Arte y cultura popular

Hay una serie de obras que nos expresan con sencillez, pero no con simpleza, el pensamiento y la sensibilidad de los pueblos. Y este pensamiento, esta sensibilidad, que son los sustentos de un carácter nacional o local, nos han reunido aquí para lograr una definición de cultura popular y comenzar la dura tarea de salvarla de un olvido inminente. Lograr, en fin, rescatar casi un sueño de siglos ya que debemos comenzar afirmando que el arte popular es la memoria gráfica, técnica y artística del hombre.

Al hablar de arte y cultura popular estamos aceptando una dualidad en el hecho cultural: la existencia de una expresión oficial y de una funcionalidad popular. Algunos autores intentan ver todo el arte como obra popular, con lo cual estamos ante un peligro específico. Herbert Read ha planteado esta grave dualidad en el proceso dialéctico de la historia.

El arte típico de un período es el arte de la elite y este arte sólo tendría carácter popular en un estado hipotético de sociedad sin clases. Incluso podemos llegar más allá al leer que Lenin, en su obra "El Estado y la Revolución", afirma que una revolución no lleva consigo la desaparición de la elite. Ejemplo claro puede ser el arte soviético oficial de hoy que requiere la aprobación de una minoría política.

En consecuencia aceptamos la dualidad pero no olvidando que la obra de arte es una manifestación del espíritu, hecha por el hombre y que, se quiera o no, arte es expresión.

Pero a veces ese arte es una forma de expresión en la que se unen la necesidad material con la necesidad espiritual de plasmar ideales, y esta expresión de creatividad está enraizada en la naturaleza, en las tareas diarias de la vida. Este arte sólo se produce por el esfuerzo común y por ello ya es arte popular, ese arte que practica el pueblo anónimamente. Como dice la doctora Becker - Donner "es algo que lleva dentro el artesano y que no se puede aprender: es la auténtica sabiduría del pueblo".

El arte popular nos llevaría a dos ideas: el arte como oficio, que estudió ya Bruno Munari, y al concepto de artesanos de lo necesario que ha comprobado a lo largo del planeta Christopher Williams.

Estamos ante un arte funcional, utilitario, original, expresivo, autosuficiente y antiguo. Pero vamos a intentar lograr unos principios básicos que definan la cultura o el arte popular.

En primer lugar observaremos que la línea crea y da forma, da movimiento y volumen, mientras el color está muy ligado al simbolismo. La forma de la obra popular es una organización del fin para el que se ha hecho. Todo ello se matiza con cierto barroquismo que crea el ambiente a la obra, obra que presta a la comunidad un servicio y por lo tanto tiene una función social. Hay que destacar, no obstante, que esta función social del arte popular, según Ruskin (1851), fue desintegrada por la Revolución industrial.

Por último lo popular se caracterizaría por una emotividad creativa, por ser un acto común, un acto del pueblo. Estamos ante un arte que todo el mundo entiende, aunque sea desconocida la cultura que lo produzca. De esa cultura popular que es la expresión más concreta del deseo y de la tenacidad de vivir.

Pero quien produce la mayoría de este arte popular: el artesano. Concepto que asimilamos a otros dos: Turista y ocaso.

Ya afirmó Daniel Rubín, que su propia crisis ha puesto de moda el arte popular. Y ante la crisis los gobiernos han probado diversas soluciones: tomar el lugar del comerciante como en Arte españa, impartir enseñanzas manuales, organizar ferias, organizar cooperativas artesanales,... La India ya ha levantado su censo de artesanos, los Países Bajos organizan el artesanado, en Escandinavia se fundan cooperativas para evitar la degradación que ataca a este arte con la comercialización.

El arte popular se difunde partiendo de la pintura costumbrista y las vías del ferrocarril, recibiendo el gran espaldarazo en Méjico a raíz de la Revolución de 1910. En 1921, en ese país, se redacta el primer gran catálogo sistemático de "Las artes populares de México".Y Méjico llevara la Feria Internacional de Sevilla, en 1930, una colección de arte popular que será la base del Museo Nacional de Artes e Industrias Populares inaugurado en Mayo de 1953. El Banco de México y la Universidad Nacional pagan estudios sobre arte popular y los publican mientras se aprueba un fideicomiso especial a los bancos mejicanos para fomento del arte popular. Al ser sede de los juegos de la XIX Olimpiada organizan como punto clave una exposición de arte popular de 68 países, colecciones que compra Méjico para su Museo de arte Popular.

Frente a esto, en otros países, solo se ve la salida de la comercialización del arte popular. Esta política envilece su contenido, el artesano pierde su interés, trabaja como un autómata. Pero qué va a pasar con los 165 millones de artesanos que existen en nuestro planeta? Todos sabemos una realidad: el artesano es un artista en potencia, en tanto que el artista es un artesano en su formación. Y no olvidemos nunca que el arte popular es un asunto de carácter espiritual y no solamente un problema tecnológico y económico.

Volvamos a decir con Daniel Rubin que "el arte popular es la memoria gráfica, técnica y artística del hombre". Y el hombre pierde hoy su memoria, entre todos hay que evitarlo y en este momento ustedes tienen la palabra.