Unos tableros de alquerque grabados en el Alto Aragón

Imagen de Mendívil Uceda, Arancha

Aránzazu Mendívil y José Miguel Navarro

Acontinuación presentamos el hallazgo de tres tableros del juego de mesa conocido como ‘alquerque’, que fueron localizados en la ermita de Santa Elena, en el molino de AinielleDel que ya habló Enrique Satué en su artículo “La restauración del molino de Ainielle”, Serrablo, 174, 2016. y el último ejemplar localizado hace apenas unos meses en el despoblado de La IsualaAlgunas notas sobre este enclave: Ferrer, J. M., “La pardina de La Isuala”, Serrablo, 98, 1995.. Veremos cuál es el origen del juego, su nombre y cómo se ha jugado en sus más de dos mil años de historia. Así mismo explicaremos cuáles son las diferentes modalidades y reglas de juego. Veamos primero qué es el ‘alquerque’.

EL ALQUERQUE

A la izquierda, ilustración del juego del ‘alquerque de tres’ en la que los jugadores, que son niños, son instruidos en el juego por dos personajes adultos. A la derecha la modalidad de ‘alquerque de nueve’, en la que también los jugadores están recibiendo instrucciones de dos hombres que portan lanzas. No debemos olvidar que este es un juego de entrenamiento para estrategias de combate.. https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1572481

El término ‘alquerque’ procede del andalusí alqirq, que significa “el tablero en el que se juega”, y este nombre a su vez viene del árabe clásico qirq. Su origen anterior es discutido, aunque destacados lingüistas opinan que procede de Persia, el actual IránCorriente, F., Diccionario de arabismos y voces afines en iberorromance, Madrid, 2003, p. 207..

La primera mención en árabe documentada aparece en el siglo VII cuando el propio profeta Mahoma ve a unos niños jugando con un alquerque y dicha escena queda recogida en una de las enseñanzas del IslamEl lexicógrafo Ibn Manzur recoge a finales del siglo XIII el término ‘qirq’ en un hadiz que describe una escena en la que el profeta Mahoma ve a unos niños jugar con un alquerque y sin embargo no les recrimina por realizar esta actividad lúdica..

El nombre ‘alquerque’ llega a la península ibérica en el siglo VIII y perdura hasta época cristiana. Sin embargo, la arqueología ha proporcionado tableros de alquerque de cronología romana que eran conocidos con el nombre genérico de tabula lusoria, una denominación que agrupaba a los juegos sobre tablero que tienen como objetivo conseguir una alineación determinada de las fichas colocadas sobre ellos.

Sabemos cómo se jugaba al alquerque y cómo eran los tableros durante la Edad Media gracias al rey Alfonso X el Sabio, quien mandó hacer una recopilación de estas artes durante su reinado y que lleva por título ‘Libro de axedrez, dados e tablas’ (Sevilla, 1283). Uno de los siete capítulos de esta obra está dedicado al juego del alquerque: E començaremos primeramientre en ell alquerque […] Et diremos en cuántas maneras se juega e con cuántos trebejos [peones]Orellana Calderón, R. (editor), Alfonso X el Sabio. Libro de los juegos: acedrex, dados e tablas. Ordenamiento de las tafurerías, Fundación José Antonio de Castro, Madrid, 2007, pág. 347..

MODALIDADES DE ALQUERQUE

En esta recopilación medieval encontramos varios modelos de alquerque que se distinguen según el número de líneas, su disposición y el número de peones que intervienen. El más sencillo de todos ellos y que ha llegado de manera muy popular a nuestros días es el ‘alquerque de tres’, conocido hoy como tres en raya. Se llama así porque cada jugador dispone de tres peones que van colocando alternativamente sobre el tablero de juego. Dos de los tableros que luego presentaremos más adelante se corresponden con esta modalidad.

El ‘alquerque de nueve’ aumenta de complejidad al disponer de más peones y líneas que permiten “hacer molinos” o “herir” al otro jugador. De esta modalidad es el ejemplar del despoblado de La Isuala.

Por último, la tercera modalidad es el ‘alquerque de doce’, en el que ese es el número de peones por jugador. El tablero es una cuadrícula de veinticinco puntos unidos entre sí por líneas horizontales, verticales y diagonales sobre las que se mueven las fichas y en el que, recordando al juego de las damas, cada adversario debe “comer” fichas del contrario saltando por encima.

Otra versión de juego sobre este tipo de tablero es la conocida como “Cazar la liebre”, en la que una “liebre” colocada en el centro tiene que escapar del cazador que, con sus doce fichas, intentará rodearla.

El manuscrito de Alfonso X el Sabio contiene ciento cincuenta ilustraciones que representan escenas de personajes jugando en las que se muestran todo tipo de tableros conocidos hasta ese momento. Entre estas representaciones hay cinco dedicadas a las diferentes modalidades de alquerque.

En las siguientes imágenes procedentes de la obra alfonsí encontramos la modalidad ‘alquerque de nueve’y también la del ‘alquerque de tres’, donde dos niños acompañados por adultos aprenden este juego de estrategia.

OTROS NOMBRES DEL JUEGO

Este tipo de juego de tablero recibe los nombres de “Triple recinto”, el “Juego del molino” o “La danza de los nueve hombres”. En países anglosajones se conoce como “Nine men’s Morris” y en Francia “Merels” o “Mèrreles”.

El medievalista francés René Germain Germain, R., “Jeux et divertissements dans le centre de la France à la fin du Moyen Âge”, Jeux, sports et divertissement au Moyen âge et à l’âge classique. Actes du 116e Congrès National des Sociétés Savantes, Chambéry, 1991, Paris, 1993, pp. 45-58. afirma que adquiere tal nombre porque se jugaba durante los turnos de espera de los molinos, unos lugares en los que se congregaban usuarios, vendedores y compradores y donde era habitual incluso pasar la noche esperando, por lo que no sería de extrañar que se jugara a modo de entretenimiento. Esto podría explicar por qué el término ‘alquerque’, en una segunda acepción, se refiere al lugar destinado en los molinos de aceite para desmenuzar la pasta que queda tras la primera molienda. Como veremos luego, uno de los ejemplares protagonistas de este artículo está tallado en el molino harinero de Ainielle.

LOS ORÍGENES DEL JUEGO Y SU DISPERSIÓN

Resulta sorprendente ver que se han encontrado ejemplares de alquerque por todo el mundo, desde la India hasta el extremo más occidental de la península ibérica. Su origen es discutido, algunos autores opinan que en la antigua Grecia ya se practicaba y otros piensan que llegó de Asia vía Egipto. Lo que es seguro es que el Imperio romano conoció este divertimento y que lo difundió por todos los territorios conquistados. Así llegó a la península ibérica, aunque sin duda el auge de su práctica se debe a los árabes quienes, junto al ajedrez y otros juegos sobre tabla, practicaron este divertimento.

En la imagen vemos la localización de uno de estos alquerques y a su lado hemos redibujado los trazos para reconocerlo mejor. Sobre el tablero hay una escala de 10 cm, por lo que el conjunto mide aproximadamente unos 25 x 25 cm.

En muchas ocasiones los tableros de alquerque están tallados sobre paredes, escalones o basas de columnas de las más diversas construcciones militares, religiosas, puentes, puertas, molinos, etc., pero es muy probable que sean posteriores a la fecha de su construcción. Un ejemplo muy conocido está en Egipto en una losa del techo del templo de Qurna construido en el siglo XV a. C. en el Valle de los Reyes a la altura de Luxor. Algunos autores creen que fue realizado por los coptos en los siglos IV-V d. C.Uberti, M., The Merels Board Enigma. With the wordwide census of Merels Board, 2012. En línea. En Grecia, a la vista de cualquier turista hay alquerques grabados en la escalinata de entrada al recinto del Partenón de Atenas (ver foto).

Por el norte de Europa los hay en ámbitos funerarios, como la tumba de la Edad de Bronce de Wicklow en Irlanda, o el ejemplar tallado en el barco vikingo Gokstad de carácter funerario del siglo IX.

Asociado al mundo religioso hay numerosos ejemplares en varias catedrales británicas como la de Canterbury o en la Abadía de Westminster.

En Francia a lo largo del siglo X, gracias a la difusión por los árabes del juego del ajedrez, se “ponen de moda” este tipo de juegos sobre tabla en ambientes aristocráticos. En la Nueva Aquitania hay localizados varios tableros y fichas, entre ellos hay dos grabados sobre bloques calcáreos datados entre los siglos X y XIIBourgeois, L., “Pièces de Jeu et Milieu Aristocratique dans le Centre-Ouest de la France (Xe-XIIe Siècles)”, Aquitania, XVIII, 2002, pp. 373-400..

Sillar del muro este de la basílica de Santa Eulalia en el que hay tallado un tablero de alquerque. Se puede observar que el tablero tiene un espacio central circular al que llegan las líneas centrales. Según René Germain, ese espacio central representa el cielo o el paraíso. Llegar a él da ventaja al jugador que lo alcanza primero.. Foto: A. Mendívil

En la península ibérica hay tableros de cronologías diversas, por ejemplo en Portugal se han localizado treinta y dos tableros con cronología romana y medieval, tallados sobre inmuebles o exentos sobre placas de piedra o arcilla. Lo mismo pasa en el territorio español donde, entre otros muchos, encontramos seis ejemplares en la catedral de Orense grabados en bancadas y escalones realizados entre los siglos XII y XIIIUna amplia lista de ejemplares de Galicia, Castilla y León, Portugal, etc., la encontramos en Hidalgo Cuñarro, J. M., “Los juegos de tablero medievales de la catedral de Ourense” en Porta da aira, 12, 2008, pp. 107-158.. En Mérida, sobre uno de los muros de la basílica de Santa Eulalia, hay en disposición vertical un alquerque, que evidentemente no es apto para jugar. En los casos en los que es imposible “jugar” los especialistas proponen otros usos simbólicos y mágicos, quizás de carácter protectorBerger, F., “From circle and square to the image of the world: a possible interpretation for some petroglyphs of merels boards” en Rock Art Research, 21, 2004, pp. 11-25..
En Zaragoza han sido localizados varios ejemplares con cronología del siglo XI en el contexto islámico de la taifa de Saraqusta. En concreto son siete los tableros de ‘alquerque de nueve’ grabados sobre placas de cerámica y yesoMendívil Uceda, A., “Los alquerques andalusíes de la excavación del teatro romano de Caesaraugusta”, SALDVIE, 16, 2016, pp. 159-169.. Durante la Edad Media y hasta el siglo XVII, que cae en desuso, se multiplican los testimonios documentales e iconográficos sobre estos juegos de tablas llegando a tierras americanas gracias a los conquistadores españoles y anglosajones.

Dos alquerques saraqustíes localizados en contextos islámicos del siglo XI, grabados sobre placas de cerámica. Se observa como uno de ellos es rectangular y las líneas se cruzan en el centro. Ambas placas tienen grabados por detrás otros alquerques. Museo del teatro romano de Caesaraugusta.. Foto: A. Mendívil

EL TABLERO Y LAS REGLAS DEL JUEGO SEGÚN ALFONSO X EL SABIO

Dado que el ‘alquerque de tres’, que ha llegado a nosotros como ‘tres en raya’, es un juego muy conocido, nos centraremos en explicar las características del ‘alquerque de nueve’.

Diferentes tableros para el Alquerque de 9.

Como hemos visto hasta ahora, los tableros se realizan grabando sobre piedra o cerámica tres cuadrados, cada uno de menor tamaño que el anterior, de manera que uno quepa dentro del otro. Estos cuadrados están comunicados entre sí por cuatro líneas que los cruzan, como luego veremos en el ejemplar de La Isuala. En la figura vemos algunos diseños. El número 1 dispone de tres cuadrados y el central queda vacío, sobre las intersecciones de las líneas es donde se colocan los peones, como mostramos en el ejemplo. El tablero 2 tiene una cazoleta central que, según René Germain, representa el cielo o el paraíso.

Llegar a ella da ventaja al jugador que la alcanza primero. En el tercer tablero las líneas llegan al centro del cuadrado pequeño ampliando el número de posibilidades de hacer “molino”. El tablero 4 dispone además diagonales que unen las esquinas exteriores, bien con el cuadrado interior, bien con su centro, y que permite jugar con doce fichas. Parece que esta última modalidad sea posterior ya que no es descrita hasta 1290 en el diccionario del lingüista africano Ibn Manzur.

La recopilación de Alfonso X el Sabio proporciona instrucciones para jugar con y sin dados. A continuación resumimos las instrucciones alfonsíes cuando se juega sin dados y después añadimos algunas que aclaran el mecanismo de juego.

Como vemos en todas las ilustraciones del Alfonso X, el juego está pensado para dos jugadores que pueden estar acompañados por personajes que llevan armas y les dan consejo. Hay que considerar este juego también como una forma de aprendizaje de estrategia militar.

Alquerque de tres: Se juega sin dados y cada jugador tiene tres peones. Quien sale en primer lugar gana, si sabe jugar, advierte el libro alfonsí. Vence quien primero pone sus tres piezas en línea.

Alquerque de nueve: Cada jugador dispone de nueve peones. Echan a suertes para empezar primero e ir colocando alternativamente sobre las líneas del tablero sus peones, ya que el que sale primero tiene más posibilidades de ganar. El juego tiene como objetivo hacer líneas de tres peones que en el texto llama fazer ferido, es decir, ‘hacer un herido’y poder eliminar un peón al contrario. Otra manera de ganar es bloqueando los peones del oponente y que este no pueda moverse, por lo que pierde el juego. Hasta aquí las instrucciones recopiladas en el siglo XIII.

Mapa.

Además de estas indicaciones podemos decir que cada jugador debe ir moviendo, uno a uno, sus peones sobre las posiciones libres que tengan estos a su lado. Solo se hacen “molinos” alineando en vertical u horizontal, nunca en diagonal (a no ser en los tableros que sí disponen de ellas). Cada vez que un jugador hace un “molino” puede capturar o “moler” una ficha del adversario que saca del tablero y ya no se recupera. Está prohibido capturar una ficha que está adentro de un molino a no ser que ya no queden otras disponibles. Antes de empezar el juego se fijan las normas para hacer molinos, es decir, si se puede o no y en cuántos movimientos; una vez hecho un molino, deshacerlo y volver a rehacerlo. Hay normas que solo permiten hacer nuevos molinos en líneas diferentes.

El jugador que se queda solo con tres peones puede moverlos a cualquier hueco (por turno). Y por último, se pierde el juego cuando se tienen todos los peones bloqueados o cuando solo quedan dos y ya no se puede hacer “molino” para eliminar peones del contrario.

LOS ALQUERQUES DE SANTA ELENA, AINIELLE Y LA ISUALA

De los tres alquerques localizados hasta la fecha, dos de ellos (Ainielle y Santa Elena) corresponden al conocido como alquerque de 3, mientras que el de la Isuala se corresponde con lo que se conoce como alquerque de 9, número este que depende de las piezas usadas para el juego.

ALQUERQUE DE LA ERMITA DE SANTA ELENA

La ermita de Santa Elena, ubicada en el estrecho al que da nombre al norte de Biescas, constituyó un centro espiritual y de peregrinaje de primer orden tanto para la Tierra de Biescas como el Valle de Tena. Ubicada en un lugar con una impor- tantísima carga hierofánica, el elemento determinante y probablemente causal de esa ubicación es una cueva –denominada “La Gloriosa”– que geológicamente constituye una de las surgencias del llamado sistema Arañonera. Esta se comporta como un manantial con grandes oscilaciones de caudal, aparentemente de forma anárquica, y que la religiosidad popular hace derivar del estado de ánimo de la santa.

El edificio no posee rasgos destacables fuera de su innegable belleza al estar enclavado en un entorno natural espectacular. Se trata de un edificio ecléctico, con tres naves separadas por arcos de medio punto que apean sobre columnas (quizá el elemento más antiguo del edificio) y un ábside cuyo retablo cubre y esconde el acceso a la cueva.

La torre se levanta al sur, sobre un gran atrio al que se accede por unas escaleras. Y es en esta escalera, construida con piedra caliza del entorno (concretamente calizas cretácicas) donde, junto con otros símbolos de difícil interpretación, encontramos el alquerque.

Parece relativamente reciente. El trazo es burdo y hecho con algún elemento romo. Quizá asociado a la multitud de peregrinos que, durante generaciones, acudieron allí y que entretuvieron su tiempo de espera con este juego mientras hacían tiempo para participar en los oficios religiosos de las numerosas romerías y rogativas que allí tuvieron lugar (en algunos casos dos o tres días).

En la ermita de Santa Elena hay un ‘alquerque de tres’ grabado en el escalón del atrio de la ermita. Sus medidas son: 285 x 275 mm, con surcos de 10-12 mm.. Fotos: Agustín Monllor. Dibujo: Aránzazu Mendívil

ALQUERQUE DEL MOLINO DE AINIELLE

Desde la publicación en 1988 de la novela La lluvia amarilla, el diminuto pueblo de Ainielle abandonó su anonimato de décadas para convertirse en un destino frecuentado por cientos de personas que anualmente recorren las sendas que llevan a sus ruinas.

El único elemento arquitectónico salvado de la desolación arquitectónica reinante es su molino harinero, situado a media hora del pueblo, en la confluencia de dos pequeños barrancos que aportaban el caudal suficiente para su funcionamiento.

Se trata de un edificio simple, funcional, fechado, según reza el dintel, en 1763. Se puede visitar, conservado en perfectas condiciones, debido a una restauración realizada en la década de los 80 por Amigos de Serrablo y otra en la década del 2000 por la Asociación Erata de Biescas y el Ayuntamiento de esta localidad.

En el suelo que separa la zona de molienda del cárcavo de evacuación de aguas, se colocaron algunas de las muelas que se desecharon por desgaste u otros motivos… probablemente su peso y gran tamaño no aconsejaba llevarlas demasiado lejos.

En el molino de Ainielle hay un ‘alquerque de tres’ grabado sobre una muela en desuso. Sus medidas aproximadas son: 141 x 128 mm, con surcos de 7-10 mm.. Fotos: Carlos Tarazona. Dibujo: A. Mendívil

En una de ellas, una volandera de arenisca turbidítica situada cerca de la puerta y tallado para aprovechar la luz que entra por esta, encontramos otro de los alquerques.

Al igual que el de Santa Elena, se trata de una talla tosca, hecha con algún elemento no demasiado afilado que debió servir para entretener las largas esperas inherentes al trabajo de la molienda, más si cabe, cuando, seguramente en algunos periodos, se debió estar condicionado al almacenaje de menguados caudales que hicieran funcionar la maquinaria.

ALQUERQUE DE LA ISUALA

El despoblado de La Isuala se sitúa en la ladera sur del pico Manchoya (2035 m) en una zona absolutamente deforestada.

No es fácil llegar a lo que constituye ahora mismo un yacimiento arqueológico del que solo es reconocible la cimentación de una iglesia románica (s. XII), otra del XVI reconvertida en cuadra y, sobre todo, gigantescos montones de piedras de lo que fueron casas y edificios auxiliares.

Isuala generó documentación desde 1495 hasta 1695, momento en que quedó definitivamente abandonadoNavarro López, J. M. Geografía medieval de Serrablo. Ed. IEA. 2000. aunque Adolfo Castán, por algunos restos encontrados, retrotrae el origen del poblamiento hasta el siglo VIIICastán Sarasa A. et al. Guía de Sobrepuerto. Ed. Asociación Ballibasa y Sobrepuerto O Zoque”. 2014.. En este contexto, desubicado y de forma casual, encontramos en octubre de 2016 el último de los alquerques, en este caso uno de 9.

En el despoblado de La Isuala hay un ‘alquerque de nueve’ grabado sobre una piedra de arenisca. Sus medidas aproximadas son: 210 x 180 mm, con surcos de 7-11 mm.. Foto: José Miguel Navarro. Dibujo: A. Mendívil

CARACTERÍSTICAS MATERIALES DEL SOPORTE

Se trata de un bloque monolítico de arenisca de flysch, propia del entorno, de forma irregular, de 10 cm de grosor, en el que se grabó un cuadrado de poco más de 20 cm de lado con otros dos, de menor tamaño inscritos.
La talla es, como en los ejemplares precedentes, bastante tosca, probablemente obtenida con la técnica del punteado (con un elemento puntiagudo se golpea sobre la roca de forma perpendicular y posteriormente se unen los puntos entre sí) hasta obtener el relieve.
Dado el lapso temporal abarcado por el poblamiento y dado que el diseño de los tableros apenas sufrieron variaciones a lo largo de los siglos, no es posible establecer una data fiable aunque parece, por el grado de erosión, que no deberíamos ir más allá del siglo XVII, es decir, justo en el momento en el que se abandona el poblado… abandono que no significa que no hubiera presencia antrópica secular ya que se trata de una zona de pastos objeto de litigios por parte de las dos poblaciones más cercanas –Oto y Escartín– y donde, todavía hoy, podemos encontrar abundante ganado en época estival.

LA COMUNICACIÓN DEL HALLAZGO A PATRIMONIO

Ante la imposibilidad de recoger la pieza y entregarla a las autoridades, se dio noticia de ella al servicio de cultura de la comarca de Sobrarbe y a la guardería forestal aunque, hasta la fecha, no ha habido ningún interés, que nos conste, por su parte.
Nosotros, ante el peligro de expolio o de simple desaparición entre las millones de piedras que allí se encuentran, nos limitamos a dejar el relieve boca abajo (para preservarlo de agentes atmosféricos, pisadas de animales y para que no sea evidente al paso de personas) y recoger las coordenadas GPS de su localización.
Aunque afortunadamente no es posible llegar en vehículo hasta el poblamiento, la recuperación de la pieza no sería demasiado difícil teniendo en cuenta que, al menos una vez al año, un helicóptero sube sacas de sal a las vacas que pastan allí durante los meses estivales.

PRIMER CAMPEONATO MUNDIAL DE ‘ALQUERQUE DE NUEVE’ “SOBREPUERTO”

Como anécdota reseñar que en el verano de 2017 y dentro de la IV Andada de Sobrepuerto, las asociaciones organizadoras, Erata de Biescas y O Zoque de Yebra, organizaron el I Campeonato Mundial de Alquerque de 9 “Sobrepuerto” entre los excursionistas participantes, que tuvieron el privilegio de hacerlo sobre el tablero original de la Isuala.

Al final, las inclemencias meteorológicas y la premura de tiempo hicieron que el campeonato se completara en la localidad de Bergua, donde se pernoctó, sobre tableros realizados en cartulina y que reproducían el relieve original.
Los premios fueron una reproducción artesanal del tablero tallada en piedra para la primera ganadora (Mónika Pérez), una botella de vino de Barbenuta para la segunda (Olatz Fernández) y una botella de cerveza artesana de Tramacastilla para los dos terceros, Jaime Masó y Antonio Caba.

I Campeonato Mundial de ‘Alquerque de 9’ “Sobrepuerto”.. Fotos: José Miguel Navarro I Campeonato Mundial de ‘Alquerque de 9’ “Sobrepuerto”.. Fotos: José Miguel Navarro

COMENTARIO FINAL

Hemos visto cómo el juego milenario del alquerque, con probable origen en Asia y ejemplares repartidos por todo el mundo, dejó su huella en las tierras del Pirineo central. No podemos precisar sus cronologías pero sí es evidente que en los tiempos de espera de espacios de reunión como molinos o lugares de culto, se practicaba este juego de estrategia del que presentamos tres ejemplos. Un juego que, pese a la sencillez aparente, atraviesa fronteras y sigue generando abundante bibliografía al respecto, bien mostrando su uso lúdico o simbólico.

Animamos a todo aquel que conozca algún grabado de alquerque que nos informe de su localización para ir conformando un catálogo de ejemplares.