Tierra de Biescas

Imagen de Garcés Romeo, José
La zona más septentrional de la comarca tiene como centro la villa de Biescas, situada a 875 m. de altitud junto al cauce del río Gállego. Visita obligada es La Torraza, una torreón del siglo XVI recuperado para ser convertido en Centro de Interpretación de la vida en la comarca durante esa centuria; asimismo, merece la pena acercarse a las dos iglesias parroquiales, la de San Pedro y San Salvador, lo que nos permitirá de paso observar algunas casas de la vieja arquitectura que se conservan en medio de las nuevas construcciones levantadas por el empuje del turismo. A escasos tres kilómetros, en el límite con el valle de Tena, es muy gratificante llegar hasta la ermita de Santa Elena y pasear por su entorno; muy cerca podemos contemplar lo que queda de un dolmen algo retocado. Cogiendo la carretera que conduce hacia Broto se llega hasta Gavín, pueblo que tras la pasada guerra civil tuvo que rehacerse casi por completo. Allí se mantuvieron en pie hasta la década de los setenta las ruinas de la iglesia mozárabe de Santa María, trasladadas entonces al parque municipal de Sabiñánigo. Siguiendo por la misma carretera, a escasos kilómetros y tras cruzar un túnel, nos desviamos a la izquierda para llegar a la ermita de San Bartolomé, uno de los ejemplares más bellos de las iglesias serrablesas y enclavado en paraje de ensueño; si queremos entrar en su interior deberemos antes pedir la llave a Mosén Jesús, el párroco de Gavín. Al sur de la localidad pueden visitarse los restos del monasterio de San Pelay. Es interesante también darse una vuelta por el pueblo próximo de Yésero. Otra zona a la que podemos acceder desde Biescas es el Sobremonte, tomando el primer desvío a la izquierda en la carretera que conduce al valle de Tena. Es un entorno totalmente alpino enclavado en un valle glaciar colgado en el que la erosión diferenciada ha dado origen a las clásicas “chimeneas de hadas”, conocidas por los lugareños como las señoritas de Arás. Los tres pueblos que componen esta zona, Aso, Yosa y Betés, conservan todavía su viejo encanto amén de edificios interesantes como la casa infanzona de los Oliván de Aso o la iglesia románica de Betés. Muy próximos a Biescas hay dos pueblos que en los últimos años han ido saliendo de su aletargamiento, presentando ahora un aspecto remozado: Barbenuta y Espierre. Un desvío en la carretera general antes de llegar al pueblo de Gavín nos conduce a estos lugares. Por el trayecto podemos admirar unas buenas vistas de la Tierra de Biescas. En Espierre sobresale su iglesia románica y, sobre todo, las ermitas mozárabes de San Juan y Santa María, esta última en estado ruinoso. Al sur de la villa de Biescas parte la carretera que conduce a Orós Alto y Orós Bajo, pueblo este último que posee una pequeña iglesia del grupo serrablés. Un cascada próxima en el barranco d´os Lucars nos permite contemplar la tremenda erosión producida por el agua en el flysch o turbiditas. Continuando hacia el sur se llega hasta Oliván, población que, si no hemos visitado al hacer la ruta de Serrablo, debemos hacerlo ahora (su iglesia mozárabe lo merece). Salimos a la carretera general, dejando Arguisal a nuestra izquierda y llegamos a Escuer. Si disponemos de un todoterreno podremos llegar hasta su castillo que, a pesar de conservarse sólo en parte, nos ofrece una bonita estampa; si no nos importa dar una caminata es una buena ocasión para hacerlo.