Esquema general de la Guerra en Serrablo (1936-1938)

Consecuente con artículo, de esta índole impreso en el nº 70 de esta publicación, continúo con el tema según lo recuerdo.

Los bombardeos aéreos, en Sabiñánigo, llegaron pronto. El Ejército republicano, quería inutilizar las fábricas de Sabiñánigo, pues "clorato" y "explosivos", podían ser dañosos en sus frentes. La gente se asusto muchísimo, aunque los primeros proyectiles tirados, tenían poca potencia; pero hicieron daño y hubo alguna muerte.

El bombardeo en Jaca, fue más tardío. Ocurrió en Octubre de 1937, cuando ya estaba movilizada la acción de ataque en el frente del Gállego y parece tuyo por objetivo, destruir una emisora de guerra. Aquí hubo más muertes y la población se asustó mucho más.

Avanzado el verano de 1937, los llamados rojos, intentaron atacar Zaragoza. La guerra se endureció y la resistencia encontrada fue mucho mayor que la calculada. No obstante fue tomada Belchite (ciudad que quedó arruinada), Quinto de Ebro y se acercaron a la capital aunque fueron rechazados en los ataques a Zuera.

Es ahora cuando volvieron a insistir, en un frente que se les antojó débil y era el de SERRABLO, quizás pensaban que roto este podrían llegar a Jaca, Pamplona y quien sabe poder salvar a los restos de su ejército que combatía en Asturias.

El defecto de este ataque, era que la base Barbastro, estaba a no menos de 150 Km. de los frentes de operaciones y el abastecimiento de un gran contingente de batallones y su municionamiento, víveres, evacuación de heridos a través de carreteras de montaña de mal tránsito, a veces hechas a toda prisa como la de Campodarve a Boltaña y del túnel mal perforado de Cotefablo, iba a costarles muchos sacrificios. Por el contrario el frente franquista de Serrablo, mal establecido posicionalmente, con pocas fuerzas, sin línea continua de frente, tenía muy cerca la base de Jaca, de donde socorrerse y abastecerse de todos los pertrechos.

Es evidente que los de Franco, estaban algo informados de la preparación, para el asalto hacia Jaca y enviaron al Teniente Coronel Gorgojo a Sabiñánigo, poniendo su oficina en el 1er piso de la Casa de los Almacenes ARRUDI. El avance iba a empezar por todos los frentes de Gavín a la sierra de Rasal a la vez y así nos despertaron el ataque a la posición de la Ermita de San Pedro, donde como una segunda línea que era, había una sección de Servicios auxiliares, que tras breve choque cayeron presos y ante las dificultades de evacuarlos (piensen que el alto de las Cucullas de Allué estaba por las tropas de Franco), fueron ejecutados los que cayeron cautivos. Que sepa, no se salvo mas que uno que estaba de guardia y había avisado de que algunos llegaban (no le hicieron caso) y se salvó, porque el bayonetazo que le dieron le pego en el cinturón y cartucheras y el se desplomó hacia lo hondo cayendo dentro del bosque y huyó a Sabiñánigo.

Tragedia en El Puente de Fanlo.

Momentos antes de esta toma de San Pedro había ocurrido otro suceso en el Puente citado.

Sin duda, el Mando creyó que el ataque importante iba a ser por Orna y habían pedido ametralladoras, de forma que se ordenó que una sección de ellas, fuera llevada de Biescas a Orna, donde se hallaba el comandante Clara, que las esperaba en su comandancia, que era la casa de Morel o de Larré; pero estas armas no llegaron a su destino, pues al llegar a Puente Fanlo, observaron como tropas republicanas atravesaban el río un poco mas arriba de la badina de Peñabarca, de forma que el alférez Ciria, hizo detener el vehículo y cogiendo una ametralladora, subió a lo alto del Puente y desde allí disparo ráfagas contra los que badeaban la corriente y otro tanto hizo el sargento Allué (natural de Matidero), desde el inicio de dicho puente; pero no advirtieron, el que había soldados enemigos mas altos que protegían a los que querían ganar la orilla opuesta y así cayeron ante sus balas. La corta lucha, fue bien oída por los pocos soldados que vivían en Casa de Severo y entonces dispararon desde las ventanas al casi invisible enemigo; más esto lo aprovecharon los soldados y cogiendo las armas que pudieron, pasaron el puente y se refugiaron en la Casa...

Pero el servicio de vigilancia del ferrocarril, en sitio peligroso y antes que bajara el tren de la mañana, había un "automotor" que recorría temprano el trayecto de Sabiñánigo a Caldearenas y volvía y fue en aquel momento cuando regresaba hallando ya en la vía (barranco de La Canaleta), a los soldados republicanos que lo tirotearon, al no pararse, hiriendo a algunos ocupantes. La autovía siguió siempre recibiendo algún disparo y vino a parar como un Km., más arriba pasada la casilla. Es fácil que el conductor parara el vehículo o lo tuviera averiado... Los que estaban sanos, se echaron del tren y monte arriba escaparon entre ellos el guardia Oliván y fueron traídos a Sabiñánigo. Algunos heridos, se arrastraron al suelo, tras el vehículo y allí esperaron. El guardia del Cacho se fue desangrando sin poder ser asistido. Ya al anochecer una patrulla de reconocimiento llegó hasta la casa de Severo y subió a recoger a los heridos y uno de ellos le contó muy bien el caso, a mi pobre hermano Álvaro, que se hallaba en Hospital de Pamplona.

La posición de los Matrales, en lo más alto, fue dos veces asaltada y rechazada e igual el Cerro de los Ángeles (entonces La Nave 2) junto a donde esta ahora la casa de Dª Dolores Otín y esposo. Fue tomada la llamada Cabila Moruna (entre La Nave y Lerés) y avanzaron los republicanos por la Sierra de Serué hasta cerca de Estallo. Igualmente fue capturada la posición, que al mando de falangistas, estaba en la Sierra de Rasal, no obstante el gran valor de su sargento que murió en la defensa. Las casas de La Nave, fueron bombardeadas desde Atós a las que enviaron no menos de 5000 proyectiles en dos días.

Cortada, desde Sabiñánigo, la comunicación total entre su frente y el de Orna, se envió por la carretera de Navasa a la 2ª bandera del Tercio para resistir el tremendo empuje enemigo; pero hubo la mala suerte de que el barranco de Ara, por una fuerte tormenta caído en aquel momento, no pudo pasarse el puente provisional que había, quedando los camiones allí y los soldados con agua al pecho y agarrándose a cuerdas tendidas, atravesaron la corriente en operación larga, llenos de agua y barro su equipo y hubieron de andar más de 9 km. hasta el Hostal de Ipiés en aquellas malas condiciones, llegando tarde a la contención posible.

Salvaron al Comandante Clara, todavía en su puesto y recogieron a soldados derrotados y dispersos en fuga. De nada sirvió un bombardeo de la aviación nacional entre La Nave y Pardina de Estaun, pues ya la columna enemiga había pasado el Guarga y ocupada La Nave con su guarnición vencida.

La mal y antigua artillería franquista, no obstante sus esfuerzos, hubo de retirarse a toda prisa y dos cañones traídos del 7/7, se averiaron a los pocos disparos, que pudieron contener al enemigo. El día tercero el desastre fue total en el subsector de Orna. Todas las posiciones se habían perdido. El empuje de no menos 15.000 hombres del Ejercito Republicano, bien pertrechado, desalojó de la orilla izquierda del río Gállego a las pocas compañías que la defendían e hizo imposible el tardío esfuerzo del Tercio enviado.

Los nacionales no volaron los puentes y por ellos pasaron tropas y tanquetas del ejército enemigo, que se apostaron a reducir a la tropa establecida en Baranguá Alto y Arto. Un blindado nacional con heridos y averías en el motor, intentó subir la pendiente de la carretera en Arto y hubo que bajar a empujarle, mientras recibía tiros cayendo más de alguno que ayudaba, con todo subió y malamente llego a Jaca.

Una sección mandada, por el alférez J. Alcazar (de Huesca), defendió la Iglesia, cuando un grupo de tanquetas enemigas, con sus buenos cañones, se situaron en la carretera, frente a ellos y comenzaron a dispararles, mientras que abundante infantería, les hostigaba y avanzaba por frente y el Este. Otros soldados que defendían la "solariega casa" fueron igualmente atacados; los que se hallaban en la galería disparando entre colchones que habían colocado, vinieron todos abajo, al romper la artillería de las tanquetas los puntales que sostenían todas las citadas galerías.

Todo ello movió la necesidad de evacuar y así los de la torre abrieron, desde la bóveda un hueco, en el tejado, y se descolgaron por él, al cementerio viejo y con los demás huyeron en retirada, aunque disparando cuando podían hacia el enemigo. Otro tanto sucedió en Arto empujados por los que venían por la carretera y las tropas, que pasado el río por el lado de Lasieso, subían desde la casilla y las viñas hacia el poblado. De igual manera cayeron los pueblos de Latrás y Orna, llegando hasta la pardina de Pilón y con esfuerzos que mandaba el Coronel Caso, desde Camparés y una "mehala de moros" que llegó mas tarde, pudo hacerse un inestable frente reteniendo a los que habían ocupado lbort o podían avanzar desde Rapún.

No obstante las nuevas posiciones establecidas, hubo filtraciones de avanzadillas republicanas, sin consolidación, que llegaron a tirotear vehículos por la carretera de Bernués y hasta una compañía que alcanzó el bosque Norte de Uruel, que falta de apoyo, al no avanzar sus tropas hacia el Cuello de Navasa, hubo que retirarse sin entrar en acción.

Hubo choques parciales violentos, con muchas bajas; pero el frente quedó establecido, para el resto hasta la retirada de los republicanos en Abril de 1938.

Desde Caldearenas, se abrió carretera por Javierre a la Venta del Zapo o Bataraguá Bajo y las tropas franquistas consolidaron posiciones estables frente al enemigo.