Notas de toponimia Serrablesa

1.- Introducción.

No pretendemos con la serie de artículos que ahora iniciamos, estudiar toda la toponimia serrablesa en profundidad, pues, como es fácilmente comprensible, esa tarea desbordaría los límites de espacio impuestos por nuestra revista. Tan sólo quiero hacer una aproximación al estudio de la toponimia mayor de nuestra comarca, para establecer, si es posible, la lengua a la que pertenece, y poder remontarnos de esta manera a los tiempos antiguos, intentando reconstruir el pasado lingüístico serrablés.

Claro que, no podemos guiamos sólo por el estudio de la toponimia mayor, puesto que, entonces, el trabajo quedaría poco afianzado, llegándose, incluso, a soluciones erróneas. Por lo tanto, es imprescindible ayudarse de la toponimia menor, ya que en ésta han quedado petrificadas evoluciones fonéticas perdidas ya en el habla de la comarca. Desgraciadamente no hay ni un solo trabajo toponímico publicado, que se refiera a algún punto de nuestra zona, por lo que nuestra tarea se verá dificultada en parte.

Para profundizar en el estudio de las lenguas antiguas, la Historia y Arqueología deben prestar su ayuda a la lingüística, pues será el único modo de caminar con seguridad. Esto no quiere decir que no vayamos a dar tropezones -nada más ilusorio- pero de ese modo será más difícil que se produzcan, y en caso de que así sea, contaremos con una ayuda firme para continuar.

Hoy en día poseemos bastantes datos históricos que nos permiten reconstruir el pasado del Alto Aragón, de una manera bastante aproximada a cómo fue en realidad Una visión de conjunto de la situación de los pueblos que habitaban el territorio aragonés puede verse en G. Fatás, "La antigüedad" en Los Aragoneses, Madrid, 1977, pp. 67-92. En cuanto a la provincia de Huesca pueden verse los diferentes capítulos del libro colectivo El Alto Aragón, Historia, Cultura, Arte, Madrid, 1976.. Pero en lingüística no ocurre lo mismo, nos faltan esos estudios de conjunto y otros parciales, que permitirían extraer conclusiones generales en cuanto a áreas fonéticas o léxicas, e incluso establecer los límites de las antiguas lenguas prerromanas. Los historiadores griegos y romanos nos hablan poco de los Pirineos Una aproximación al tema en G. Fatás "La población prerromana del Pirineo Central según las fuentes y los testimonios antiguos" Actes del 2º Col·loqui Internacional d'Arqueología de Puigcerdà, Puigcerdà, 1978, pp. 211- 223., faltándonos, por ello, nociones fundamentales. La situación se agrava en lo que atañe a la lingüística. La naturaleza de la lengua o lenguas Cfr. A. Tovar, Estudios sobre las primitivas lenguas hispánicas, Buenos Aires, 1949; sus artículos en la Enciclopedia Lingüística Hispánica, Madrid, I, 1960, pp. 5-26 y 101-126; "Los Pirineos y las lenguas prelatinas de España". Actas del I Cong. Int. de Est. Pir., Zaragoza, 1951, pp. 149-152; M.L. Albertos, "Lenguas primitivas de la Península Ibérica", Bol. Sancho el Sabio, 17, 1973, pp. 69-107. que se hablaron antes de la llegada de los romanos nos es mal conocida, igual que el número o parentesco de las mismas. Hoy por hoy lo que sí está bastante claro es que se puede establecer una clasificación de dichas lenguas prelatinas en dos grandes grupos: lenguas indoeuropeas y lenguas no indoeuropeas. Entre las primeras destaca el céltico, y entre las segundas el ibérico y el vasco. Los límites entre ambos tipos son difíciles de precisar y, frecuentemente la aparición de nuevos textos epigráficos puede hacer variar nuestras opiniones Cfr. A. Tovar, "Las inscripciones de Botorrita y Peñalba de Villastar, y los límites orientales de los celtíberos". Hispania Antigua, III, 1973, pp. 367-405.. De todas formas, grosso modo, parece que las lenguas no indoeuropeas ibérica y vasca fueron las más extendidas en Aragón, y más concretamente en nuestra Provincia.

¿Qué áreas ocuparon cada una de ellas? La extensión y límites se referirán siempre a nuestra Provincia. En ningún caso deben entenderse, pues, como referidos a la totalidad de la Península.. He aquí una pregunta con respuesta difícil. Algunos estudiosos opinan que el ibérico pudo llegar hasta la línea formada por Jaca-Sabiñánigo, incluyendo por el Occidente la comarca de las Cinco Villas zaragozanas, que establecería el límite con dialectos indoeuropeos, mientras que por el Oriente se introduciría por gran parte de la actual Cataluña. Así mismo, esos mismos lingüistas consideran que la lengua vasca comprendería los valles pirenaicos situados al norte de Jaca, Sabiñánigo, Boltaña, Campo.

Ahora bien, a la vista del gran número de topónimos que se extiende en los alrededores de Huesca, y por las sierras de Loarre, Gratal, Guara y Somontano Barbastrense, estamos en condiciones de afirmar que aquélla se extendió hasta muy cerca de Huesca, y quizás incluso, comprendiese ésta misma. Por supuesto que estas hablas vascas o mejor vascoides eran, sin duda, diferentes a los dialectos vascos de hoy, y no será más que poco a poco y después de varias generaciones de investigadores cuando podremos reconstruir su vocabulario y la gramática. Por el momento nos tenemos que resignar a ignorar mucho.