Siglo XIX: Crónicas de Sabiñánigo y el Puente

El Puente de Sabiñánigo, Dibujo de Gavin Día 28 de Julio de 1834, día de perpetua memoria para los pueblos de Sabiñánigo y el Puente.

En ese día fueron las llubias tan excesibas, cuales no vieron los de mayor edad, y sus extragos tales cuales jamás se oyeron por este país. A las tres de la tarde salió de madre el río Gállego y el arroyo de Saviñánigo el que ya causó mucho daño en la huerta. Repite la llubia con el mayor horror y a las cinco sufrimos la considerable pérdida del Puente pués fué tal la avenida del río Gállego, que cubrió todas las arcadas al poco tiempo que estaba cubierto, se vieron bajar grandes árboles (desde la hera del Mesón) a cuyo ímpetu advirtieron que se desplomó el Puente y tal fué su ruina, que voló enteramente. El arroyo llamado de Saviñánigo fué una lástima los daños que causó en este segunda avenida; pues destruyó caminos, arrancó árboles, derribó paredes, arrebató parte de la mies ya segado y taló e inutilizó campos y huertos dejando a algunos de estos sin figura de tales. No murió persona alguna, pero sí la casa llamada el Mesón del Puente padeció en grado, que se inundó toda ella, llegó el agua hasta la mitad de las ventanas más altas, entrando por las que caen a la carretera, y saliendo por las que miran al corral. Todos abandonaron la casa y sólo uno de Saviñánigo llamado Ramón Pardo (alias Terrible) pernoctó en ella, el que por no poder salir por estar circundado de agua, pasó la noche en lo alto de la casa. Este edificio, al ímpetu de las aguas, se abrió por cuatro partes, más no por eso quedó inutilizado. No hubo lugar para extraer efecto alguno, por lo que se perdieron algunas alajas, las que sobre las aguas marcharon por las ventanas con cuatro botas de vino que entre otras cosas vio sobre las aguas, y salir por las ventanas el expresado Ramón Pardo. De cuatro cerdas de cría con doce cerditos de leche sólo se ahogó una grande y tres pequeños, salvándose los restantes en lo alto de la casa, en donde se guarecieron con el auxilio de las aguas. La Iglesia y Sacristía de Saviñánigo, también se inundó, entrando como una muela de agua por el Presbiterio; y el daño causado fué desplomarsen las sepulturas, en grado que todo el cuerpo de la Iglesia se empavimentó de nuevo.

Es la verdad sencilla de lo ocurrido en tan aciago día y para que conste en lo venidero firmo la presente en Saviñánigo a 1º de Agosto de 1.834. Año de mi noviciado.

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Día 28 de Julio de 1.866, día de perpetua memoria para los Pueblos de Saviñánigo y el Puente por las averías y desgracias ocurridas en dicho día.

En este día a las once de su mañana dió otra vez vuelta el espresado puente en que se hace memoria en la plana anterior y hubo que lamentar la desgracia de una joven que llebaba sobre dos años de matrimonio dejando un niño de siete meses poco más o menos, que pasando con la comida para los peones dio vuelta la mitad del Puente, bajando con las ruinas al ondo y quedó ahogada por falta de asistencias, bajándola el agua a unos tres cientos pasos y dejarla en la ondura de unas 20 varas de profundidad, cerca de la casa del Batán de abajo. La difunta se llamaba Pascuala Sánchez, natural de Fandillo, casada en el Puente con José Bielsa.

Es la verdad de lo ocurrido en tan aciago día. Y para que conste lo firmo en Saviñánigo a 28 de Julio de 1.866.

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Estos dos documentos han sido transcritos por José Garcés y Enrique Satué, y se encuentran en el Archivo Parroquial de Sabiñánigo (Cristo Rey). Son un par de crónicas de unos sucesos muy bien relatados, por lo que sobran todo tipo de comentarios. Nuestro agradecimiento a los sacerdotes de la Parroquia.