Serrablo: Historia y arte de los siglos X y XI

Imagen de Durán Gudiol, Antonio

CONFERENCIA QUE D. ANTONIO PRONUNCIO EN SABIÑÁNIGO

Todo el trabajo que el conferenciante lleva desarrollado hasta la fecha queda definido por las palabras que a modo de introducción pronunció en la citada  conferencia. Dicen así: "En todos mis estudios de investigaciones he procurado seguir siempre una línea directamente a las fuentes: los documentos, por una parte, la Historia, y las piedras, por otra parte. Quizá se me podría tachar alguna vez de partidista, de parcialidad, pero no ha sido nunca jamás esa norma en mi conducta intelectual. Siempre he procurado y procuraré B. m. la objetividad, el buscar el dato, el encontrarlo en el documento o en la piedra tal y como es y buscar la verdad de esos siglos, que constituyen el fundamento de nuestro pueblo. Buscar siempre en ellos la cosa lo más aproximadamente posible a la verdad, dejándome de partidismos y parcialidades, porque al fin y al cabo todos somos altoaragoneses, todos somos aragoneses y todos nos debemos a un mismo espíritu y a una misma letra".

Pasamos ahora a transcribir lo que podemos considerar como la primera parte de tan ilustrada conferencia.

"En primer lugar me parece que es obligado, en esta ocasión decir algo que justifique una idea geográfica, que, a veces, o a mi me lo parece, ha sido o es mal interpretada, pero sí interpretada no de una manera objetiva. Me refiero al nombre de la región de SERRABLO. Vaya la primera parte de esta charla a justificar históricamente esta denominación de región serrablesa.

Alejándonos en el tiempo se ve como a punto de producirse las grandes ofensivas aragonesas del siglo XI contra los musulmanes de la marca superior de Aragón el mapa de la actual provincia de Huesca presentaba este aspecto: Un condado, que después se llamó de Aragón, que era fundado en los valles de Echo y de Ansó en el año 830, y que alcanzó su máxima expansión alrededor del año 920, o un poco antes, cuando alcanzó el valle de Acumuer, en el este de Aragón, y llegó en el sur hasta las cimas de la Sierra de S. Juan de la Peña. Esta es la región de Aragón propiamente dicha, a la que llamó repetidamente el Viejo Aragón. Después viene la región de Serrablo, saben ustedes, como su espina dorsal es el río Gállego, que era poblada por cristianos súbditos del waliato de Huesca, que desconocieron los movimientos de liberación que había promovido la corte carolingia en la primera mitad del siglo IX partiendo de los valles de Echo y Ansón y el Sobrarbe, y que permanecieron fieles a las autoridades de Huesca. Venía después sobre el mapa de los siglos VIII y IX el condado de Sobrarbe, enclavado como se sabe en las  montañas delimitadas por los ríos Alcanadre y Cinca, al sur de Boltaña y de l'Aínsa. Ya se ha desconocido más por los historiadores modernos la región de las Valles, que es la zona de la alta montaña pirenaica, fantásticamente bella, difícil y poco poblada. Venía después otra región, tampoco tenido en cuenta, que era la Ribera del Cinca, que era islamizada, rica y que se iniciaba en la legendaria l'Ainsa. Más al Este, el condado de Ribagorza, de origen tolosano, fiel a la política franca y diócesis independiente con sede en Roda de Isábena. La mitad sur de la actual provincia de Huesca con las ricas ciudades de Huesca, Barbastro y Fraga era plenamente islamizada y poblada por descendientes de aquellos cristianos que se convirtieron al Islam en el siglo VIII, y que se llamaban muladíes, y al mismo tiempo poblaban también la zona baja pequeñas minorías de mozárabes y judíos.

Eclesiásticamente, las citadas regiones, menos la del condado de Sobrarbe y en la tierra llana la zona situada al Este del río Cinca, dependían del Obispo mozárabe de Huesca, a quien conforme al lugar en que ejercía jurisdicción, esto es muy de tener en cuenta, se le daba las in titulaciones de Obispo de Aragón, si actuaba en Aragón; de Sasabe, si actuaba en el valle de Sasabe; y de Serrablo si actuaba en el Serrablo. Y ello fue así hasta que el año 1076 el rey Sancho Ramírez erigió el obispado de Jaca con sede en esta ciudad, que acababa de fundar, y con territorios segregados de la diócesis de Huesca. Es muy de tener en cuenta lo que acabo de decir de los Obispos mozárabes de Huesca, porque aún es corriente una leyenda de que los citados Obispos cuando la invasión musulmana o árabe se refugiaron en el Norte del Pirineo. No fue así, sino que continuaron en Huesca residiendo, por lo menos de manera general y teniendo allí su catedral, que subsistió hasta los mismos días en que Pedro I de Aragón y de Navarra conquistó la ciudad de Huesca.

Sigamos con estas nociones geográficas que creo importantes.

Según las fuentes documentales más antiguas, el Viejo Aragón estaba formado por una serie de "pagos", de los que conocemos los nombres del Seguricum o Suguricum, ubicado en el valle de Echo, del cual viene el nombre actual de Aragón Suborden, país de los segúricos. El pago de los labasales, en el llano y valle de Ansó; el sasarense, en los valles de Sasau y de Laurés; el Sobale o Sobaleses, que es la actual comarca del Bailés y el Jaustano, en el campo de Jaca.

La delimitación diocesana de Jaca en el 1076, partió de la configuración adquirida por el condado de Aragón hacia el año 920, poco antes de ser incorporado al reino de Navarra por derecho de conquista. El Viejo Aragón, en suma, abraza los valles de Echo, Ansó, Aragüés, Laurés, Sasau, Garcipollera y Tena, perpendiculares a la cresta pirenaica, el llano de Ansó, canal de Berdún, el Sailés, el valle de Atarés y el Campo de Jaca. Detengámonos un poco más en lo de Serrablo, región como hemos apuntado antes menos conocida por la historiografía moderna. Está la existencia de esta región en documentación, que por lo menos podemos remontar al siglo XI. Es de esta centuria un documento que precede al monasterio serrablés de Fanlo, en el mismo corazón del Serrablo, entre los valles de Bornes y Basa. En este documento, con fecha del 16 de marzo de 1054, los esposos Gimeno Cordello y Blasquita de Belarra, en el valle de Gorga, donan el monasterio fanlés una heredad en Allué, en el valle de Basa, con un casal y sus remontes. Lo interesante de este documento, es que el "ascatacolo" o final del mismo, tras la cita de los reyes Ramiro I de Aragón y García Sánchez de Navarra, se nombra al Obispo Don García "in Sarraulo". Era costumbre en la época después de poner la fecha y el lugar de otorgación del documento, poner una serie de nombres empezando por el del Rey, después el de los Obispos y después el de algunos "seniores" de los que tenían más influencia en la época. En este documento de 1054, pues se habla del Obispo Don García "in Serraulo". Para que se vea mejor la validez demostrativa de este documento, será bueno recordar dos documentos de la misma procedencia de Fanlo, que evidencian la paridad geográfica de los conceptos de Sobrarbe, Serrablo y Aragón. Emanados ambos de la Chancillería de Ramiro I, lleva el primero la fecha de 1051, y está datado el segundo en el monasterio de S. Juan, que no es el de la Peña, a 19 de Marzo de 1058 son dos privilegios reales concedidos a S. Andrés de Fanlo y al abad Banzo. Ambos documentos citan al mismo Obispo García intitulándolo Obispo en Sobrarbe y Aragón. Dice textualmente "Episcopo Donno García in Aragone et in Superarbi". Por consiguiente, de esas citas que acabamos de ver, se ve como este prelado ejercía su jurisdicción en estas tres regiones. En serrablo, en Aragón y en Sobrarbe. Regiones que geográficamente son equiparadas, consideradas de la misma entidad o de la misma categoría. Es lógico creer, que Serrablo, como región o entidad geográficamente diferenciada, no acababa de surgir a raíz precisamente de la extensión del documento en 1054, sino que tenía naturalmente vigilancia muchísimo anterior, es decir, del siglo X, por lo menos.

Ahora bien, allí se nos nombra el Serrablo, pero en realidad el Serrablo ¿qué ámbito geográfico tenía? Sí, podemos conocer un poco mejor la región serrablesa por un manuscrito que se titula "Super officiis Aragonum", que es del siglo XIV y que fue publicado y transcrito por el Sr. Martínez Ferrando. Según este texto, el Alto Aragón se dividía en dos merinados: el de Jaca-Ejea y el de Huesca-Barbastro. Y asimismo se subdividía en dos sobrejunterías: la de Jaca-Huesca y la de Barbastro-Sobrarbe-Las Valles. La sobrejuntería de Jaca-Huesca contaba con cinco lugartenientes de sobrejuntero. Las sobrejunterías eran, diríamos ahora, las juntas municipales que se encargaban del mantenimiento del orden público en sus respectivas demarcaciones. De estas cinco lugartenientes de la sobrejunteria de Jaca-Huesca, la primera iba desde los Pirineos hasta Sierra Llobada. La segunda, que intitula de Serrablo, dice el documento que comenzaba en Gavín, en tierra de Bisecas, y terminaba en Bellostas. La tercera comprendía las tierras de Huesca. La cuarta, según el mismo documento, "Bolea e circunstancias" y la quinta Sariñena-Ontiñena. La sobrejuntería de Barbastro-Sobrarbe-Las Valles tenía cuatro lugartenencias, que eran las de Monzón-Litera, Barbastro-Alquézar, Aínsa-Sobrarbe. Y la de la Sierra de Sabe en Suso.

La división político-administrativa medieval altoaragonesa contaba con los bailíos de Jaca, Huesca, Sariñena, Barbastro y "Ainsa e Sobrarbe e Las Valles". Y dentro del bailío de Jaca estaban los justiciados del Valle de Tena, de Berdún, de "Cortillas e Cuartas e Basarán", que es el llamado valle de Cuartas o valle de Rava, también pertenece al Serrablo y el "Puent de Fanlo", es decir toda la zona central del Serrablo.

Conforme pues a la ordenación geográfica-civil del Alto Aragón medieval, según el texto que seguimos, la región de Serrablo, tan perfilada como sus vecinos Aragón, las Valles y Sobrarbe, comprendía por lo menos tierra de Bisecas, la ribera oriental del Gállego, el valle de Basa, el valle de Cuartas, el valle de Gorga, el valle de Aquilué y el valle de Nocito. Y decimos por lo menos, porque pueden excluirse el Sobremonte, el valle de Acumuer y el valle de Ahormes, por razones históricas, ya que fueron asignados al Viejo Aragón, es decir, al condado de Aragón, en la distribución diocesana del año 1076, aunque geográficamente son tributarios del río Gállego, y por tanto de la región de Serrablo.

En la geografía eclesiástica medieval el concepto geográfico serrablés se complicó al desplazarlo al mediodía, iniciándolo en el valle de Nocito y extendiéndolo hasta el Somontano y la tierra baja. Si en lo civil Serrablo era la zona comprendida, como hemos visto, entre Gavín y las Bellostas; en lo diocesano, el arcedianato de Serrablo, sumamente fraccionado por los territorios jurisdiccionales de la abadía de Montearagón, comprendía el valle de Nocito y siguiendo el curso del Guatizalema llegaba hasta los mismos pueblos de Huerto y Grañén.

¿Por qué todo esto? Porque a la hora de perfilar las jurisdicciones de las diócesis de Jaca y Huesca que siempre se mantuvieron diferenciadas y separadas, aunque unidas en la persona del Obispo, se procedió a un reparto salomónico de esa especie de tierra eclesiástica que no era de nadie y que era la primigenia idea geográfica del Serrablo. Y así se adjudicó al obispado de Jaca el valle de Gorga, convertido en arcedianato, cuyo titular era canónigode la catedral jaquesa. También pasó a formar parte de esta diócesis el valle de Cuartas, con el título de priorato de Rava; sin embargo, en este caso, aunque pertenecía a la diócesis de Jaca, el prior se sentaba entre los canónigos de la catedral de Huesca, hasta el año 1031, en que está dignidad de prior de Rava fue suprimida y sus rentas fueron aplicadas a los arcedianatos de las Valles y de Sobrarbe. El valle de Nocito fue adjudicado al obispado de Huesca, como parte del arcedianato del Serrablo. En cuanto a Tierra de Bisecas, ribera oriental del Gállego y valle de Basa se procedió erigiendo en estas comarcas el arcedianato de la Cámara, cuyas rentas compartían equitativamente, destinándolas a gasto de vestuario, las catedrales de Huesca y Jaca, y su titular, el arcediano de la Cámara, encargado de la administración de las rentas que se obtenían de su territorio jurisdiccional, pertenecía tanto a la catedral de Huesca como a la de Jaca, y tenía voz y voto en ambos cabildos.

Resumiendo. Me parece que geo-históricamente está clara la idea de Serrablo. Esa idea geográfica no ha surgido como por arte encantamiento, sino simplemente ha sido el producto de un desempolvo de documentos antiguos y que como hemos tratado de explicar, su idea había permanecido oculta por ese ajedrez que montaron en esta zona las diócesis de Huesca y Jaca para repartirse su territorio".

PRÓXIMO CAPITULO: SERRABLO, REGIÓN MOZÁRABE.