Hierbas medicinales en Serrablo

RUDA (Ruta graveolens)

Si hay una planta medicinal en nuestra comarca a la que se le tenga especial afecto, esta es la ruda.

Se trata de una hierba vivaz, de tallos que pueden alcanzar mas de 50 cm. de longitud. Las hojas se distribuyen a lo largo del tallo alternadas, llegan a tener hasta 15 cm. de largo, estando muy ramificadas en segmentos lanceolados. Las flores, que aparecen en primavera - verano, son amarillas con cuatro pétalos y cuatro sépalos dentados y ondulados. El fruto es una cápsula, con cuatro o cinco lóbulos, dentada y globosa.

Toda la planta despide un olor característico debido a la esencia que contiene (de ahí su nombre científico). Se cría cultivada en huertos y raramente asilvestrada.

En Serrablo se empleaba principalmente para curar personas "crebantadas" (con agotamiento físico). Para esto, en BELARRA se mezclaba con ajo y aceite, se machacaba todo, y con la pasta resultante se hacía una cataplasma que se aplicaba por los brazos y las piernas cada vez que era necesario. El remedio se debía aplicar con las manos desnudas y siempre era una misma persona "con buena mano" la que lo hacía para todo el pueblo.

También en Isún se empleaba para los "crebantos" pero de manera distinta: en un puchero se mezclaba aceite, ruda, anís, ensundia (manteca), perejil, tolongina (Melissa officinalís), manzanilla y un poco de vinagre. Se cocía en el puchero y se guardaba. Cuando había que utilizarlo no había más que cortar un trozo, derretirlo en una sartén y con el aceite resultante se untaban las sienes, pecho y partes doloridas.

En Pardinilla se tomaba la ruda en infusión (a pesar de su toxicidad) o aplicada al exterior mezclada con manteca para combatir también el cansancio.

Además, en Belarra se empleaba la ruda para una enfermedad denominada "mal de esterico" (algún tipo de enfermedad hepática?) de la siguiente manera: se freía en una sartén ruda, romero, ajo, menta y manzanilla, se echaba un huevo y se hacia una especie de tortilla llamada "tortilla mal hecha" que se aplicaba sobre el pecho del enfermo.

Por último, en Cillas, se empleaba para curar las fiebres maltas.

Entre las virtudes comprobadas de la ruda, aparte de su toxicidad, tenemos la emenogoga a pequeñas dosis convirtiéndose en abortiva a dosis altas pudiendo llegar a causar la muerte.

Otras virtudes son las antiespasmódicas, sudoríficas y rubefacientes.

Ninguna de estas virtudes parece explicar satisfactoriamente el empleo que se hacia de la ruda en nuestra comarca, aunque no por ello se puede decir que se hacía un uso equivocado de ella ya que las investigaciones en este campo todavía no han terminado.