El jabalí

Reproducción

La hembra del jabalí puede reproducirse hacia los 18 meses, y el macho a los 2 años. Los jabalíes se aparean en invierno, entre noviembre y enero, según las localidades y las disponibilidades alimenticias. Es por ahora, cuando los viejos machos solitarios comienzan a aproximarse a las piaras para apoderarse de las hembras. Si la piara no ha recibido con anterioridad ningún otro macho, el recién llegado será el sultán de la piara, pero si ya había llegado con anterioridad otro macho, tienen lugar violentísimas peleas, llegando a brotar la sangre de ambos contendientes. Es en esta época, cuando los jabalíes machos disponen en los costados y flancos de un escudo defensivo muy grueso, que hace que las heridas no sean tan graves.

Establecidas las jerarquías sexuales, cada macho adulto acaba como poseedor de dos o tres hembras como mínimo. Durante este periodo los machos pierden hasta un 20% de su peso total en las luchas y combates. Previamente, el macho sultán, ha expulsado del grupo a los jabatos del año y a los machos de un año. El cortejo nupcial está basado en maniobras toscas y primitivas, a las que la hembra corresponde de un modo pasivo, con breves trotes. El macho la persigue entonces, encerrándola en apretados círculos, recortándola, orinando con frecuencia y empujándola. A estas alturas la fémina consorte comienza a responder a las sugerencias de su galán, lo que da lugar a cariñosos mordiscos y frecuentes entrechoques de hocicos. Comienza a emitir entonces el verraco un rítmico gruñido característico que desencadena en poco tiempo con la receptividad de la hembra, manifestada por una absoluta inmovilidad. Tan pronto acaba el periodo de cubriciones, los machos adultos, cansados y enflaquecidos, abandonan la piara, para retornar a su vida solitaria.

La gestación es un poco más larga que en los cerdos domésticos y se prolonga durante 115-135 días. Antes del parto, la hembra prepara sobre una depresión del suelo que ella misma ha dispuesto un lecho de hojas, ramas, helechos y musgos, muy difícil de descubrir. La misión de esta depresión no es otra que abrigar a los cochinos pequeños.

La camada está compuesta de 2 a 4 pequeños en el caso de las hembras que crían por primera vez, y de 4 a 7 en el caso de las adultas. No obstante, no son demasiado raros los partos de 8 ó 10 crías. Los jabatos nacen provistos de ocho dientes que utilizan al poco tiempo de venir al mundo, ya que uno de los primeros actos de los jóvenes es pelear entre ellos para establecer una jerarquía de lactancia, de acuerdo con lo cual los superiores se apropian de los pezones con más leche. Como todos los vertebrados recién nacidos, los jabatos tienen el hocico más corto, y en general todas las formas más redondeadas que los adultos. Su rasgo diferencial más característico, independiente del tamaño, es el colorido, pues están cubiertos de una capa pardo-amarillenta, color hoja seca, listada de tonos más claros, lo que los camufla perfectamente sobre el suelo del bosque. Cuando los rayones oyen el grito de alarma de su madre, recurren a la inmovilidad como mecanismo defensivo.

Explosión demográfica

Como ya se ha visto con anterioridad, los jabalíes son extraordinariamente fecundos. Además, en los lugares donde la comida abunda todo o casi todo el año, las jabalinas pueden realizar dos crías, una en primavera y otra en otoño, por lo que una jabalina adulta da a luz en estas condiciones hasta 12 ó 15 rayones por año.

Esta extraordinaria capacidad reproductiva debe ir acompañada, lógicamente, de numerosos mecanismos limitantes que eviten una explosión demográfica de la población de cerdosos. Pero estos mecanismos, nunca se cumplen tajantemente, ya que en la actualidad, la población de jabalíes española parece haberse disparado y están conquistando nuevas regiones. El no cumplimiento estricto de estos mecanismos, en la mayoría de las ocasiones está provocado por la actuación del hombre, quien perturba el medio en que desarrollan la vida los jabalíes, eliminando -aparte de algún ejemplar de jabalí- todos sus enemigos naturales, como son los lobos, águilas reales, linces, quedando como único elemento que depreda sobre ellos el hombre.

Como ejemplo práctico, puedo poner que años atrás, de los seis rayones que podía dar a luz una jabalina adulta, al menos cinco de ellos resultaban muertos presas de los lobos, linces y águilas, así como por inclemencias atmosféricas (nieve, fuertes vientos, etc), deforestación de bosques y cazadores. Después de la actuación en mayor o menor grado de estos factores, solamente llegaba a adulto un jabato. Con este porcentaje era casi imposible que la población aumentara, y sólo conseguía mantenerse estable. En la actualidad, de esos mismos seis rayones, seguramente que un mínimo de cuatro jabatos llegarán a adultos, habiendo solamente dos bajas, provocadas únicamente por la acción de los cazadores. El resto de los factores existentes hace unos años ya han desaparecido como consecuencia de la acción directa del hombre, matando y saqueando las poblaciones de linces, águilas y lobos, así como el descenso relativo de la deforestación. Así, con estos cuatro jabalíes que llegan a adultos, la población está aumentando considerablemente, rompiendo con los mecanismos limitantes de poblaciones.