur, agua corriente, baños, ventilación…, primero con iluminación con lámparas de aceite y desde 1917 con luz eléctrica. Con los mismos planos (por amistad entre familias), algunos años después, a menor escala, se construyó Casa Núñez en Boltaña, en la plaza, enfrente del Ayuntamiento. Como aún existe, mirándola puede uno hacerse una idea de cómo era la de Laguarta.

En 1872 se finaliza esta casa y la de verano en la Pardina de San Juan a unos 5 km. Ambas se pueden observar en las fotografías de Lucien Briet. Él mismo señala la comodidad, la modernidad y los elementos patrimoniales de la casa, en su descripción, correspondencia y escritos posteriores. Siempre la destaca como única en el Pirineo, por su continente y contenido. Como consecuencia de la “reforma” los elementos no reutilizados terminaron en la iglesia parroquial de San Salvador (sarcófago, partes de altar, pilas de agua bendita, bautismal…) o en Casa Chantre (columnas, capiteles, urnas, vasos de piedra…). Lástima que muchos de ellos no aguantaron los sucesos de la Guerra Civil o el abandono de la localidad, con extraños tratos y desplazamientos.

Casa Cudillo, 1906. Lucien Briet

Casa de San Juan (1904). Lucien Briet

Casa Cudillo fue un rincón de vida cultural, conectado con la provincia, Aragón y Madrid, como consecuencia de la vida política familiar (diputados provinciales, diputados en Cortes y senadores, durante varias generaciones) y sus conexiones con diferentes ateneos y círculos culturales. Ello hizo que desde 1870 a 1936 la casa fuese la referencia de paso y estancia de los viajeros más famosos (Wallon, Briet…) o personalidades del mundo de la cultura y ciencia, relacionados con la familia como Echegaray, Barandiarán, Mallada, Ramón y Cajal… Todos ellos y muchos más, pasaron por Laguarta y San Juan. Conocieron la impresionante biblioteca de la familia y su colección de obras de arte.
Aislados por unos días en Laguarta, tuvieron tiempo para pasear, soñar, hablar y disfrutar de la tertulia, de la mesa que describen con cariño…

Por las noticias que hemos recopilado, la biblioteca era impresionante. Dos pequeños detalles: más de 200 incunables y una colección de pergaminos (muchos documentos inéditos, perfectamente clasificados). Pero junto a ellos, una colección de monedas de todo tipo y los instrumentos de una antigua ceca de sueldo aragonés. Armas desde la Edad Media, los retablos de la iglesia, o un gran fuego bajo de piedra trabajada y chimenea de varios metros, con cadieras de más de 6 metros en madera de nogal tallada, piedras labradas con los escudos… Pasillos con dependencias llenas de todos los ajuares desde el siglo XVi . Una gran bodega, las mejores herramientas e instalaciones…

Casa Cudillo.

También una sección de astronomía. Un gran telescopio Zeiss, con articulación mecánica, comprado en 1912 y traído desde París a Huesca, allí depositado en casa de los primos Torrente y subido con machos por el camino de San Úrbez. En su día fue referencia mundial, con el cielo de Laguarta. Las observaciones llenaron cuadernos que eran consultados por los especialistas que venían de propio a Laguarta. Todas estas cosas, los recuerdos de la vieja casa, su descripción… quedaron en la memoria del niño Joaquín. Hace poco relacionó con detalle el interior de la casa, capilla y dependencias, en documentos y croquis, para que quedase la información.

Casa Cudillo.

Pero cuando tenía 12 años todo cambió de repente. En julio de 1936 un comité revolucionario de obreros que estaban en Boltaña vino a Laguarta a tomar la localidad en los primeros días del conflicto. Hubo un incidente y murió uno de los obreros. Regresaron ya como Ejército Popular para “esclarecer el altercado”. Joaquín, con su familia, tuvo que huir de casa por el monte y esconderse. Fueron ayudados por hombres buenos de la localidad, algunos de ellos de “izquierdas” por convicción. Varios de ellos pagaron esa ayuda con su vida tras ser detenidos. Los hechos pueden recrearse leyendo las lápidas del cementerio de Laguarta. Murieron por ayudar a sobrevivir.

Casa Cudillo fue tomada militarmente pero no hubo saqueo y fuego de forma incontrolada. Se colocaron guardias para que nadie entrase. A los pocos días llegaron a la localidad varios camiones (utilizando la nueva carretera), un coche y gente uniformada que dependía de paisanos. Al parecer eran representantes de la “Generalitat de Catalunya”. Durante más de dos semanas se procedió al inventario del interior de la casa y a colocar todas las cosas de valor en cajas y paquetes, perfectamente embalados, utilizando para ellos los ajuares acopiados. Todo fue llevado con destino desconocido, y con muchos viajes de los camiones, hacia el este…

Cuando se terminó el proceso quedó la casa vacía, poco más que las paredes, pero nada de lo que allí había. También fueron vaciados los almacenes, establos, bodegas, pajares, leñeros… todo. Lo mismo sucedió en la casa de verano de San Juan, no quedó nada. Pero ambas siguieron siendo utilizadas como alojamiento hasta 1938, con la retirada de la 43. División Republicana y fueron quemadas pero ya estando vacías. Lo curioso es que algunos enseres y herramientas no debieron salir hacia el este, porque José María Villacampa Nacenta las recompró en los años 40, en los pueblos de alrededor cuando los fue identificando.

Después de casi 80 años, hace tres años se limpió y adecentó el solar de Casa Cudillo. Estaba tal como teóricamente quedó tras el incendio. Fueron clasificados los materiales y no aparecieron ni restos de enseres, vajillas, cubiertos, camas, ventanas, cables eléctricos, tuberías, herramientas… Mucho menos elementos arquitectónicos singulares, como las columnas, canetes, cabeceros, puertas… que se ven en las fotos. El reciclaje gratuito empezó mucho antes de lo que pensamos.

Oficialmente la Generalitat ni ninguna administración saben nada esto. No existe o no se ha conservado registro alguno, cosas curiosas… Hemos investigado y sabemos que parte de la biblioteca está en manos de coleccionistas particulares en el entorno de Barcelona, que compraron los libros con el sello Villacampa y así siguen. Las monedas han dejado un rastro hasta los Países Bajos. La gran chimenea y cadieras forman parte de un gran salón particular en Pedralbes (como muestra del patrimonio histórico “local” ¿?). Un juego de pistolas de duelo y dos espadas con las armas Villacampa fueron subastadas en una importante Sala de Londres hace 8 años. Un escudo de armas completo de casi dos metros está en Marsella como armas de los “Villa Champs”, proveniente de su “palacio español”

Lo peor, como siempre, es que alguien hizo mucho negocio con nuestra historia, nuestro pasado, nuestros recuerdos… y sin preguntar. Sabemos que ahora es un tema que puede arrojar más leña al actual fuego por otros “saqueos organizados” en aquellos años, que aparecen todos los días en los medios de comunicación y que nos indignan.

Estas líneas no tienen connotación política alguna; quienes las suscribimos hasta podemos pensar de forma diferente en muchas cosas, pero nos une el diálogo, la verdad y el intentar que nunca se repitan hechos como estos, utilizando una desgracia colectiva para beneficio propio.

Solo sabemos que a Joaquín le hubiesen gustado estas líneas y seguramente sonreirá. Tenemos muchos más datos, más información pero… quizás merezca sobre todo la idea de difundir lo que ocurrió. Casa Cudillo, de Laguarta, está repartida por medio mundo. Lo malo es que la mayor parte de los actuales propietarios no saben de dónde salió y cómo salieron, ni su significado en muchas facetas de la historia. Nuestra historia.
Tampoco saben cómo lo adquirieron quienes se lo vendieron.

Sirva para recordar que tuvimos un pasado y se lo llevaron.

Casa Cudillo en la actualidad.