Los Prioratos del Gállego y el de Matidero

El Priorato de Santa Maria de Ballarán.

Los orígenes de este priorato estuvieron estrechamente unidos al matrimonio formado por Ato Garcés y Blasquita. Su primera alusión consta en un documento del que, como es frecuente, se conservan varias versiones bastantes diferentes entre si. El elegido como texto base por su último editor, el doctor Ubieto, señala que ambos habían fundado la iglesia de Santa María de Ballarán y que, al enviudar doña Blasquita, después de convertirlo en un lugar bastante cómodo y viendo como brillaba la regla de San Benito, solicitó al abad pinatense Blasco que acudiera y llevara consigo a algunos de sus monjes para que éstos vivieran allí.

El citado abad no consintió en este ruego de forma inmediata temiendo algún daño por parte de los familiares de la citada Blasquita. Finalmente Blasco accedió a la solicitud, pero con la condición de que se redactara un documento sobre esto. Blasquita, con el acuerdo de sus parientes y de sus nietos, entre ellos uno que ocupaba el cargo de "abba", probablemente del mismo Ballarán, hizo donación a San Juan incluyendo en ésta las posesiones que Ballarán ya tenía, las cuales, a su vez, habían sido entregadas por los difuntos que en él estaban sepultados, más las de la propia familia otorgante. Acababa el acto con la entrega de la "villula" de San Julián por parte de la tal Blasquita que debía tener grandes propiedades en la zona del Alto Aragón. Sucedía esto en 1036 UBIETO, Cartulario... II, doc. 68. En alguna otra ocasión esta doña Blasquita y su nieto Jimeno estuvieron relacionados con San Juan: Cartulario... II, doc. 79. .

Algunas de las versiones de esta donación varían la narración de estos hechos. Refieren también la entrega que hicieron el matrimonio con su hijo Galindo Atón, sus nietos y diversos familiares a San Juan, precisando que era al de la Peña para, a continuación, detallar los límites del término concedido tal y como lo había dado el rey Sancho Garcés, y aunque no especifica cuál de ellos, supongo que fue el tercero de este nombre. Otro documento, sin fecha, contiene la confirmación de estos límites por los nietos fundadores con la excepción del abad Jimeno A.H.N., Clero, carp. 719, nº 7, cit. DURAN, El priorato serrablés..., p. 12. .

Su categoría tuvo que ser de monasterio. La alusión al nieto del matrimonio, Jimeno, con el cargo de abad permite afirmar que habría sido un monasterio de fundación particular, a cuyo frente figuraba un miembro de la familia a la que estaba vinculado, situación por otra parte bastante frecuente en el panorama eclesiástico de la España de esos años. En cuanto a las personas que ocuparon este cargo de prior de Ballarán nada se sabe. Sólo en un momento dado, en una de las versiones pseudovisigóticas de la donación, se menciona al prior de Santa María de Ballarán que debía autorizar a los de Orús y San Julián para cortar árboles.

Un texto que sólo se encuentra en el Libro de los Privilegios, fechado en mayo de 1085, vuelve a mencionar a Santa María. Según éste el obispo García, impropiamente calificado como "episcopus Aragonensis", y el abad Sancho tuvieron sus diferencias y las presentaron ante el rey Sancho Ramírez. El problema era que teniendo esta iglesia el clérigo Lope Sánchez se hizo canónigo, por lo que el abad le quitó dicha iglesia, surgiendo así el conflicto. Al final el rey impuso la paz entre ambas partes, llegándose a un acuerdo sobre la retención de honores pertenecientes a las diferentes jurisdicciones, la episcopal y la monástica Fue establecido que si un clérigo o canónigo quería hacerse monje en San Juan, el obispo no le quitaría la honor episcopal que disfrutaba. Por el contrario los clérigos o laicos que teniendo una honor de San Juan quisieran hacerse canónigos, el abad no se lo suprimiría, pero a la muerte de éstos el monasterio debía recuperarlo en paz: v. IBARRA, D.P.S.R., doc. 64. .

La única noticia conocida de Santa María de Ballarán en el siglo XII es de 1165 en un documento en el que doña Elvira de Azlor daba a San Juan una viña, y su hijo, Sancho de Ersún, una heredad que había comprado en Ersún y una casa con su heredad correspondiente. El día que se realizaron estos actos se procedió a consagrar la iglesia de Santa María, seguramente una nueva edificación que sustituía a la anterior. Años más tarde Miguel de Ersún, hijo y nieto de los anteriores donantes, confirmaba este hecho L.G., fol. 76 r y A.H.N., Clero, carp. 715, nº 5, carp. 722, nº 5, 6, 7. . Aunque extrañamente no figura en la bula de Alejandro III de 1179, en 1210 en la repartición del patrimonio monástico en dos mensas fue adjudicada a la conventual. A partir de esta fecha desaparecen las menciones como priorato pinatense, hecho que podría explicarse porque hubiera sido integrado en algún oficio, quizás en el del comunalero en el que estaba años más tarde.

Mientras tuvo vida como priorato rigió las propiedades que San Juan poseía en el valle del Basa, lugar donde estuvo enclavado. Entre las que tuvo que tener asignadas estaban las del lugar de San Julián de Basa. Desde fines del siglo XIV, como acabo de decir, las posesiones pinatenses en este territorio formaban parte de las rentas del común. Así se comprueba en dos treudos de 1391 en los que este cargo cobraba las rentas obtenidas por este sistema sobre la iglesia de San Julián de Basa, la de Ballarán y otros diversos bienes. En 1414 todos los bienes pinatenses en la val de Basa eran entregados por un tiempo de 101 años e igualmente el censo se pagaba a este oficio cod. 431 b, fol. 15 r, 15 v, 160 v. Desde 1361 tenía San Juan la iglesia del Santo Angel de Basa por cambio con San Victorián. A partir de entonces debió ser asignada al comunalero como las restantes posesiones de ese valle, por lo menos así era en 1403: v. cod. 431 b, fol. 88 r. El doc. de 1414 está en cod. 431 b, fol. 160v. .

Continuará...