Viaje a la cuna de Santa Orosia

Durante los días 23 al 29 de mayo, con la Hermandad del voto a San Indalecio en San Juan de la Peña, viajamos a Praga y Budapest.

Además de las sorpresas que deparan ambas ciudades centroeuropeas para los viajeros y turistas que deciden orientar sus pasos hacia ellas, en Praga, capital de la República checa, los jacetanos sabemos que estamos en el centro del fuego de algo muy nuestro: la cuna de nuestra patrona Santa Orosia.

Durante aquellos días, además de conocer la ciudad y disfrutar al máximo de sus encantos, aproveché para preguntar, visitar e investigar todo lo relacionado con ella y traerlo aquí para darlo a conocer. Fue clave la historiadora y guía local en lengua castellana IANA.

Sincera y objetivamente hablando, la verdad es que apenas hemos traído datos nuevos que no se supieran de antemano. Don Juan Francisco Aznárez, durante tantos años Archivero de la S.l. Catedral de Jaca, por medio de sus trabajos y, sobre todo, de sus contactos con el doctor checo don Juan Svoboda, ya lo dijo si no todo, casi todo en su "Historia de Santa Orosia, Reina, Virgen y Mártir, Patrona de Jaca", opúsculo publicado en Jaca en 1981.

Nosotros simplemente daremos a conocer los aspectos más llamativos de la Santa en su tierra natal y pondremos en su sitio algunas imprecisiones y equívocos que desde aquí se tenían por ciertos y que, viajando allí, se desvelan automáticamente por sí mismos.

La niña Dobroslava

Santa Orosia es desconocida como tal en Praga y en toda Bohemia. No se le conoce ni como santa, ni mucho menos con ese nombre. No pregunten por ella, ni se molesten en ello, perderían el tiempo.

Sin embargo, allí conocen muy bien a una princesa llamada Dobroslava, nacida en la ciudad de Laspicio el año 864 e hija de Moyslav, uno de los cinco duques de Bohemia. De su madre no nos ha llegado el nombre.

Orosia, o Eurosia, es nombre griego, pero con el mismo significado y etimología que el eslavo Dobroslava ("buen rocío").

Los otros duques de Bohemia son Zuentislao, Vitislao, Heriman y Boriboi.

Cuando Dobroslava nació, los cinco duques se confederaron para luchar y combatir a los enemigos exteriores. En aquellos momentos, Moyslav desaparece repentinamente de escena. Seguramente moriría en algún combate. Dobroslava queda huérfana.

Padres adoptivos

A la par que los santos Cirilo y Metodio evangelizaban y misionaban por las aún paganas tierras de Bohemia y Moravia, ganándolas poco a poco para la fe cristiana, Boriboi se convertía en el duque más poderoso de los bohemios, aunque dependiendo de sus vecinos moravos Ratislao y Svatopluk. Estaba casado con Ludmila, hija única y heredera del terrateniente bohemio Slavibor.

Con ellos fue a vivir como ahijada o hija adoptiva la huérfana Dobroslava, que tendría unos ocho años. Se dice que Ludmila y Dobroslava eran como amigas, pues la primera aventajaba en pocos años a la segunda, con lo que debieron pasar unos años felices mientras vivieron juntas.

Levy Hradec

El matrimonio Boriboi y Ludmila estableció su vivienda y corte en Levy Hradec, palabra ésta última que en checo se traduce por "castillo". Está situado a unos 15 km. al NW de Praga y aún pueden visitarse sus ruinas.

Allí, Boriboi edificó una capilla en honor a San Clemente, cuyas reliquias llevaban siempre encima los santos Cirilo y Metodio.

Esa fue la primera iglesia de Bohemia. Allí fueron bautizadas su esposa Ludmila y su ahijada Dobroslava por el monje Kajcha, discípulo de San Metodio. El duque había sido bautizado antes.

El matrimonio tuvo seis hijos, tres varones y otras tantas mujeres. De ellos sólo conocemos a Spitiniev y Vratislao.

Exilio de Dobroslava. Nuevas noticias de la Santa

Dicen las crónicas bohemias que los enemigos del duque Boriboi se rebelaron contra él y que éste, para evitar la guerra civil, corrió a Moravia con toda su familia, a la corte de Svatopluk, en espera de mejores tiempos.

Mientras, en Bohemia se crea un vacío de poder. Como caudillo eligen a un tal Stoymir, desterrado años atrás por Basílici Hostivit, padre de Boriboi. El exilio debió durar poco tiempo, se habla de unos diez meses. Luego, una vez pasada la tormenta y destronado Stoymir, los duques regresaron a Levy Hradec.

Y aquí viene lo nuevo sobre nuestra santa. Como se dice que debía estar prometida a uno de los militares que luego resultaron traidores a la causa de Boriboi, a pesar del gran amor que debían profesarse, Dobroslava fue disuadida de ello por sus padres adoptivos y, como pusiera alguna resistencia, desde la misma corte de Svatopluk fue prometida en matrimonio con un príncipe lejano y cristiano, de acuerdo con los intereses políticos de Boriboi y las influencias, léase mejor intervenciones, del santo Metodio y del pontífice romano Juan VIII, que andaban con dificultades de entendimiento entre sí.

Hasta aquí lo que se dice en Bohemia. Desde aquí lo que decimos los aragoneses en nuestra hagiografía e historiografía, lo cual omito por ser de sobras conocido.

Si en Bohemia no fue Santa la hija, al menos lo fue la madre

Así como Santa Orosia no es conocida en tierras bohemias ni con ese nombre ni menos aun como santa, sin embargo, su madre adoptiva, Ludmila, sí, la cual goza de gran devoción y culto preeminente.

Santa Ludomila o Ludmila nació el año 873. Su padre poseía en herencia el condado de Melnik. Una vez casada con el duque Boriboi I y convertida a la fe cristiana, trabajó con todas sus fuerzas en la propagación de la nueva fe y la devoción de la Eucaristía. Cuando Vratislao, su hijo, fue mayor de edad, renunciaron en él sus estados los duques de Bohemia y se entregaron de lleno a las obras de piedad. Muerto este piadoso príncipe, encomendó su estado, no a su esposa Drahomira, sino a su madre Ludmila, a la que antes había confiado la educación de su hijo Wenceslao. Despechada Drahomira por escapársele de las manos la tutela del reino, concibió tal odio contra su suegra que juró vengarse, enviando dos emisarios, que, entrando en la habitación de Ludmila, la encontraron en la cama y la ahogaron con el velo que cubría su cabeza. Fue enterrada primero en Estetin y luego trasladada a la iglesia de San Jorge de Praga por su nieto San Wenceslao. Su fiesta se celebra el 16 de septiembre.

En el centro de Praga la nueva, en la Plaza Miro, a finales del siglo XIX edificaron una enorme iglesia neo gótica en su honor. Tiene culto y sus torres se ven desde cualquier punto de la ciudad.

Basílica de San Jorge
En el castillo de Praga, tras la imponente mole de la catedral de San Vito, podemos ver las torres gemelas de la basílica de San Jirí o de San Jorge (erróneamente llamada de San Gregorio en alguna publicación), contigua al convento homónimo. Aunque la fachada principal es renacentista, el interior, los ábsides y las torres son románicos. Hay cripta y capillas laterales. En ella están enterrados los duques Boriboi y Ludmila.

Aunque la basílica no tiene culto, está primorosamente conservada. En ella se celebran numerosos conciertos y actos culturales. Está permanentemente abierta para visitas, aunque está prohibido hacer fotos en su interior.

Al estar dentro del recinto del castillo de Praga, como la catedral, aún no ha sido devuelta a la Iglesia Católica, como otros muchos templos lo fueron al desaparecer el régimen comunista. El proceso está en marcha, si algún día llega a efecto, la basílica volverá a tener culto. Mientras, los duques no pueden quejarse ni de malos tratos ni de soledad. Al menos, es un consuelo.

Más santos en la familia

Ya hemos hablado de Wenceslao, nieto de Santa Ludmila y, por tanto, sobrino (adoptivo) de Dobroslava-Orosia. En lengua checa se le conoce como Václav.

Tras la trágica muerte de Ludmila, Wenceslao fue inducido a tomar las riendas del reino. Su hermano Boleslao se quedó con Boleslavia y él con el resto de Bohemia. El joven rey intentó pacificar el país y favorecer a la Iglesia naciente. Entabló una gran amistad con el emperador Otón I, a causa de la cual se volvieron a despertar los celos de su madre Drahomira hasta que el rey fue asesinado a lanzadas. Corría el año 925. Patrón de Bohemia, su fiesta se celebra el 28 de septiembre.