Una visita rápida a Acumuer

Era el día 2 de Enero de 1993, conmemoración de la venida de la Santísima Virgen del Pilar en carne mortal a Zaragoza. Amaneció un día espléndido de sol, después de una noche de riguroso invierno, las zonas sombrías del monte estaban cubiertas de hielo y escarcha.

Dejamos el coche en la carretera, donde acaba el asfalto, frente a la pardina de la "Rasul", y emprendimos la marcha a pie por la pista durante una hora y cuarto hasta llegar a Acumuer, lugar de la visita.

La excursión fué con unos amigos de Zaragoza, amantes de nuestras montañas que querían conocer el valle del río Aurín. Esta vez fué solamente el prólogo, pues se quedaron con ganas de volver y seguir aguas arriba hasta llegar al puerto y al ibón de Bucuesa, parajes incomparables para disfrutar de la naturaleza de nuestro Pirineo.

Volveremos (D.m.) en la semana de Pascua o en pleno verano, porque despertó interés este valle solitario que no acaba de promocionarse como desearíamos todos. Seguiremos esperando de las instancias que corresponde hacerlo para que, por lo menos hasta el pueblo, llegue una carretera como corresponde a finales del siglo XX.

A pesar de todo, para nosotros fué una excursión llena de encanto por el paisaje, la temperatura y sobre todo por las personas que nos encontramos en el trayecto y en el pueblo, término de nuestra excursión. Todos ellos derrocharon atención y amabilidad invitándonos a subir en sus coches, pero nuestro propósito, desde el principio, fué andar y contemplar detenidamente el panorama. Sobre el terreno, palmo a palmo, fui explicándoles a mis compañeros de camino las experiencias de tres años y 24 días que ejercí como cura de Acumuer, Asún e Isín -estos últimos sin habitantes- en los años 1953-56. Han pasado casi 40 años y el pueblo de Acumuer ahí está, casi sin habitantes, la mayor parte del año, pero remozado, con casas nuevas que sirven para el ocio en verano y también en invierno para sus propietarios y aficionados al deporte de la montaña.

Allí pudimos contemplar la antigua escuela de niñas convertida en Albergue, por el Ayuntamiento de Sabiñánigo, que dispone de cocina, fogón, comedor, dormitorios con literas, cuartos de aseo y duchas, lo que muchos años antes era impensable. Estaba ocupado por un grupo de jóvenes de ambos sexos que acababan de realizar una excursión por los montes. Toda una sorpresa gratificante que se debe al Ayuntamiento de Sabinánigo a cuyo municipio pertenece Acumuer. Nuestro deseo es que el Ayuntamiento siga promocionando este rincón del Pirineo, pulmón de Sabiñánigo y de todos los que quieran disfrutarlo.

Visitamos la iglesia, ¿cómo no?. Habían terminado de arreglar el tejado de la capilla de la Concepción, y con este trabajo se da por terminada la restauración de la infraestructura externa. Anteriormente la Asociación “Amigos de Serrablo” habían reparado lo que se refiere a la torre.

Una vez más hay que hacer constar que casi toda la restauración de la iglesia ha sido posible gracias a la colaboración de los vecinos de Acumuer que han encontrado su "modus vivendi" donde han podido.

Ahora después de hacer lo más urgente, es preciso continuar con el interior para dejarlo como exige y merece el lugar sagrado. Y no conviene olvidarlo, sino acelerarlo todo lo posible para que las próximas fiestas de Agosto puedan celebrarse con el interior del templo completamente restaurado.

Estoy seguro que las personas que contribuyeron a restaurar el tejado estarán dispuestas ahora a hacer otro tanto. Y bien contentos!

Mi deseo sería en la próxima visita, ver con profunda satisfacción y alegría las mejoras no solo en vuestras casas, en la carretera y accesos, sino también en la iglesia que sabéis muy bien que es vuestra y de cuantos la quieran visitar. Un saludo desde Jaca.