Dos tomas de posesión del Señorío de Arruaba, en el Serrablo (1630 y 1658)

ARGENSOLA n°99

DOCUMENTO II

1658, 23 octubre. Arruaba.

Notario: Agustín Pérez, residente en Yebra de Basa (copia extendida por Juan de Sas, notario, habitante en Jaca, en 1703).

Archivo de Casa Azcón (Sangarrén).

Acta de la toma de posesión del señorío de Arruaba por don Martín López de Fanlo

Actos Posesorios del lugar de Arruaba por el Magnífico Señor Martín López de Fanlo, como señor del dicho lugar y Señor del Palacio de Fanlo y en él domiciliado.

In Dei Nomine. Manifiesto sia a todos que a los 23 días del mes de Octubre del año contado del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de 1658, en el lugar de Arruaba y en la plaza pública de aquel, ante Juan Castán y María Galindo, cónyuges, Urbez Castán e Isabel Xavierre, cónyuges, Miguel Luis y María de Arilla, cónyuges, y Martín de Otín, vasallos y vecinos y habitadores del dicho lugar de Arruaba.

Pareció personalmente el Magnífico Martín López de Fanlo, infanzón y señor temporal de dicho lugar y sus términos y señor del Palacio de Fanlo y en él domiciliado, el qual, en su nombre propio y como marido y conjunta persona de Orosia Pérez, su mujer, y aun en nombre y como procurador legítimo de aquella. constituido mediante instrumento público de poder hecho a su favor a los 5 días del mes de junio de este presente año por Pasqual Pérez, habitante en el lugar de Yebra y por autoridad real por todo el Reino de Aragón público notario testificado, habiente en aquel pleno y bastante poder, según que a mí el Notario infrascrito legítimamente me ha constado y consta y del que doy fe, en ambos nombres y cualquiere de ellos, etc.

Presentes yo el notario y testigos infrascritos y otras muchas y diversas personas que presentes estaban, les dijo y propuso a dichos vasallos y vecinos del dicho lugar de Arruaba y a cada uno y a cualquiera de ellos de por sí, que bien sabían y era notorio que el condam Mosen Pedro Pérez, Rector que fue del lugar de Yebra y señor temporal del presente lugar de Arruaba y sus términos, que están situados en el presente Reyno de Aragón y Obispado de Jaca, y el dicho lugar de Arruaba confronta con sus términos y con los términos de los lugares de Cerésola y Artosilla y pardina de Asprilla, con la jurisdicción assi civil como criminal, alto a bajo, mero mixto imperio, suprema y absoluta potestad con todos sus demás derechos dominicales, treudos, xigentenas, homicidios y otros cualesquiera al dominio y dominicatura del dicho lugar de Arruaba y sus términos tocantes y pertenecientes y por fenecer podientes y duvientes en cualquier manera, murió y es muerto y en eclesiástica sepultura enterrado, por cuya muerte en virtud de su testamento seu alias, el dicho lugar y sus términos con todas sus jurisdicciones y poder absoluto y con todos sus universos derechos dominicales, han pertenecido y pertenecerán a la dicha su principal y mujer y ha quedado y sido hecha señora de todos los dichos lugar y sus términos con todos sus universos derechos, jurisdicciones (...) les intimaba y requería que como a procurador y marido de la dicha su principal, en entrambos nombres y en cualquiera de ellos, de por sí, le dieran la verdadera (...) posesión del dicho y presente lugar de Arruaba y sus términos, con todos sus universos derechos, jurisdicción, poder absoluto y demás derechos dominicales (...) Dijo que en entrambos nombres y cualquiera de ellos, de por sí protestaba como protestó contra los dichos y nombrados vasallos y vecinos del dicho lugar de Arruaba y de cualquiera de ellos de las penas de rebelión y de las demás penas de fuero y contrafuero a él en ambos nombres y cualquiera de ellos de por sí ciertas y permitidas protestas y que podía y debía. Y los dichos vasallos y vecinos de (...) Arruaba, así hombres como mujeres, respondieron y dijeron que como vasallos sobredichos y vecinos del dicho lugar de Arruaba, tenían por muy notoria y sabida la muerte del dicho Mosen Pedro Pérez, Rector de Yebra y su último señor temporal, y que tenían particular evidencia y sabían que por su muerte, el presente lugar de Arruaba y sus términos, con todos los vasallos de aquel, así hombres como mujeres, han pertenecido y pertenecen con todos los derechos dominicales (...) a la dicha Orosia Pérez, su temporal señora, principal y mujer del dicho Martín López y como a tal estaban prontos y aparejados a darle la posesión, en cuanto a ellos era y podían, del presente lugar de Arruaba y sus términos (...)

Incontinente yo, dicho e infrascrito Notario, presentes todos los otros y arriba nombrados vasallos y testigos infrascriptos y otras diversas personas que presentes estaban, requerido por el dicho Martín López, en la dicha plaza del dicho lugar de Arruaba metiéndolo en posesión del dicho lugar, lo así de la mano derecha y como a procurador sobredicho y como a marido y conjunta persona de dicha su principal, tomando la verdadera, real, actual, corporal y pacífica posesión del dicho y presente lugar de Arruaba con todos sus universos derechos dominicales y señoriales, lo paseó por la plaza del dicho lugar, en donde hizo otros actos y cosas denotantes la posesión del dicho lugar y sus términos (...)

Y hecho lo sobredicho, (...) el dicho Martín López de Fanlo, (...) de por sí continuando la posesión del dicho lugar de Arruaba y sus términos, fue a aquellos, a la partida llamada Campo Caxico, juntamente con mí, dicho Notario y testigos infrascriptos y como estuvo en dichos términos y partida, dijo que en los dichos nombres y cualquiera de ellos, de por sí tomaba, como tomó la verdadera (...) posesión de dichos términos, y en señal de verdadera posesión de todo lo sobredicho se paseó por dichos términos y partida, en donde cortó ramas de artos y otros árboles, levantó y arrojó piedras y hizo otros actos denotantes verdadera (...) posesión de los dichos términos con todos sus universos derechos dominicales y señoriales (...)

Y después de lo sobredicho, (...) en el dicho lugar de Arruaba y en la plaza pública de aquel, el dicho Martín López de Fanlo (...) dixo que, sin nota alguna de infamia revocaba, como revocó, de alcaides y jueces ordinarios de dicho lugar de Arruaba y sus términos a todas y cualesquiera persona o personas que sean en cualquier manera y por cualesquiere personas creados y nombrados en Alcaldes y jueces ordinarios del dicho lugar de Arruaba, queriendo les sea intimado para que de la presente hora en adelante no usen ni ejerzan dichos sus oficios, so las penas por Fuero y Observancias del presente Reino de Aragón estatuídas y ordenadas.

Y con esto, incontinenti, (...) de por sí, confiando en la fidelidad, legalidad, cristiandad, virtud y buenas partes de Juan Castán, vecino del dicho lugar de Arruaba, lo nombró y creó en alcaide y Juez ordinario del dicho lugar de Arruaba y sus términos, dando y concediéndole, como le dio y concedió, todo aquel y tan pleno poder que en dichos y respectivos nombres y cualquiera de ellos de por sí dar y atribuir le puede y debe, con todos sus salarios, preheminencias, precedencias y otros cualesquiere derechos que como Alcalde y Juez Ordinario sobredicho dar y atribuir le puede. Presente a todo lo sobredicho el dicho Juan Castán, el cual con acción de gracias aceptó el cargo de dicho oficio de Alcalde y Juez Ordinario y prometió y juró en poder y manos del dicho Martín López, Señor y procurador sobredicho, por Dios sobre la Cruz, y Santos Quatro Evangelios de haberse bien y fielmente en el dicho oficio de Alcalde y Juez Ordinario sobredicho y de guardar los Fueros y Observancias del presente Reino de Aragón en cuanto tenga obligación y de conservar y defender los derechos dominicales de los dichos sus señores, so pena de perjuro, (...)

Y después de lo sobredicho (...) el dicho Martín López (...) dijo que para la buena administración de la justicia y para que haya modo de poder castigar a los reos y facinerosos, convenía y mandaba a los dichos arriba nombrados, sus vasallos, (...) que luego, en dicha plaza erigiesen y levantasen una horca, para en ella poder ahorcar a cualesquiere facinerosos y malhechores y darles ese castigo si lo mereciesen. Et incontinenti del dicho mandamiento y en fuerza de él, los dichos y arriba nombrados sus vasallos, en la dicha plaza del dicho lugar de Arruaba, plantaron, erigieron y levantaron unas horcas de madera con su travesaño, y aquellas así erigidas, plantadas y levantadas, el dicho Martín López de Fanlo, en dichos nombres y en cualquiere de ellos, de por sí mandó a los mismos vasallos y vecinos del lugar que en dichas horcas ahorcasen y colgasen un guante, los cuales de dicho mandamiento con una cuerda de cáñamo ahorcaron y pusieron colgado en el madero travesaño de dichas horcas un guante, según que todo lo sobredicho yo dicho Notario y testigos infrascriptos lo vimos assí hacer (...)

Y hecho lo sobredicho y estando en la plaza del dicho lugar de Arruaba (...) los dichos Martín de Fanlo, yo el Notario y testigos infrascritos y otras diversas personas y entre ellas unos llamados Pedro Lloro, mozo y natural del lugar de Lasieso y Bartolomé Sanz, también mozo y natural del lugar de Pardinilla y hallados en dicha plaza, entre los cuales tuvieron razones y palabras de pesar y echaron mano a los puñales que llevaban en sus cintos y comenzaron a tirarse diversas puñaladas, y luego el dicho Martín López de Fanlo, comenzó a gritar:

"¡Téngan al Señor!" y "¡Ayuda al Señor!" y acudió a prender a dichos riñentes, como los prendió, agrrando a cada uno de ellos y diciendo "¡Preso por el Señor!" y aquellos así presos los encomendó a Juan Castán, Alcaide y vecino de dicho lugar de Arruaba y le mandó los llevase a la cárcel y los tuviese en ella presos, y entonces diversas personas de las que allí estaban presentes, con mucha instancia pidieron y suplicaron al dicho Martín López, Señor y procurador sobredicho, fuese servido no los mandase llevar a la cárcel, antes los mandase librar de la capción en que los tenía, pues no había herida alguna en ellos y la pendencia no se había originado entre dichos presos de ofensa considerable. Y el dicho Martín López, en los nombres sobredichos, de por sí a dicha petición aderesció, con condición expresa que dichos presos hubieran de dar y firmar paces forales por sí y por sus amigos y validores por ciento y un año y más, y los dicho Pedro Lloro y Bartolomé Sanz, presos, que presentes estaban, con acción de gracias aceptaron el favor que el dicho Martín López de Fanlo, en los nombres sobredichos, les hacía, y se ofrecieron a dar y firmar entre sí paces en la forma foral o acostumbrada en el dicho lugar de Arruaba. Y incontinenti, aquellos y cada uno de ellos, de por sí dixeron que firmaban y juraban paces en poder de dicho Martín López, Señor y procurador sobredicho, como de hecho las firmaron y juraron por Dios sobre su Cruz y Santos cuatro Evangelios, por sí y por sus amigos y validores, por ciento un años y más, y prometieron y se obligaron a no romperlos, so pena de fractores de paces y treguas forales y otras penas arbitriarias, que conforme a los Fueros y Observancias del presente Reyno de Aragón, sive alias, les pueden ser impuestas. Y dichas paces así prestadas y juradas, el dicho Martín López de Fanlo, en los dichos nombres y cualquiere de ellos, de por sí los mandó librar de la capción en que estaban y fue aceptado por aquellos, de las cuales cosas (...) hice y testifiqué el presente acto público (...)

Y hecho lo sobredicho, (...) y en la plaza pública del lugar de Arruaba, estando en ella el dicho Martín López de Fanlo, como Señor y procurador sobredicho, asentado en dicha plaza en un banco de piedra que en ella había, arrimado a la casa de Juan Castán, ante el dicho señor Martín López, aparecieron personalmente todos los vecinos que de presente son, viven y habitan en el dicho lugar de Arruaba, que son el dicho Juan Castán y María Galindo, cónyuges, Urbez Castán y Isabel Xavierre, cónyuges, Miguel Luis y María Arilla, cónyuges, y Martín de Otín, mozo, los cuales y cada uno de ellos, como vasallos, vecinos y habitadores sobredichos, los unos después de los otros, respectivamente, estando de rodillas puestos a los pies del dicho Señor Martín López de Fanlo, Señor y procurador sobredicho, los vasallos hombres, descubiertos de sus cabezas, presentes yo el Notario y testigos infrascriptos y otras diversas personas, vecinos de los lugares circunvecinos al dicho lugar de Arruaba, que presentes se hallaban, los dichos vasallos, así hombres como mujeres, estando según dicho es, de rodillas, a los pies del dicho señor Martín López de Fanlo, Señor y procurador sobredicho, estando aquel asentado según dicho es, y cubierta su cabeza con su sombrero, aquel entre sus manos tenía y tuvo las de dichos sus vasallos y de cualquiera de ellos, teniéndolas aquellos cogidas. Y el dicho Martín López de Fanlo, haciendo una cruz con los pulgares de sus manos sobre los dichos vasallos, respectivamente y cada uno de ellos, por su orden de unos después de otros, aquellos y cada uno de ellos dijeron y respective dijo que prestando los homenajes que como vasallos al dicho su Señor, como marido y procurador de la dicha su principal y mujer Orosia Pérez, Señora temporal de el dicho y presente lugar le Arruaba y sus términos, besando con sus respectivas bocas la dicha cruz que el dicho Martín Pérez con sus pulgares hacía y levantándose y abrazando al dicho Martín López de Fanlo, y besándole el hombro derecho así como el izquierdo en señal de amor y fidelidad, juraban como juraron por Dios nuestro Señor sobre la Cruz y los Santos Cuatro Evangelios en la forma sobredicha en poder de el dicho Martín López de Fanlo, su señor y como procurador sobredicho, de serlo así y a su merced como marido sobredicho como también a la dicha Orosia Pérez su mujer y principal, fieles y obedientes vasallos, y de la presente hora en adelante tener y obedecerlos como señores temporales suyos y como a tales procurarles toda honra, provecho y utilidad y evitarles todo daño, ofensa y agravio, assí de obra como de palabra, en cuanto pudieren y fuere posible, y que corno vasallos sobredichos tengan obligación so pena de perjuros e inobedientes vasallos, de las cuales cosas yo el dicho e infrascrito Notario público hice y testifiqué el presente acto público (Cláusulas de escatocolo).